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Realismo crítico en psiquiatría: una alternativa al reduccionismo biológico en la comprensión de los trastornos mentales



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Artículo | Fecha de publicación: 27/03/2026
Artículo revisado por nuestra redacción

  La discusión sobre cómo conceptualizar los trastornos mentales sigue siendo uno de los debates más relevantes de la psiquiatría contemporánea. Frente a la visión que los presenta ante todo como “enfermedades cerebrales”, han persistido enfoques que subrayan la importancia de la experiencia subjetiva, la trayectoria vital y las condicion...

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La discusión sobre cómo conceptualizar los trastornos mentales sigue siendo uno de los debates más relevantes de la psiquiatría contemporánea. Frente a la visión que los presenta ante todo como “enfermedades cerebrales”, han persistido enfoques que subrayan la importancia de la experiencia subjetiva, la trayectoria vital y las condiciones sociales. En este contexto, el realismo crítico ha ganado interés como marco filosófico capaz de integrar niveles explicativos distintos sin reducir la psicopatología a un único plano causal. El artículo de Mohammed Al Alawi y colaboradores, publicado en BJPsych Bulletin en 2025, plantea precisamente esta vía de superación de la dicotomía entre cerebro y contexto.


Más allá de la dicotomía entre “enfermedad cerebral” y “trastorno”


Durante décadas, buena parte de la investigación psiquiátrica ha buscado consolidar una base neurobiológica robusta para los diagnósticos. Ese esfuerzo ha sido útil para refinar hipótesis sobre circuitos, vulnerabilidad genética y respuesta a tratamientos. Sin embargo, sus límites son evidentes cuando los cuadros clínicos no pueden explicarse de forma suficiente mediante biomarcadores, o cuando la evolución del malestar depende de factores relacionales, culturales o socioeconómicos. El trabajo revisado recuerda que el modelo estrictamente biomédico tiende a infraestimar estas dimensiones, mientras que sus críticos corren a veces el riesgo opuesto: separar en exceso lo mental de lo biológico.


El interés del realismo crítico reside en que no niega la relevancia del cerebro, pero rechaza que la explicación del sufrimiento psíquico pueda agotarse en él. Desde esta perspectiva, los trastornos mentales son fenómenos emergentes: requieren considerar mecanismos biológicos, pero también procesos psicológicos, historias de vida y estructuras sociales que interactúan entre sí.


Qué aporta el realismo crítico a la psiquiatría


Una realidad estratificada


Uno de los elementos centrales del realismo crítico es su distinción entre tres niveles de realidad. El nivel empírico corresponde a lo que observamos directamente en la clínica, como síntomas, conductas o narrativas del paciente. El nivel actual incluye acontecimientos que ocurren aunque no siempre sean visibles en la entrevista o en la exploración, como experiencias traumáticas, aislamiento social o conflictos familiares. El nivel real remite a los mecanismos generativos subyacentes, entre ellos predisposiciones biológicas, configuraciones de apego, desigualdad social o dinámicas institucionales.


Esta arquitectura ontológica resulta especialmente útil para la salud mental, porque evita equiparar lo observable con lo causal. Un episodio depresivo, por ejemplo, puede manifestarse con síntomas relativamente homogéneos y, sin embargo, surgir de trayectorias causales distintas. Desde una perspectiva clínica y de investigación, esto obliga a pensar en modelos etiológicos más densos y menos lineales.


Causalidad compleja y no lineal


El artículo subraya que el realismo crítico rechaza la causalidad lineal simple. En lugar de asumir una cadena directa entre lesión, mecanismo y síntoma, propone entender la psicopatología como el resultado de interacciones entre niveles. Un mecanismo biológico puede ser condición necesaria en algunos casos, pero rara vez suficiente por sí solo. Factores ambientales, experiencias tempranas, significado subjetivo y estructura social pueden modular la aparición, intensidad y persistencia del trastorno.


Para la psiquiatría, esta idea tiene implicaciones relevantes. Favorece diseños de investigación que no enfrenten de modo artificial lo biológico y lo psicosocial, y abre espacio para interpretaciones donde vulnerabilidad, contexto y agencia se entienden como dimensiones mutuamente implicadas. No se trata de sumar variables, sino de analizar cómo unas transforman el efecto de otras.


