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El adolescente que llega con el móvil en la mano: cómo la IA empieza a ser parte del problema y, quizá, parte de la solución



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Artículo | Fecha de publicación: 25/05/2026
Artículo revisado por nuestra redacción

Lucía tiene 16 años. Llega derivada por su tutor por "posible TDAH". Lo primero que dice cuando se sienta es: "Creo que tengo TDAH, lo he visto en TikTok". Tres meses antes, su madre habría usado la palabra "depresión". Hace seis, "ansiedad". El cuadro clínico real ni siquiera está del todo claro: insomnio de inicio, irritabilidad, abandono de aficiones qu...

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Lucía tiene 16 años. Llega derivada por su tutor por "posible TDAH". Lo primero que dice cuando se sienta es: "Creo que tengo TDAH, lo he visto en TikTok". Tres meses antes, su madre habría usado la palabra "depresión". Hace seis, "ansiedad". El cuadro clínico real ni siquiera está del todo claro: insomnio de inicio, irritabilidad, abandono de aficiones que antes le importaban, cuatro horas diarias de pantalla acumuladas sin pausa después de cenar. La pregunta que tengo que responder en los próximos 40 minutos no es solo diagnóstica. Es: ¿qué es psicopatología genuina, qué es desarrollo normal malinterpretado por las redes, y qué es daño funcional producido por el patrón de uso de la pantalla?


Esta semana han aterrizado, casi a la vez, las cuatro piezas que necesito para responderle a Lucía y a sus padres con honestidad.


La primera es el peso del problema. El Global Burden of Disease 2023, publicado en The Lancet el 23 de mayo, confirma lo que veíamos: los trastornos mentales son ya la quinta causa global de DALYs y la primera de años vividos con discapacidad. Pero el dato que más debería movernos en consulta no es el global. Es que la tasa de DALYs ajustada por edad alcanza su pico en la franja de 15 a 19 años, con 2.617 casos por cada 100.000. La franja de Lucía. Los trastornos de ansiedad y la depresión mayor dominan el cuadro, y la prevalencia ajustada ha crecido un 24% desde 1990. Que esto coincida con la generalización del smartphone en menores no demuestra causalidad. Pero exige que dejemos de tratar el factor tecnológico como ruido de fondo.


La segunda pieza la trae la prensa española. Las sociedades médicas que trabajan con menores (pediatras, neurólogos, psiquiatras y psicólogos), agrupadas en la plataforma Control Z, presentaron el 22 de abril en el Congreso de los Diputados un dossier con 70 evidencias científicas sobre los efectos de las pantallas en el desarrollo cerebral. La frase que ha quedado en titular ("el mayor hackeo cerebral de la historia") es periodística, pero el documento técnico es serio. Las recomendaciones son explícitas: cero pantallas hasta los 6 años, máximo una hora diaria entre los 6 y los 12, y máximo dos horas a partir de esa edad. Cohortes como ABCD en Estados Unidos, JECS en Japón y GUSTO en Singapur convergen en la misma dirección: la exposición temprana, especialmente cuando es pasiva o sustituye la interacción adulto-niño, se asocia a peores resultados en lenguaje, autorregulación y funciones ejecutivas. Cristina Cordero, de la Sociedad Española de Neuropediatría, lo resume con la prudencia que se le debe a la causalidad imperfecta: hay "asociaciones consistentes" suficientes para aplicar el principio de precaución. No es alarmismo. Es lo mismo que hicimos hace 40 años con el tabaco antes de tener el RCT que nadie va a hacer nunca.


La tercera pieza es la revisión de alcance de Lu Liang y colaboradores en BMC Psychiatry. Es la primera fotografía sistemática de lo que la IA está haciendo realmente en salud mental adolescente: 24 estudios incluidos, publicados entre 2020 y 2025. Las áreas de aplicación se concentran en depresión, ansiedad, estrés e ideación suicida. Las promesas son las que cabía esperar: predicción de riesgo, acceso ampliado, personalización del cuidado, reducción del estigma. Pero los autores son explícitos con los problemas. Los errores algorítmicos diagnósticos persisten. La dependencia del autoinforme arrastra los mismos sesgos del cuestionario tradicional, ahora amplificados por escala. La seguridad de datos en menores tiene fallos sistémicos. Y el corpus es pequeño: 24 estudios para informar una década de uso. La conclusión clínica para el consultorio: cuando los padres de Lucía me pregunten si "esa app que usa mi hija" sirve, la respuesta honesta es que probablemente esté hecha en inglés, validada en universitarios estadounidenses o chinos, con escaso o nulo acceso a un humano detrás, y que la evidencia de sostenibilidad del efecto está sin demostrar. No es razón para prohibirla. Es razón para no delegar el tratamiento.


