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Suicidio en personas con drogodependencias: perfil clínico, uso de recursos y dificultades para detectar el riesgo



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Artículo | Fecha de publicación: 10/08/2026
Artículo revisado por nuestra redacción

Introducción Los trastornos por consumo de sustancias se asocian con una elevada complejidad clínica y social. El policonsumo, la coexistencia de otros trastornos mentales, los problemas legales y las dificultades para mantener la continuidad terapéutica pueden acumularse y generar situaciones de especial vulnerabilidad. En este contexto, la prevención del suicidio co...

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Introducción


Los trastornos por consumo de sustancias se asocian con una elevada complejidad clínica y social. El policonsumo, la coexistencia de otros trastornos mentales, los problemas legales y las dificultades para mantener la continuidad terapéutica pueden acumularse y generar situaciones de especial vulnerabilidad.


En este contexto, la prevención del suicidio constituye un desafío para los servicios de adicciones y salud mental. La identificación del riesgo puede resultar especialmente compleja cuando los pacientes utilizan diferentes recursos sanitarios, interrumpen los tratamientos o acuden a urgencias por motivos que no se reconocen inicialmente como manifestaciones de malestar psicológico.


Un estudio basado en la revisión de historias clínicas analizó las características de pacientes en tratamiento en un centro ambulatorio de atención a drogodependencias que fallecieron por suicidio. La investigación integró información procedente de la red específica de adicciones y del sistema público de salud de Castilla y León.


Los resultados describen una muestra caracterizada por una elevada presencia de policonsumo, patología dual, problemas legales y tratamientos previos no completados. También muestran que numerosos contactos con el sistema sanitario se produjeron fuera de los servicios especializados en psiquiatría o drogodependencias.


Objetivo y metodología del estudio


El objetivo fue aproximarse al perfil sociológico, clínico y asistencial de las personas que se encontraban en tratamiento ambulatorio por drogodependencias y fallecieron posteriormente por suicidio.


Los investigadores revisaron las historias clínicas disponibles en dos redes asistenciales:


- La red específica de atención a las drogodependencias.
- El sistema público de salud de Castilla y León.


Se recogió información sobre características sociodemográficas, patrones de consumo, antecedentes clínicos, problemas legales, tratamientos previos y utilización de recursos sanitarios.


El análisis conjunto de diferentes registros permitió reconstruir parte de la trayectoria asistencial de los pacientes. Esta perspectiva resulta relevante porque las señales de vulnerabilidad pueden encontrarse distribuidas entre múltiples servicios y no quedar reflejadas en un único dispositivo.


Características sociodemográficas


La mayoría de las personas incluidas eran hombres y menores de 45 años.


Los varones representaron el 77 % de los casos y el mismo porcentaje correspondió a personas menores de 45 años. Además, el 92,4 % estaba soltero o divorciado.


Estos datos describen las características predominantes de la muestra, pero no permiten establecer que el sexo, la edad o el estado civil sean causas directas del suicidio.


El estado civil tampoco constituye una medida suficiente del apoyo social. La calidad de las relaciones, la convivencia, la percepción de soledad y la disponibilidad de ayuda pueden aportar información más precisa sobre las redes personales.


La elevada proporción de personas sin pareja estable plantea el interés de incorporar el funcionamiento social y las relaciones significativas a la valoración clínica.


Policonsumo y complejidad asistencial


El 69,3 % de los pacientes presentaba policonsumo de drogas.


El uso de múltiples sustancias puede aumentar la complejidad de la evaluación debido a la interacción entre intoxicación, abstinencia, impulsividad, alteraciones cognitivas y problemas médicos o psiquiátricos concurrentes.


Los patrones de consumo también pueden variar a lo largo del tiempo. Por ello, una evaluación centrada exclusivamente en la sustancia principal podría ofrecer una imagen incompleta.


La valoración clínica puede requerir información sobre:



  • Sustancias consumidas.

  • Frecuencia y cantidad.

  • Cambios recientes en el patrón de consumo.

  • Consecuencias físicas, psicológicas y sociales.