Del modelo biopsicosocial a una integración más robusta


El modelo biopsicosocial ha desempeñado un papel decisivo al cuestionar el reduccionismo biomédico. No obstante, los autores señalan que en la práctica muchas veces funciona como una suma de dominios relativamente aislados: lo biológico por un lado, lo psicológico por otro y lo social como mero contexto. Según esta crítica, la debilidad del modelo no está en su intención integradora, sino en la insuficiente elaboración filosófica de cómo interactúan realmente esos niveles.


El realismo crítico intenta resolver esa limitación al proporcionar una ontología de profundidad. Es decir, ofrece una forma de pensar los fenómenos clínicos en términos de capas, mecanismos y relaciones causales contingentes. Esto permite ir más allá de un uso retórico del enfoque biopsicosocial y acercarse a una comprensión más operativa de la complejidad clínica.


Agencia, estructura y “medicalización de la miseria”


Otro aspecto especialmente pertinente para los profesionales de salud mental es la relación entre agencia y estructura. El realismo crítico sostiene que las personas actúan, interpretan y toman decisiones, pero siempre dentro de condiciones sociales que facilitan o restringen sus posibilidades. Así, desempleo, precariedad, discriminación, violencia o trauma no son meros “factores contextuales”, sino componentes causales con capacidad de modelar el sufrimiento psíquico.


En este punto, el artículo recupera la crítica a la “medicalización de la miseria”: describir determinados cuadros exclusivamente como desequilibrios neuroquímicos puede invisibilizar la carga de las experiencias adversas y los determinantes sociopolíticos. Esta observación no invalida la investigación neurobiológica, pero sí advierte contra una lectura empobrecida del malestar mental cuando se desconecta de la biografía y del entorno.


Relevancia para la investigación y la formación clínica


Para la investigación, el realismo crítico favorece el pluralismo explicativo. Esto significa que distintas aproximaciones pueden ser válidas si iluminan mecanismos diferentes del mismo fenómeno. La psiquiatría biológica, la psicopatología fenomenológica, la psicodinámica y la psiquiatría social no tendrían por qué excluirse entre sí, siempre que se delimiten bien sus niveles de análisis y sus pretensiones explicativas.


Este punto conecta con desarrollos recientes en fenomenología clínica, que insisten en recuperar la experiencia vivida del paciente como fuente legítima de conocimiento. Un artículo de Frontiers in Psychology publicado en 2024 argumenta que las categorías diagnósticas y los marcos excesivamente objetivistas no captan adecuadamente la complejidad de la vivencia psicopatológica, y propone herramientas de entrevista más sensibles a la subjetividad situada. Esa línea resulta convergente con el realismo crítico al reforzar la necesidad de integrar experiencia, contexto y estructura.


Conclusiones prácticas


El realismo crítico no sustituye a la psiquiatría clínica ni a la investigación empírica, pero sí ofrece un marco útil para ordenar sus supuestos. Su principal aportación consiste en recordar que los trastornos mentales no pueden entenderse de forma adecuada mediante una única escala explicativa. La biología importa, pero también importan la historia del sujeto, la experiencia vivida y los determinantes sociales.


Para profesionales sanitarios, esta perspectiva puede resultar valiosa en al menos tres planos: mejora la lectura crítica de modelos causales simplificados, favorece la integración entre disciplinas y ayuda a formular preguntas clínicas e investigadoras más ajustadas a la complejidad del sufrimiento mental. En un momento en que la psiquiatría busca combinar precisión científica y sensibilidad contextual, el realismo crítico aparece menos como una teoría cerrada que como una guía para pensar mejor.


 


Resumen y adaptación editorial: María Dolores Asensio Moreno (Cibermedicina / Psiquiatria.com)


Fuente original: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12501521/


Este contenido es un resumen adaptado.La autoría científica corresponde a los autores originales.Artículo distribuido bajo licencia Creative Commons según la fuente original.


 

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