Se desconoce con exactitud el lugar de nacimiento, aunque hay razones importantes para pensar que nació en Vilanova, un lugar vecino a la ciudad de Valencia. Fue un hombre de cultura universal (teólogo, médico, alquimista), y sin lugar a dudas una primerísima figura de la medicina medieval, y puede decirse que su obra contiene la totalidad de la medicina escolástica que está tratada y analiz...

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Se desconoce con exactitud el lugar de nacimiento, aunque hay razones importantes para pensar que nació en Vilanova, un lugar vecino a la ciudad de Valencia. Fue un hombre de cultura universal (teólogo, médico, alquimista), y sin lugar a dudas una primerísima figura de la medicina medieval, y puede decirse que su obra contiene la totalidad de la medicina escolástica que está tratada y analizada completamente con desarrollos personales. Fue una persona influyente, siendo consejero de Jaime II de Aragón y embajador en Francia. Durante un tiempo vivió en Sicilia bajo el amparo de Federico. Fue protegido también por Bonifacio VIII y Clemente V. Estudió en Montpellier, en esa época territorio del rey de Aragón, y allí se casó con Agues Blasi. Parece que también estudió en Nápoles. Ejerció en Valencia y Barcelona y enseñó en Montpellier, en donde seguramente realizó lo más importante de su obra. Si en lo tocante a la religión fue polemista y apasionado, como médico fue un científico sereno y estudioso. Galenista convencido edificó sobre la obra de Galeno otra basada en ella, pero «mejor estructurada» y que expone con más claridad «lo que Galeno dijo de modo tosco». Adorador de Hipócrates, conoció, sin embargo, sus doctrinas a través de los comentarios de Galeno. Respecto a la medicina árabe, que conoció bien y de la que fue traductor de algunos textos, admira, sobre todo, el juicio clínico de Rhazes y al farmacólogo Alkirdi. Frente a Avicena, tiene una admiración matizada, ya que cita elogiosamente algunas obras que él mismo había traducido, pero se mantiene receloso con otras. Es implacable con la farmacología de Averroes. La obra de Arnau de Vilanova fue repetidamente traducida hasta el siglo XVII. En el Renacimiento se le atribuyeron una gran cantidad de libros que no le pertenecen, y así, casi la mitad de los contenidos en Opera arnaldi no fueron escritos por él. Esto se debió a que los copistas de los siglos XV y XVI sabían que era el más eminente de los médicos de la más prestigiosa escuela de medicina.