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Educación para el manejo del estrés y la ansiedad en jóvenes universitarios: técnicas de relajación y autorregulación



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Artículo | Fecha de publicación: 24/07/2026
Artículo revisado por nuestra redacción

  Introducción El estrés y la ansiedad forman parte de las respuestas habituales del organismo ante situaciones que implican una mayor exigencia, incertidumbre o percepción de amenaza. En determinados contextos, estas reacciones cumplen una función adaptativa, ya que favorecen la activación de recursos físicos y psicológicos necesarios para r...

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Introducción


El estrés y la ansiedad forman parte de las respuestas habituales del organismo ante situaciones que implican una mayor exigencia, incertidumbre o percepción de amenaza. En determinados contextos, estas reacciones cumplen una función adaptativa, ya que favorecen la activación de recursos físicos y psicológicos necesarios para responder a las demandas del entorno.


Sin embargo, cuando su intensidad es elevada, persisten durante periodos prolongados o interfieren en el funcionamiento cotidiano, pueden asociarse con manifestaciones físicas, emocionales y cognitivas. Entre ellas se encuentran la fatiga, los cambios de humor, las dificultades de concentración, las alteraciones del sueño, las cefaleas y la disminución del rendimiento académico o social.


Los jóvenes universitarios constituyen una población especialmente expuesta a factores potencialmente estresantes. Las exigencias académicas, la organización del tiempo, la incertidumbre respecto al futuro profesional y los cambios asociados a la transición hacia la vida adulta pueden incrementar la percepción de sobrecarga. A ello se añadieron, durante la pandemia por COVID-19, las restricciones sociales, la educación a distancia y las modificaciones de las rutinas cotidianas.


En este contexto, un proyecto desarrollado en Santiago de Chile evaluó una intervención educativa dirigida a jóvenes de entre 19 y 25 años. Su objetivo fue mejorar el reconocimiento del estrés y la ansiedad y facilitar el aprendizaje de herramientas relacionadas con la relajación, la atención plena, la organización personal y la identificación de situaciones en las que puede ser necesario solicitar apoyo profesional.


Una intervención basada en la educación participativa


El programa se diseñó a partir del Modelo de Educación en Adultos de Jane Vella y de los principios del Diseño Centrado en el Usuario. Ambos enfoques sitúan las características, conocimientos previos y necesidades de los participantes como elementos centrales de la planificación educativa.


El modelo de Jane Vella propone analizar diferentes aspectos antes de desarrollar una actividad formativa: quiénes participarán, qué necesidades presentan, cuáles son los objetivos, qué contenidos deben abordarse y cómo se evaluará el aprendizaje.


Dentro de este planteamiento se encuentra la metodología denominada de las “4 Ies”, que organiza la experiencia educativa en cuatro fases: inducción, aportación de conocimientos, implementación e integración. El propósito es favorecer una participación activa y facilitar la aplicación de lo aprendido a situaciones cotidianas.


Por su parte, el Diseño Centrado en el Usuario permitió adaptar los contenidos y los materiales a las características de los jóvenes participantes. Antes de elaborar la intervención se exploraron sus conocimientos y necesidades relacionados con el manejo del estrés y la ansiedad.


Esta evaluación inicial identificó dificultades para reconocer determinadas respuestas emocionales y un conocimiento limitado sobre técnicas de respiración, relajación y autorregulación.


Desarrollo de la intervención educativa


La actividad estuvo dirigida a estudiantes universitarios de entre 19 y 25 años residentes en Santiago de Chile. Debido a las restricciones derivadas de la pandemia, la intervención se desarrolló mediante videoconferencia.


La modalidad virtual exigió adaptar los materiales para mantener la participación y facilitar la interacción. Para ello se utilizaron recursos audiovisuales, ejercicios prácticos, actividades de reflexión y dinámicas educativas.


Inducción: reconocimiento de los factores estresantes


La primera fase buscó conectar los contenidos con las experiencias personales de los participantes.


Se elaboró un cuaderno de autoconocimiento orientado a identificar situaciones relacionadas con el estrés y la ansiedad. El recurso invitaba a reflexionar sobre los acontecimientos cotidianos que generaban tensión, las emociones asociadas y las respuestas utilizadas habitualmente para afrontar dichas situaciones.


El reconocimiento de los factores estresantes constituye un componente relevante de las intervenciones educativas, ya que permite relacionar los contenidos teóricos con experiencias concretas y facilita una mayor conciencia sobre las propias respuestas emocionales.


Aportación de conocimientos: mindfulness y relajación


La segunda fase incorporó contenidos relacionados con la atención plena o mindfulness, la respiración y las técnicas de relajación.


Mediante vídeos educativos se explicaron ejercicios centrados en la observación de la respiración y la atención al momento presente. También se abordaron técnicas de control de la activación y relajación muscular progresiva.


El objetivo no era presentar estas herramientas como tratamientos sustitutivos, sino favorecer el conocimiento de estrategias que pueden contribuir a la autorregulación y al reconocimiento de las respuestas asociadas al estrés cotidiano.