  • Contextos asociados al consumo.

  • Periodos de abstinencia y recaídas.


El policonsumo observado refleja una elevada complejidad, aunque no debe interpretarse de forma aislada como un indicador predictivo.


Patología dual: una característica frecuente


El 77 % de las personas estudiadas presentaba patología dual, entendida como la coexistencia de un trastorno por consumo de sustancias y otro trastorno mental.


La elevada frecuencia de esta condición destaca la necesidad de integrar la atención a las adicciones y la salud mental.


Cuando diferentes problemas son tratados en redes separadas pueden aparecer dificultades de coordinación, duplicidades o interrupciones en la continuidad asistencial. La fragmentación también puede dificultar la construcción de una visión global de las necesidades del paciente.


No obstante, la patología dual engloba situaciones muy diversas. Los trastornos concurrentes pueden diferir en síntomas, gravedad, evolución e impacto funcional.


Su presencia no permite estimar por sí sola el riesgo individual y debe interpretarse dentro de una evaluación clínica más amplia.


Problemas legales y vulnerabilidad social


El 84,7 % de los pacientes presentaba problemas legales.


Este porcentaje muestra la importancia de considerar factores sociales que pueden interactuar con el consumo y la salud mental.


Los conflictos legales pueden relacionarse con estrés, dificultades económicas, pérdida de empleo, inestabilidad residencial o deterioro de las relaciones familiares. También pueden dificultar la continuidad del tratamiento y el acceso a determinados recursos.


Sin embargo, estos problemas no deben considerarse una causa directa del suicidio. Su significado depende de la trayectoria individual y de su interacción con otras circunstancias.


La elevada presencia de dificultades legales respalda la utilidad de coordinar los servicios sanitarios con recursos sociales y comunitarios.


Múltiples tratamientos y dificultades para mantener la continuidad


El 69,3 % de los pacientes había ingresado previamente en una comunidad terapéutica.


Entre quienes utilizaron este recurso, el 88,9 % no completó el programa debido a alta voluntaria, incumplimiento o expulsión.


La interrupción del tratamiento puede responder a múltiples factores:



  • Dificultades para adaptarse al programa.

  • Recaídas.

  • Problemas de salud mental.

  • Conflictos interpersonales.

  • Barreras sociales o familiares.

  • Diferencias entre las expectativas y los objetivos terapéuticos.

  • Escasa vinculación con el dispositivo.


Por ello, la falta de finalización no debería atribuirse automáticamente a una ausencia de motivación.


Los abandonos y las altas anticipadas pueden constituir momentos relevantes para revisar las necesidades, explorar barreras y facilitar alternativas asistenciales.


Hospitalización y contacto con servicios no especializados


El 38,5 % de los pacientes nunca había sido hospitalizado en su área de salud.


En otro 38,5 %, el último ingreso antes del suicidio se produjo en un servicio diferente de psiquiatría o de una unidad hospitalaria de desintoxicación.


Estos resultados sugieren que una parte importante de las personas estudiadas mantuvo contacto con el sistema sanitario sin pasar necesariamente por dispositivos especializados.


La detección de situaciones de vulnerabilidad no debería depender únicamente de psiquiatría o de la red de adicciones.


Atención primaria, urgencias y otras especialidades pueden encontrarse en una posición relevante para identificar cambios clínicos, necesidades sociales o dificultades de continuidad asistencial.


El papel de los servicios hospitalarios de urgencias


El 69,3 % de los pacientes había acudido alguna vez a urgencias hospitalarias.


El motivo de consulta más frecuente fueron los traumatismos, registrados en el 46,2 % de los casos. En comparación, los intentos de suicidio representaron el 15,4 % de los diagnósticos.


Este hallazgo muestra que el contacto sanitario puede producirse por motivos aparentemente alejados de la salud mental.


Los traumatismos pueden tener múltiples causas y no deben interpretarse automáticamente como indicadores de riesgo suicida. Sin embargo, cuando se combinan con consumo problemático, patología dual, dificultades sociales o contactos repetidos con urgencias, puede resultar útil considerar el contexto clínico completo.


