La estimulación magnética transcraneal repetitiva, conocida como rTMS, se ha consolidado como una estrategia de neuromodulación no invasiva relevante en el tratamiento de los episodios depresivos mayores, especialmente cuando existe respuesta insuficiente a los tratamientos convencionales. En los últimos años, una de las líneas de mayor interés clínico ha sido la rTMS acelerada en depresión, basada en administrar varias sesiones diarias en lugar de una única sesión al día.
Este enfoque responde a una necesidad asistencial clara: reducir la duración total de los tratamientos sin perder eficacia clínica. En unidades de salud mental con alta presión asistencial, acortar los protocolos podría mejorar la accesibilidad, favorecer la adherencia y permitir intervenciones más intensivas en pacientes con depresión mayor, depresión resistente al tratamiento o depresión bipolar.
Un metaanálisis con metarregresión publicado en Journal of Psychiatric Research analizó 25 intervenciones de rTMS acelerada o estimulación theta burst intermitente acelerada, con un total de 810 participantes. El estudio identificó una posible relación dosis-respuesta: un mayor número de pulsos, más sesiones totales y un intervalo entre sesiones igual o superior a 50 minutos se asociaron con mejores tasas de respuesta antidepresiva.
Qué aporta la neuromodulación acelerada
La rTMS convencional suele aplicarse en sesiones diarias durante varias semanas. Los protocolos acelerados modifican esta lógica al concentrar varias sesiones en una misma jornada. Dentro de este grupo se incluyen la rTMS de alta frecuencia sobre corteza prefrontal y la estimulación theta burst intermitente, o iTBS, una modalidad más breve que busca inducir cambios de excitabilidad cortical mediante patrones de estimulación específicos.
El atractivo clínico de estos protocolos no se limita a la rapidez. También plantean preguntas relevantes para la investigación traslacional: ¿cuántas sesiones son necesarias?, ¿qué dosis total de pulsos resulta más adecuada?, ¿cuánto tiempo debe transcurrir entre sesiones?, ¿la iTBS es equivalente a la rTMS acelerada convencional?
El trabajo de Pettorruso y colaboradores intenta responder a estas cuestiones mediante una metarregresión, una técnica útil para explorar cómo distintas variables del protocolo se relacionan con los resultados clínicos agregados. Aunque sus conclusiones deben interpretarse como preliminares, ofrecen una guía práctica para diseñar futuros estudios y optimizar la implementación clínica.
Parámetros que podrían influir en la respuesta clínica
Número de sesiones y carga total de estimulación
Uno de los hallazgos más relevantes es que los protocolos con más de 20 sesiones totales se asociaron con mejores resultados antidepresivos. Este dato sugiere que la aceleración del tratamiento no debería confundirse con una reducción excesiva de la dosis terapéutica. En otras palabras, comprimir el calendario puede ser útil, pero mantener una exposición suficiente a la estimulación parece seguir siendo importante.
También se observó que una mayor cantidad total de pulsos se relacionaba con mejores tasas de respuesta. Este resultado es coherente con la hipótesis de que los efectos antidepresivos de la neuromodulación dependen, al menos parcialmente, de procesos acumulativos de plasticidad cortical.
Intervalo entre sesiones
El intervalo entre sesiones es uno de los aspectos más específicos de los protocolos acelerados. El estudio encontró que los intervalos iguales o superiores a 50 minutos parecían asociarse con mejores resultados clínicos. Este punto es especialmente relevante porque algunos programas acelerados pueden tender a agrupar sesiones con pausas muy breves por razones logísticas.
Desde una perspectiva neurobiológica, intervalos demasiado cortos podrían no permitir la consolidación de los cambios inducidos por la sesión previa. Aunque esta interpretación requiere confirmación, el hallazgo apoya la necesidad de diseñar agendas clínicas que tengan en cuenta no solo el número de sesiones, sino también su distribución temporal.
iTBS frente a rTMS acelerada convencional
El análisis no encontró diferencias significativas entre iTBS acelerada y rTMS acelerada de alta frecuencia. Esto no significa que ambas técnicas sean idénticas en todos los contextos, pero sí sugiere que la modalidad de estimulación podría ser menos determinante que otros parámetros como la dosis total, el número de sesiones o el intervalo intersesión.
Para la práctica clínica, este punto es importante: la elección entre iTBS y rTMS convencional podría depender de factores como disponibilidad tecnológica, duración de las sesiones, experiencia del equipo y características del paciente, siempre dentro de protocolos validados y con monitorización adecuada.
Implicaciones para depresión resistente y depresión bipolar
La muestra incluida en el metaanálisis abarcó pacientes con trastorno depresivo mayor, depresión resistente al tratamiento y depresión bipolar. Esta amplitud aumenta el interés clínico del trabajo, aunque también introduce heterogeneidad. La depresión resistente y la depresión bipolar presentan perfiles clínicos, farmacológicos y evolutivos distintos, por lo que no conviene extrapolar de forma automática un único protocolo a todos los pacientes.
En depresión bipolar, además, cualquier intervención antidepresiva debe evaluarse considerando el riesgo de viraje afectivo, comorbilidades, estabilización del estado de ánimo y tratamientos concomitantes. La neuromodulación puede ser una herramienta prometedora, pero su integración debe realizarse en marcos clínicos especializados.
Limitaciones del estudio
El propio diseño del análisis obliga a prudencia. Se incluyeron estudios controlados y no controlados, con protocolos heterogéneos, distintos métodos de localización de la diana cortical y variabilidad en criterios de inclusión. Además, la metarregresión puede identificar asociaciones, pero no demuestra causalidad.
Tampoco se observaron diferencias significativas según el método de localización del objetivo de estimulación. Sin embargo, esto no descarta que la neuronavegación o los enfoques personalizados puedan aportar valor en subgrupos concretos. Simplemente indica que, con los datos disponibles, ese efecto no fue evidente.
Conclusiones prácticas
La rTMS acelerada en depresión representa una vía relevante para mejorar la eficiencia de la neuromodulación clínica. Los datos disponibles sugieren que los protocolos podrían beneficiarse de una dosis suficiente de estimulación, más de 20 sesiones totales y pausas intersesión de al menos 50 minutos.
Para los equipos clínicos, el mensaje principal es que acelerar no significa simplificar sin criterio. La eficacia potencial de estos tratamientos depende de decisiones técnicas precisas: número de pulsos, número de sesiones, intervalo temporal, modalidad de estimulación y selección adecuada del paciente.
En investigación, el siguiente paso será confirmar estos hallazgos en ensayos controlados, con muestras más amplias, medidas estandarizadas y seguimiento a medio y largo plazo. Hasta entonces, la rTMS acelerada debe entenderse como una estrategia prometedora, pero todavía en proceso de optimización.
Resumen y adaptación editorial: Virginia Candelas García (Cibermedicina / Psiquiatria.com)
Fuente original: Meta-Regression Insights for Optimizing Accelerated Neuromodulation Protocols in Major Depression - Journal of Psychiatric Research, 192. pp. 289-295.
Texto completo disponible en:https://uhra.herts.ac.uk/id/eprint/26239/
Este contenido es un resumen adaptado. La autoría científica corresponde a los autores originales.
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