IntroducciónLos síntomas negativos de la esquizofrenia representan uno de los mayores retos clínicos en psiquiatría contemporánea. A diferencia de los síntomas positivos, que suelen responder al tratamiento antipsicótico, los síntomas negativos primarios —especialmente los denominados síntomas negativos experienciales— pers...
Introducción
Los síntomas negativos de la esquizofrenia representan uno de los mayores retos clínicos en psiquiatría contemporánea. A diferencia de los síntomas positivos, que suelen responder al tratamiento antipsicótico, los síntomas negativos primarios —especialmente los denominados síntomas negativos experienciales— persisten en una proporción significativa de pacientes y se asocian a un deterioro funcional profundo, peor calidad de vida y mayor carga sociosanitaria. En este contexto, la irrupción de las terapias digitales (digital therapeutics, DTx) abre una vía innovadora para abordar una necesidad terapéutica aún no cubierta.
Síntomas negativos experienciales: un problema clínico no resuelto
Los síntomas negativos pueden dividirse en dos grandes dominios: los expresivos (aplanamiento afectivo y alogia) y los experienciales, que incluyen abulia, anhedonia y asocialidad. Estos últimos se relacionan de forma especialmente estrecha con el funcionamiento social, la inserción laboral y la autonomía personal.
A pesar de décadas de investigación, no existen tratamientos farmacológicos aprobados específicamente para los síntomas negativos experienciales. Las guías clínicas recomiendan intervenciones psicosociales —como la terapia cognitivo-conductual, el entrenamiento en habilidades sociales o la activación conductual—, pero su disponibilidad es limitada y su implementación desigual en la práctica clínica habitual.
Terapias digitales: definición y potencial en psiquiatría
Las terapias digitales se definen como intervenciones basadas en software con un efecto terapéutico demostrable, diseñadas para prevenir, manejar o tratar trastornos médicos. A diferencia de las aplicaciones de bienestar general, las DTx siguen procesos de desarrollo clínico, evaluación de seguridad y validación científica comparables a los de otros dispositivos médicos.
En psiquiatría, las DTx ofrecen ventajas relevantes: accesibilidad, estandarización del contenido, personalización, escalabilidad y la posibilidad de integrarse como complemento al tratamiento habitual. Estas características resultan especialmente pertinentes en trastornos como la esquizofrenia, donde el acceso continuado a intervenciones psicosociales sigue siendo insuficiente.
Evidencia reciente: el estudio CT-155 en síntomas negativos experienciales
Un estudio exploratorio reciente, publicado en la revista Schizophrenia (Nature), ha evaluado la viabilidad y el impacto potencial de una terapia digital basada en smartphone (CT-155 beta) dirigida específicamente a los síntomas negativos experienciales de la esquizofrenia.
El estudio incluyó a 50 personas adultas con diagnóstico de esquizofrenia y síntomas negativos moderados-graves, en un diseño multicéntrico, abierto y de un solo brazo, con una intervención de 7 semanas. La herramienta integra técnicas de intervención psicosocial, activación conductual, establecimiento adaptativo de objetivos y entrenamiento en afecto positivo, todo ello mediante una experiencia digital diseñada para fomentar una alianza terapéutica digital.
Resultados principales
Los resultados del estudio muestran varios hallazgos clínicamente relevantes:
- Alta adherencia y compromiso: el 86 % de los participantes completó el estudio, con una tasa de uso diario cercana al 90 % y una mediana de 18 de 21 módulos terapéuticos completados.
- Mejora significativa de los síntomas negativos experienciales, evaluados mediante la subescala de motivación y placer de la entrevista clínica CAINS (CAINS-MAP), con una reducción media de 3,6 puntos respecto a la línea basal.
- La mejoría se concentró en los dominios social y recreativo, coherentes con los objetivos funcionales de la intervención.
- Alta aceptabilidad: más del 90 % de los participantes calificó la aplicación como aceptable o buena, y el 95 % afirmó que la recomendaría a otras personas.
No se notificaron eventos adversos relacionados con la intervención digital, lo que refuerza su perfil de seguridad.
Interpretación clínica de los hallazgos
Aunque se trata de un estudio exploratorio y sin grupo control, los resultados aportan evidencia preliminar de que las terapias digitales pueden ser viables, aceptables y potencialmente efectivas en un dominio tradicionalmente resistente al tratamiento. La magnitud del cambio observada es comparable a la descrita en estudios previos de intervenciones psicosociales presenciales intensivas.
Un aspecto especialmente relevante es que el nivel de compromiso con la herramienta no se vio limitado por la gravedad inicial de los síntomas negativos, lo que sugiere que incluso pacientes con marcada abulia o baja motivación pueden beneficiarse de este tipo de intervenciones cuando están bien diseñadas.
Implicaciones para la práctica clínica y la investigación
Desde una perspectiva clínica, las DTx no deben entenderse como sustitutos del tratamiento estándar, sino como herramientas complementarias que pueden ampliar el acceso a intervenciones psicosociales basadas en la evidencia. Su integración en programas de tratamiento ambulatorio, unidades de rehabilitación o seguimiento comunitario podría contribuir a reducir la brecha asistencial existente.
Desde el punto de vista investigador, estos resultados refuerzan la necesidad de ensayos controlados aleatorizados que permitan confirmar la efectividad clínica y el impacto funcional a medio y largo plazo. En este sentido, ya están en marcha estudios de fase avanzada para validar estos hallazgos preliminares.
Conclusiones
Las terapias digitales representan una de las áreas más prometedoras de la innovación en salud mental. En el caso de la esquizofrenia, la evidencia emergente sugiere que pueden desempeñar un papel relevante en el abordaje de los síntomas negativos experienciales, un ámbito con claras necesidades no cubiertas.
A medida que estas herramientas evolucionen y se integren en los sistemas sanitarios, será fundamental que los profesionales de la salud mental conozcan su base científica, sus indicaciones y sus limitaciones, para incorporarlas de forma crítica y responsable en la práctica clínica.
Marc Moreno Blanco y comité editorial psiquiatria.com
Adaptado de Goenjian H. et al., Schizophrenia (2025), bajo licencia Creative Commons CC BY 4.0. https://doi.org/10.1038/s41537-025-00659-1