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¿Podemos confiar en las notas clínicas escritas por inteligencia artificial? Cinco riesgos que todo profesional de la salud mental debería conocer



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Noticia | Fecha de publicación: 08/07/2026
Artículo revisado por nuestra redacción

La inteligencia artificial está empezando a transformar una de las tareas que más tiempo consume en la práctica clínica: la elaboración de la historia clínica. Herramientas conocidas como ambient AI o asistentes inteligentes de documentación escuchan la conversación entre médico y paciente, generan automáticamente la anamnesis, ...

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La inteligencia artificial está empezando a transformar una de las tareas que más tiempo consume en la práctica clínica: la elaboración de la historia clínica. Herramientas conocidas como ambient AI o asistentes inteligentes de documentación escuchan la conversación entre médico y paciente, generan automáticamente la anamnesis, la exploración y el plan terapéutico, y dejan al profesional únicamente la revisión y la firma final.


La promesa es atractiva. Diversos estudios muestran que estos sistemas pueden reducir la carga administrativa y devolver tiempo a la atención directa del paciente. Sin embargo, un trabajo publicado recientemente en Journal of Evaluation in Clinical Practice recuerda que la cuestión ya no es únicamente cuánto tiempo ahorran, sino qué ocurre cuando la historia clínica deja de estar escrita íntegramente por el médico y pasa a ser generada, en gran parte, por un algoritmo.Aunque el estudio se basa en el análisis de cientos de debates mantenidos por profesionales sanitarios en foros especializados, las preocupaciones que emergen resultan sorprendentemente consistentes y anticipan problemas que probablemente veremos cada vez con mayor frecuencia en la práctica clínica.


La IA puede escribir cosas que nunca ocurrieron
Uno de los hallazgos más llamativos del trabajo es la descripción de errores que no son simples fallos de transcripción.Los profesionales relatan situaciones en las que el sistema atribuye al médico frases pronunciadas por el paciente, mezcla datos de dos personas distintas o incluso introduce hallazgos clínicos que nunca aparecieron durante la consulta.Lo preocupante no es únicamente el error, sino que el texto resultante suele ser perfectamente coherente y clínicamente creíble. Detectarlo exige conocer con detalle lo sucedido durante la entrevista, lo que limita el supuesto ahorro de tiempo si la revisión debe ser exhaustiva.


Las alucinaciones clínicas no siempre son evidentes
En inteligencia artificial se habla de "alucinaciones" cuando un modelo genera información falsa presentada con total seguridad.En documentación clínica estas alucinaciones pueden adoptar formas especialmente delicadas: sustitución de medicamentos por otros de nombre similar, incorporación de antecedentes inexistentes o reformulación incorrecta del razonamiento clínico.

El artículo recoge ejemplos especialmente ilustrativos, como la sustitución de Kerendia por Kyleena, dos fármacos completamente distintos, o la generación de exploraciones físicas nunca realizadas.La fluidez del lenguaje puede hacer que estos errores pasen desapercibidos durante una revisión rápida.


La firma sigue siendo del profesional
Quizá la conclusión más importante del trabajo sea que la responsabilidad legal no cambia.Aunque la nota haya sido redactada por un sistema de IA, quien firma el documento continúa siendo responsable de su contenido.Los autores describen esta situación como un "vacío de responsabilidad": la tecnología genera el texto, pero la obligación legal y ética continúa recayendo íntegramente sobre el profesional sanitario.Esto obliga a replantear qué significa realmente supervisar una nota clínica generada automáticamente y cuánto tiempo debe dedicarse a esa revisión.


Escribir también forma parte del razonamiento clínicoExiste otro aspecto menos evidente pero especialmente relevante para la psiquiatría.Redactar una historia clínica no consiste únicamente en registrar información. Mientras escribimos seleccionamos datos relevantes, descartamos otros, organizamos la secuencia temporal de los acontecimientos y construimos una hipótesis diagnóstica.


Ese proceso constituye, en sí mismo, una parte del razonamiento clínico.Si el profesional pasa de elaborar la nota a limitarse a revisar un texto generado automáticamente, cabe preguntarse si parte de ese proceso cognitivo podría perderse o modificarse. La cuestión resulta especialmente importante en la formación de residentes y de profesionales jóvenes, cuya capacidad clínica también se desarrolla a través del ejercicio de documentar y sintetizar cada caso.


Ahora las notas también las leen los pacientes
La expansión internacional de iniciativas como OpenNotes, que permiten a los pacientes acceder directamente a sus historias clínicas, añade una nueva dimensión al problema.Las notas ya no están dirigidas únicamente a otros profesionales sanitarios. También son leídas por los propios pacientes.

Esto obliga a encontrar un equilibrio entre precisión clínica, claridad y lenguaje respetuoso. Una expresión técnicamente correcta puede resultar estigmatizante o generar conflictos cuando aparece escrita en un documento accesible para quien recibe la atención.
La inteligencia artificial deberá aprender también este delicado equilibrio comunicativo.


El verdadero reto no es escribir más rápido
Los asistentes de documentación probablemente acabarán formando parte del trabajo cotidiano de muchos psiquiatras. Su potencial para reducir carga administrativa es real y difícilmente desaparecerá.


Sin embargo, la discusión ya no debería centrarse únicamente en cuánto tiempo permiten ahorrar.La pregunta relevante es otra: ¿cómo garantizamos que la historia clínica siga siendo un documento fiel, seguro y clínicamente útil cuando una parte creciente de su contenido es generada por inteligencia artificial?


La respuesta probablemente no pase por rechazar estas herramientas, sino por utilizarlas como auténticos copilotos, manteniendo siempre la supervisión humana, la trazabilidad de los cambios y la responsabilidad profesional sobre el documento final.En definitiva, la historia clínica seguirá llevando la firma del médico. Lo que cambia es quién escribe el primer borrador. Y esa diferencia puede parecer pequeña, pero tiene profundas implicaciones para la calidad asistencial, la seguridad del paciente y la confianza en la práctica clínica.


Referencias
Peer-reviewed (análisis cualitativo) · Journal of Evaluation in Clinical Practice, 2026 · Atiku & Olakotan · Licencia: Wiley híbrida, en PMC — verificar. Según PubMed: 10.1111/jep.70516
https://doi.org/10.1111/jep.70516

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