La intervención incluyó además un flujograma destinado a facilitar la identificación de situaciones en las que puede resultar recomendable consultar con un profesional. Este componente permitió diferenciar las estrategias generales de promoción del bienestar de la necesidad de realizar una valoración individual cuando los síntomas son persistentes, intensos o generan una interferencia significativa.


Implementación: aprendizaje mediante actividades participativas


La tercera fase estuvo orientada a poner en práctica los conocimientos adquiridos.


Los participantes realizaron un juego de memoria destinado a relacionar diferentes situaciones con las herramientas presentadas durante la sesión. También se desarrolló una actividad de “mitos y verdades” para evaluar la comprensión de los contenidos.


Las dinámicas participativas pueden favorecer la implicación y facilitar la consolidación del aprendizaje, especialmente cuando los contenidos se vinculan con situaciones reconocibles para los asistentes.


En la evaluación realizada, el 60 % de los participantes respondió correctamente a todos los enunciados de la actividad de mitos y verdades.


Integración: organización de las actividades cotidianas


La última fase buscó trasladar los conocimientos a la vida diaria.


Los participantes recibieron un calendario didáctico destinado a organizar las tareas según su importancia y urgencia. Este recurso pretendía favorecer la planificación y facilitar la identificación de prioridades.


La organización del tiempo puede resultar relevante en el contexto universitario, donde la acumulación de actividades académicas y personales puede contribuir a la percepción de sobrecarga. No obstante, las necesidades y estrategias de planificación pueden variar entre individuos y deben adaptarse a las circunstancias personales.


Participación y resultados observados


De los seis jóvenes invitados inicialmente, cinco participaron en la intervención, lo que representó una asistencia del 83 %. Todos los asistentes permanecieron conectados durante la sesión completa.


Los resultados mostraron una valoración favorable de las actividades. El 80 % manifestó que la práctica de mindfulness le había ayudado a alcanzar un estado de mayor relajación y consideró que podría utilizarla posteriormente.


También se observó que los conocimientos iniciales sobre respiración y técnicas de relajación eran limitados. Tras la actividad, los participantes pudieron identificar nuevas estrategias y relacionarlas con diferentes situaciones cotidianas.


Estos resultados deben interpretarse con cautela. La intervención contó con una muestra muy reducida y se desarrolló en una única sesión, por lo que no permite establecer conclusiones sobre la eficacia clínica de las técnicas utilizadas ni sobre la permanencia de los aprendizajes a medio o largo plazo.


Además, las valoraciones se basaron principalmente en la percepción de los participantes y en actividades educativas realizadas inmediatamente después de la sesión.


El papel de la educación para la salud mental


La experiencia pone de relieve el potencial de la educación para la salud como herramienta de sensibilización y promoción del bienestar emocional.


Las intervenciones educativas pueden facilitar la adquisición de conocimientos sobre el estrés y la ansiedad, favorecer la identificación de señales de malestar y ampliar el repertorio de estrategias de autorregulación. También pueden contribuir a reducir la confusión entre las respuestas emocionales habituales y aquellas situaciones que requieren una evaluación profesional.


Desde el ámbito de la enfermería y otras disciplinas sanitarias, la educación constituye una herramienta relevante para fomentar la participación activa y la autonomía de las personas. Los métodos dinámicos y adaptados a las características de la población pueden facilitar la comprensión y favorecer una mayor implicación en las actividades.


La experiencia también mostró que la modalidad virtual puede utilizarse para desarrollar programas educativos sobre salud mental. Aunque la comunicación a distancia presenta limitaciones, permite ampliar la accesibilidad y utilizar recursos interactivos cuando las actividades están adecuadamente adaptadas.


Conclusiones prácticas


La intervención mostró que una sesión educativa virtual puede facilitar el aprendizaje de conceptos relacionados con el estrés, la ansiedad, la relajación y la organización personal en jóvenes universitarios.


El uso combinado de actividades de autoconocimiento, contenidos audiovisuales, mindfulness, técnicas de relajación, juegos educativos y herramientas de planificación favoreció una participación elevada y una valoración positiva por parte de los asistentes.


No obstante, el reducido número de participantes, la ausencia de un grupo de comparación y la evaluación realizada inmediatamente después de la actividad limitan la generalización de los resultados.


La experiencia aporta un modelo educativo adaptable a contextos universitarios y comunitarios. Futuras investigaciones podrían evaluar este tipo de programas en muestras más amplias, incorporar instrumentos validados y analizar la evolución del aprendizaje y del bienestar emocional a medio y largo plazo.


Resumen y adaptación editorial: María Dolores Asensio Moreno (Cibermedicina / Psiquiatria.com)


Fuente original:  Castro Urrutia M, Allar Morales A, Riquelme Ibarra C, Lobos Chávez M, González Obregón E, Herrera Castillo G. Manejo de la ansiedad y el estrés: cómo sobrellevarlos a través de diferentes técnicas. Revista Confluencia. 2021;4(1):110-115. https://revistas.udd.cl/index.php/confluencia/article/view/569


Este contenido es un resumen adaptado. La autoría científica corresponde a los autores originales. Artículo distribuido bajo licencia Creative Commons según la fuente original.

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