IntroducciónEn los sistemas avanzados de salud, la Atención Primaria (A.P.) juega un papel esencial en la atención de los pacientes con trastornos mentales, de esta forma el médico de A.P., que hace tan solo algunos años era visto como mero «filtro» hacia los servicios especializados, se esta convirtiendo, cada día más, en la figura clave para su diagnóstico y tratamiento.
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Introducción
En los sistemas avanzados de salud, la Atención Primaria (A.P.) juega un papel esencial en la atención de los pacientes con trastornos mentales, de esta forma el médico de A.P., que hace tan solo algunos años era visto como mero «filtro» hacia los servicios especializados, se esta convirtiendo, cada día más, en la figura clave para su diagnóstico y tratamiento.
Esta situación se hace especialmente relevante en lo que se refiere a los trastornos afectivos.
Estos trastornos se dan en la población general con una prevalencia del 6% y constituyen hasta el 10% de los motivos de consulta en A.P. (Vázquez Barquero).
Muchos expertos ven en el médico de familia la mejor elección para el tratamiento inicial de la depresión el cual asume crecientes responsabilidades en el diagnóstico, prevención y tratamiento de estas alteraciones.
Con este estudio pretendemos analizar la evolución del manejo terapéutico de los pacientes deprimidos que llegan derivados desde A.P. a un C.S.M.
Material y métodos
Se exponen los resultados de una investigación llevada a cabo sobre una serie de pacientes, con sintomatología depresiva, derivados desde Atención Primaria a un Centro de Salud Mental.
Los datos que se analizan en este estudio están extraídos de las historias clínicas de pacientes que acuden por primera vez al centro de salud mental derivados por su médico de cabecera y que fueron diagnosticados de depresión. Los criterios de inclusión seguidos fueron: ser mayor de 16 años, diagnóstico CIE-10 de trastornos del humor y derivación desde A.P. en los periodos señalados.
Se ha diseñado un estudio descriptivo transversal, observacional y retrospectivo.
Se establecieron 3 grupos; uno integrado por pacientes que han tenido el primer contacto con el Centro de Salud Mental durante el año 1991, otro para el año 1996 y otro con los que lo han tenido durante el año 1998. Se ha tomado 3 muestras aleatorias de cada uno de los grupos anteriormente descritos (N1=47, N2=41, N3=69 de un total de 157).
Mediciones o intervenciones
En las historias clínicas, se recoge la información de pacientes derivados a Salud Mental por el médico de Atención Primaria, con sintomatología depresiva, en cualquiera de sus formas categoriales de la CIE 10.
Se realizó un análisis estadístico descriptivo con SPSS 9.0 para Windows.
El análisis univariante y bivariante, utilizó los estadísticos descriptivos habituales.
Resultados
Diagnósticos CIE-10 (figura 1)
Perfil sociodemográfico (figura 2)
Tipo de fármaco prescrito por Atención Primaria antes de la derivación (figura 3).
Se observa un cambio estadísticamente significativo en el uso de antidepresivos/ benzodiazepinas entre el año 1998 y los 2 años anteriores sujetos a estudio.
El tipo de antidepresivo usado por AP también se ha modificado sustancialmente con la introducción de los IRSS (figura 4).
Los triciclitos se utilizan cada vez menos y en nuestra muestra es la paroxetina el fármaco más utilizado con diferencia en el último año (1998) a estudio.
Tiempo que AP mantiene el tratamiento prescrito antes de la derivación (figura 5). En el último año hay una clara progresión en el mantenimiento del tratamiento en AP. Cada vez se espera más antes de derivar al paciente.
Conclusiones
Con la aparición de nuevos fármacos (ISRS), más seguros, fiables y con menor riesgo de efectos secundarios, se consiguió que los pacientes depresivos se traten, cada vez con más frecuencia y principalmente con antidepresivos, desde el nivel de Atención Primaria.
Estos agentes parecen haber abierto nuevas posibilidades para un mejor manejo de los cuadros afectivos en el ámbito de la A.P.
Entre los factores más importantes a la hora de explicar estos hechos, destaca la dosificación más sencilla frente a los tricíclicos, su mayor nivel de seguridad, sus claras ventajas con respecto a los efectos adversos y su mejor tolerancia, lo que unido a su efectividad facilita su manejo.
Con todo, el estudio refleja cómo la A.P. se está convirtiendo en una figura clave en el abordaje de los trastornos depresivos.
Todo ello posiblemente vaya parejo a la aparición de cambios significativos en el modo de entender la enfermedad mental y con transformaciones profundas en la organización y actividad de los servicios psiquiátricos especializados.
Bibliografía
1. Goldberg D, Huxley D. Mental illness in the community. Tavistock Publications, 1980.
2. Vázquez Barquero JL, Wilkison G. Mental health and medical consultation in primary care settings. Psychological. Medicine 1990; 20: 681-94.
3. Ustun TB, Sartorius N. Mental illness in general health care. An international study. John Wiley & Sons, 1995.
4. Antonell J, Farreras P, Ventura C. Estudio comparativo de la demanda en el CAP en salud mental de Cornellá entre los años 1983 y 1985. Informaciones Psiquiátricas 1989; 107-108.