Última actualización web: 24/04/2019

Un estudio apoya la actividad física como estrategia preventiva contra la depresión

Noticia | Depresión | 26/01/2019

RESUMEN

Aunque muchos estudios han encontrado asociaciones entre mayores niveles de actividad física y menores tasas de depresión, ha quedado una pregunta clave: ¿la actividad física reduce realmente el riesgo de depresión o la depresión conduce a una menor actividad física? Ahora, un equipo dirigido por investigadores del Hospital General de Massachusetts (MGH, por sus siglas en inglés), en Estados Unidos, ha utilizado un método de investigación novedoso para respaldar firmemente la actividad física como medida preventiva de la depresión.

"Al usar datos genéticos, encontramos evidencia de que los niveles más altos de actividad física pueden reducir causalmente el riesgo de depresión", dice la autora principal del informe, Karmel Choi, de la Unidad de Genética Psiquiátrica y de Neurodesarrollo en el Centro MGH de Medicina Genómica. "Saber si un factor asociado en realidad causa un resultado es importante, porque queremos invertir en estrategias preventivas que realmente funcionen", añade.

La técnica utilizada en el estudio, la aleatorización mendeliana, emplea variantes genéticas para estudiar los efectos de un factor no genético en un enfoque diferente al de la investigación tradicional. Las variantes genéticas se estudian como un tipo de experimento natural en el que las personas muestran niveles medios más altos o más bajos de un factor como la actividad física que están relacionados con las variantes genéticas que han heredado.

Debido a que las variantes genéticas se heredan de manera relativamente aleatoria, pueden servir como representantes menos sesgados para estimar la verdadera relación entre la actividad física y la depresión. Este enfoque también puede determinar cuál de los dos rasgos es realmente causante: si los niveles del rasgo A afectan a los niveles del rasgo B, pero los niveles del rasgo B no afectan los niveles del rasgo A, eso implica que el rasgo A conduce al rasgo B, pero no viceversa.

Para este estudio, publicado en la edición digital de 'JAMA Psychiatry', los investigadores identificaron variantes genéticas de los resultados de los estudios de asociación a gran escala del genoma (GWAS, por sus siglas en inglés) que se realizaron para la actividad física en el Biobanco de Estados Unidos y en cuanto a la depresión, por un consorcio de investigación global.

Los resultados de GWAS para la actividad física estaban disponibles para dos medidas diferentes: una basada en autoinformes de actividad física de 377.000 participantes y la otra basada en lecturas de sensores de detección de movimiento llamados acelerómetros, usados ??en las muñecas de más de 91.000 participantes. El GWAS para la depresión se basó en datos de más de 143.000 participantes con y sin esta afección.
CUALQUIER ACTIVIDAD, MEJOR QUE NADA

Los resultados del estudio de aleatorización mendeliana indicaron que la actividad física basada en el acelerómetro, pero no la actividad autoinformada, parece proteger contra el riesgo de depresión. Las diferencias entre los dos métodos para medir la actividad física podrían resultar no solo de inexactitudes en los recuerdos de los participantes o del deseo de presentarse de manera positiva, sino también del hecho de que las lecturas objetivas capturan cosas distintas del ejercicio planificado: caminar hacia el trabajo, escalar escaleras, cortar el césped, que los participantes no pueden reconocer como actividad física. El análisis no reveló ninguna relación causal en la otra dirección, entre la depresión y la actividad física.

"En promedio --dice Choi-- hacer más actividad física parece proteger contra el desarrollo de la depresión. Cualquier actividad parece ser mejor que nada; nuestros cálculos aproximados sugieren que reemplazar el estar sentado con 15 minutos de una actividad de bombeo del corazón como correr o "una hora de actividad moderadamente vigorosa, es suficiente para producir el aumento promedio en los datos del acelerómetro que se vinculó a un menor riesgo de depresión".

El autor principal, Jordan Smoller, director de la Unidad de Genética Psiquiátrica y de Neurodesarrollo y profesor de Psiquiatría en la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, dice: "Aunque las variantes genéticas como las que se utilizan en este estudio no determinan los comportamientos o resultados de una persona, el promedio de las asociaciones con ciertos rasgos en estos estudios tan grandes pueden ayudarnos a analizar una pregunta como si la actividad física, o la tendencia a participar en más actividad física, tuviera un posible efecto causal en la depresión. Y las respuestas a esas preguntas podrían ayudar a los científicos a diseñar ensayos clínicos a gran escala".

Choi agrega: "Y, por supuesto, una cosa es saber que la actividad física podría ser beneficiosa para prevenir la depresión; otra es lograr que las personas se mantengan físicamente activas. Se debe trabajar más para descubrir la mejor manera de adaptar las recomendaciones a diferentes tipos de personas con distintos perfiles de riesgo. Actualmente, estamos analizando si y en qué medida la actividad física puede beneficiar a diferentes grupos en riesgo, como las personas que son genéticamente vulnerables a la depresión o aquellas que atraviesan situaciones estresantes y esperan desarrollar una mejor comprensión de la actividad física para promover la resiliencia a la depresión".



Fuente periodística: Europa Press
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