Altas voluntarias y riesgo de desvinculación


El 55,6 % de los pacientes había solicitado el alta voluntaria en urgencias.


La salida anticipada puede relacionarse con diferentes circunstancias, como tiempos de espera, malestar emocional, síntomas de abstinencia, impulsividad, experiencias negativas previas o dificultades para aceptar el plan asistencial.


Este dato puede reflejar problemas para mantener la vinculación con los servicios.


Las interrupciones asistenciales merecen atención porque pueden dificultar el seguimiento y la coordinación posterior. Sin embargo, no constituyen por sí mismas una señal específica de riesgo suicida.


Un perfil difícil de identificar


Los resultados muestran una combinación de factores clínicos, sociales y asistenciales.


El perfil predominante incluía policonsumo, patología dual, problemas legales, tratamientos previos no completados y contactos con diferentes recursos sanitarios.


La información podía encontrarse fragmentada entre la red de adicciones, los servicios de salud mental, urgencias, otras especialidades y los recursos sociales.


Esta dispersión puede dificultar la identificación de trayectorias de vulnerabilidad.


La prevención requiere mecanismos capaces de integrar la información relevante y facilitar la continuidad asistencial, respetando al mismo tiempo los principios de confidencialidad y protección de datos.


Implicaciones para la prevención del suicidio


Los autores plantean que la coordinación no debería limitarse a los servicios de adicciones y salud mental.


También deberían considerarse:



  • Atención primaria.

  • Urgencias hospitalarias.

  • Otras especialidades médicas.

  • Servicios sociales.

  • Recursos comunitarios.


La existencia de múltiples contactos sanitarios puede representar oportunidades para revisar el estado clínico, el funcionamiento y las necesidades asistenciales.


Los resultados también destacan la importancia de prestar atención a las interrupciones repetidas de los tratamientos y a las dificultades para mantener la vinculación.


Limitaciones del estudio


El trabajo presenta varias limitaciones.


Se trata de un análisis retrospectivo basado en historias clínicas y centrado en pacientes atendidos en un contexto asistencial específico. Por tanto, los resultados no pueden generalizarse a todas las personas con trastornos por consumo de sustancias.


Además, la investigación describe únicamente a pacientes fallecidos por suicidio. La ausencia de un grupo de comparación impide determinar si las características identificadas son más frecuentes que entre otros pacientes con drogodependencias que no presentaron este desenlace.


Los porcentajes obtenidos describen la muestra, pero no constituyen factores predictivos validados.


Conclusiones prácticas


El estudio identifica una elevada complejidad clínica y social entre las personas atendidas por drogodependencias que fallecieron por suicidio.


La mayoría eran hombres menores de 45 años, solteros o divorciados, con policonsumo, patología dual, problemas legales y múltiples experiencias previas de tratamiento.


También se observó una elevada frecuencia de interrupciones terapéuticas y contactos con urgencias por motivos no necesariamente psiquiátricos.


Los hallazgos refuerzan la necesidad de mejorar la coordinación entre adicciones, salud mental, atención primaria, urgencias, otras especialidades médicas y servicios sociales.


La prevención del suicidio no puede basarse en la búsqueda de un perfil único. Requiere una evaluación individualizada, continuidad asistencial y una comprensión integrada de las dimensiones clínicas, sociales y funcionales.


 


Resumen y adaptación editorial: Virginia Candelas García (Cibermedicina / Psiquiatria. com)


Fuente original: Suicidio en pacientes con trastorno por uso de sustancias. Serie de casos- Rev. Asoc. Esp. Neuropsiq 2024, vol. 44, n. 146, pp. 67-80.


Texto completo disponible en: https://scielo. isciii. es/scielo. php?script=sci_abstract&pid=S0211-57352024000200004&lng=es&nrm=iso&tlng=es


Este contenido es un resumen adaptado. La autoría científica corresponde a los autores originales.
Artículo distribuido bajo licencia Creative Commons según la fuente original.

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