Se presenta el caso de una mujer víctima de violencia de género, de años de evolución, anclada en una posición de pasividad, ambivalencia, pérdida de control sobre su vida e indefensión aprendida. La presencia de un menor en situación de riesgo requiere la intervención del Equipo de Tratamiento Familiar y del Servicio de Protección de Menores, que desactiva la situación y a partir de ahí se suceden una serie de acontecimientos que cristalizan en la quiebra personal y pérdida del juicio de realidad de la víctima. Ello determina la necesidad de atención psicológica y psiquiátrica especializada que permite clarificar valores personales y resolver la situación de ambivalencia y dependencia emocional de la pareja. Se describe el abordaje del caso desde diferentes ámbitos de actuación, en coordinación con las diferentes Administraciones Públicas y Profesionales implicados.