Identificar riesgos momentáneos y mecanismos de protección puede mejorar nuestra comprensión y tratamiento de los trastornos mentales. La reactividad al estrés afectivo es un mecanismo que se ha informado que está alterado en individuos con etapas tempranas y tardías de trastorno mental.
Además, la evidencia inicial sugiere que las personas con psi...
Identificar riesgos momentáneos y mecanismos de protección puede mejorar nuestra comprensión y tratamiento de los trastornos mentales. La reactividad al estrés afectivo es un mecanismo que se ha informado que está alterado en individuos con etapas tempranas y tardías de trastorno mental.
Además, la evidencia inicial sugiere que las personas con psicosis temprana y duradera pueden tener un período prolongado de recuperación del afecto negativo en respuesta a los factores estresantes diarios (es decir, una duración más prolongada hasta que el afecto alcanza los niveles de referencia después del estrés), pero la evidencia sobre la recuperación afectiva positiva como una supuesta protección mecanismo sigue siendo limitado.
Objetivo
Este estudio tuvo como objetivo investigar las trayectorias del afecto positivo en respuesta al estrés a lo largo del continuo del trastorno mental en una muestra transdiagnóstica.
Métodos
Utilizando el Método de Muestreo de Experiencia, se evaluó la actividad menor, el evento y el estrés general y el afecto positivo 10 veces al día, con puntos de tiempo con aproximadamente 90 minutos de diferencia en seis días consecutivos en un conjunto de datos agrupados que incluía a 367 personas con un trastorno mental, 217 individuos con riesgo de trastorno mental grave y 227 controles. Se utilizaron análisis multinivel y contrastes lineales para investigar trayectorias de afecto positivo dentro y entre grupos.
Resultados
El afecto positivo inicial difirió entre los grupos, y observamos la reactividad al estrés en el afecto positivo dentro de cada grupo. Encontramos evidencia de una recuperación afectiva positiva después de informar la actividad o el estrés general dentro de cada grupo.
Mientras que los controles se recuperaron al efecto positivo inicial unos 90 minutos después del estrés, los pacientes y las personas en riesgo necesitaron unos 180 minutos para recuperarse. Sin embargo, las diferencias entre grupos en el período de recuperación afectiva no alcanzaron significación (todas P > 0, 05).
Conclusiones
Los resultados proporcionan la primera evidencia de que la recuperación afectiva positiva puede ser relevante dentro de las etapas clínicas y subclínicas transdiagnósticas del trastorno mental, lo que sugiere que puede ser un objetivo potencial para las intervenciones de salud móvil que fomentan la resiliencia en la vida diaria.
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