Y aquí entran las dos piezas españolas del simposio de interpsiquis, presentado el 24 de mayo. César Soutullo (Universidad de Texas) describe un modelo predictivo de intento de suicidio en niños y adolescentes con trastorno bipolar, entrenado sobre más de 120 variables clínicas, con precisión del 78% para ideación y AUC 0,70 para conducta suicida. Las variables que más pesan no son sorprendentes para quien ha visto suficientes casos: duración de la enfermedad, gravedad de la depresión, comorbilidad con ansiedad, número de episodios depresivos previos. Lo importante es la conversión a herramienta operativa. Cuando hasta el 50% de los adolescentes con trastorno bipolar puede intentar suicidarse antes de los 18 años, tener una capa de predicción cuantificable encima de la entrevista no es un lujo: es una segunda línea de defensa. Soutullo es claro: la IA no sustituye al clínico. Pero amplía la red de captura del paciente vulnerable.


La cuarta pieza la pone Rosa Molina, también en interpsiquis, con su trabajo "Psicopatología en la era digital: de la pantalla a la consulta". Describe lo que cualquier psiquiatra que atiende menores ha visto en los últimos tres años. El paciente ya no llega como receptor pasivo. Llega con un yo digital construido en paralelo al yo real, con un autodiagnóstico aprendido de creadores de contenido, con una expectativa terapéutica modulada por la jerga psicológica de las redes, y muchas veces con una identificación con un trastorno de moda que confunde la experiencia propia con narrativas prestadas. Eso no es ignorancia: es la cultura nueva en la que viven. El modelo clásico de relación médico-paciente, donde el clínico tenía el monopolio del marco interpretativo, se ha terminado. Lo que tenemos que aprender ahora es a trabajar con un paciente que ya llega con un mapa, aunque el mapa esté mal dibujado.


¿Qué le digo a Lucía? Tres cosas concretas. Una, le devuelvo el control del marco: "vamos a ver tú y yo qué te está pasando, sin que TikTok decida antes de tiempo si es TDAH, ansiedad o depresión". Dos, mapeamos juntos el patrón real de uso de pantalla: no para prohibirlo, sino para ver qué función cumple y qué desplaza. Tres, si en la siguiente consulta el cuadro sigue activo, ofrezco intervención clínica con la misma legitimidad que ella le ha dado a su algoritmo: con datos, con seguimiento estructurado y, si procede, con escalas formales. Lo que la IA está empezando a permitir, y lo que el simposio propone con la medicina 5P, es exactamente esto: que el paciente esté en el centro, que la tecnología amplíe nuestras capacidades sin sustituir el vínculo, y que el adolescente reciba el mismo nivel de evidencia que cualquier adulto.


La franja 15-19 años es donde el sistema más falla. También es donde más rápido se está moviendo la innovación. Esta semana lo hemos visto en cuatro frentes. La próxima toca aplicarlo.


Referencias


GBD 2023 Mental Disorders Collaborators. Updated trends in the global prevalence and burden of mental disorders, 1990-2023: a systematic analysis for the Global Burden of Disease Study 2023. The Lancet 2026;407(10543):2040-2064. Licencia Elsevier — citable y enlazable; reproducción restringida. DOI: 10.1016/S0140-6736(26)00519-2

Liang L, Lu X, Jiao D, Xiao B, Shan F, Zhang R, Zhao C, Song J. Application and effectiveness of artificial intelligence in adolescent mental health support and therapy: a scoping review. BMC Psychiatry 2026;26. CC BY 4.0 ✅. DOI: 10.1186/s12888-026-08190-y

Sanmartín OR, Pérez P. Alarma entre los médicos por el uso compulsivo de las pantallas: "Vemos a bebés que van en su carrito mirando el móvil". El Mundo, 22 abril 2026. No peer-reviewed, cobertura periodística del dossier de 70 evidencias presentado por Plataforma Control Z en el Congreso de los Diputados. URL: https://www.elmundo.es/espana/2026/04/22/

Soutullo C. Uso de IA para predecir intentos de suicidio en niños y adolescentes bipolares. Ponencia en el simposio SPO010 "Avances e innovación en inteligencia artificial y psiquiatría", moderado por Pedro Moreno Gea. Psiquiatria.com, 24 mayo 2026. URL: https://psiquiatria.com/congresos/mesa.php?coid=1&coedid=15&idm=671

Molina R. Psicopatología en la era digital: de la pantalla a la consulta. Ponencia en el simposio SPO010 "Avances e innovación en inteligencia artificial y psiquiatría", moderado por Pedro Moreno Gea. Psiquiatria.com, 24 mayo 2026. URL: https://psiquiatria.com/congresos/mesa.php?coid=1&coedid=15&idm=671


 

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