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Trauma y riesgo de psicosis: cómo viven los pacientes la EMDR y la TCC centrada en trauma



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Artículo | Fecha de publicación: 14/12/2026
Artículo revisado por nuestra redacción

  El trauma ocupa un lugar relevante en las personas con riesgo de psicosis Las experiencias traumáticas son frecuentes entre las personas que presentan un estado mental de alto riesgo para psicosis (ARMS) y pueden relacionarse con síntomas postraumáticos, experiencias perceptivas inusuales, hipervigilancia, dificultades emocionales y peor funcionamiento. Sin embargo, ...

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El trauma ocupa un lugar relevante en las personas con riesgo de psicosis


Las experiencias traumáticas son frecuentes entre las personas que presentan un estado mental de alto riesgo para psicosis (ARMS) y pueden relacionarse con síntomas postraumáticos, experiencias perceptivas inusuales, hipervigilancia, dificultades emocionales y peor funcionamiento.


Sin embargo, tratar directamente el trauma en esta población ha generado tradicionalmente cautela. Una preocupación clínica habitual es que abordar recuerdos traumáticos pueda aumentar temporalmente el malestar o intensificar determinadas experiencias psicóticas.


El estudio cualitativo asociado al ensayo RESTART analiza precisamente esta cuestión desde una perspectiva poco explorada: qué opinan las propias personas que recibieron terapia centrada en trauma.


La investigación incluyó entrevistas con 22 participantes procedentes de un ensayo de factibilidad que comparaba hasta 24 sesiones de EMDR adaptada a psicosis (EMDRp), TCC centrada en trauma adaptada a psicosis (TF-CBTp) y tratamiento habitual.


Qué es el ensayo RESTART


RESTART es un ensayo aleatorizado de factibilidad con tres brazos:


EMDRp + tratamiento habitual,

TF-CBTp + tratamiento habitual,

y

tratamiento habitual solo.


El ensayo principal reclutó 76 participantes que cumplían criterios de ARMS mediante CAARMS-23 y habían experimentado al menos un acontecimiento potencialmente traumático.


Este estudio concreto no analiza los resultados clínicos cuantitativos del ensayo, sino las experiencias subjetivas de quienes participaron.


De los 22 entrevistados, nueve habían recibido TF-CBTp, ocho EMDRp y cinco tratamiento habitual. Los participantes asignados a terapia completaron una media de 20,76 sesiones. La edad media fue de 26,5 años y el 86,4 % era de raza blanca, lo que limita la representatividad de la muestra.


Las terapias fueron percibidas como aceptables y seguras


Uno de los resultados más claros fue que los participantes describieron tanto EMDRp como TF-CBTp como aceptables, deseadas y suficientemente seguras.


La percepción de beneficio fue especialmente marcada para los síntomas relacionados con trauma, como:


flashbacks, pesadillas, hipervigilancia y recuerdos emocionalmente intensos.


Algunos participantes explicaron que los recuerdos seguían existiendo, pero habían perdido parte de su intensidad emocional o resultaban más manejables.


Este matiz resulta clínicamente relevante: para muchos, el cambio no consistió simplemente en “eliminar síntomas”, sino en modificar la relación con las experiencias traumáticas.


El objetivo no siempre fue hacer desaparecer las experiencias inusuales


En relación con las experiencias asociadas al estado de riesgo para psicosis, las respuestas fueron más heterogéneas.


Algunos participantes describieron reducciones en frecuencia o intensidad de voces y otras experiencias inusuales. Otros, sin embargo, señalaron que estas experiencias continuaban.


Lo que sí aparecía repetidamente era una reducción del malestar, de la convicción asociada a algunas experiencias y de la interferencia en la vida diaria.


Varios participantes explicaron que podían interpretar mejor lo que les ocurría, diferenciar determinadas experiencias de la realidad externa o continuar con sus actividades aunque los síntomas persistieran.


Esto sugiere que el resultado clínicamente relevante podría no limitarse a la desaparición de síntomas, sino incluir mayor control, comprensión y capacidad para afrontarlos.


La alianza terapéutica fue uno de los elementos más valorados


La relación con el terapeuta apareció como uno de los temas centrales.


Los participantes destacaron la importancia de sentirse:


escuchados, creídos, seguros y no juzgados.


Para algunos, la alianza terapéutica fue incluso el elemento más importante del proceso.


La confianza permitió abordar recuerdos traumáticos que previamente resultaban difíciles de verbalizar y favoreció la sensación de control durante el tratamiento.


Este resultado coincide con una cuestión especialmente relevante en trauma: la intervención no depende únicamente de la técnica utilizada, sino también de cómo se construyen seguridad, autonomía y confianza dentro de la relación terapéutica.


Tener control sobre qué contar fue especialmente importante


Los participantes valoraron poder decidir:


qué experiencias abordar, cuándo hacerlo y cuánto detalle revelar.


El estudio muestra que la sensación de control sobre el proceso terapéutico favorecía la autoeficacia y reducía algunos temores iniciales.


Entre las adaptaciones valoradas se encontraban una comunicación clara, mayor flexibilidad y ajustes específicos para personas neurodivergentes, incluyendo más tiempo para procesar información o diferentes formas de comunicación.


También surgieron preferencias relacionadas con las características del terapeuta, como género o conocimiento de determinadas experiencias culturales o sociales.


La conclusión no es que exista un perfil ideal de terapeuta, sino que preguntar por estas preferencias puede facilitar el compromiso terapéutico.


La terapia centrada en trauma también puede aumentar temporalmente el malestar


La experiencia no fue exclusivamente positiva.


Algunos participantes informaron de incrementos transitorios de ansiedad, pesadillas, recuerdos intrusivos o intensidad de determinadas experiencias cuando comenzaban a trabajar recuerdos traumáticos.


También describieron cansancio emocional y físico después de algunas sesiones.


En ocasiones, necesitaban descansar, reducir actividades posteriores o adaptar horarios de trabajo y estudio.


Lo importante es que estos efectos fueron descritos generalmente como tolerables y manejables, especialmente cuando existía flexibilidad por parte del terapeuta.


Sin embargo, este resultado no significa que el tratamiento esté exento de riesgo. El estudio entrevistó a personas que participaron voluntariamente en un ensayo y que habían sido consideradas suficientemente estables para recibir terapia centrada en trauma.


El trauma acumulativo plantea dificultades específicas


No todas las experiencias traumáticas encajan fácilmente en intervenciones centradas en recuerdos concretos.


Algunos participantes describieron situaciones de trauma acumulativo o repetido, como discriminación, acoso o experiencias adversas sostenidas, donde seleccionar un único acontecimiento resultaba difícil.


También surgieron problemas sociales que la psicoterapia no puede resolver directamente.


Un participante, por ejemplo, relacionaba parte de su malestar con dificultades económicas persistentes.


Este hallazgo recuerda que la terapia puede ayudar a procesar experiencias traumáticas, pero no sustituye intervenciones sobre determinantes sociales que continúan generando estrés.


“Efectiva” significa aquí eficacia percibida


Este es probablemente el punto metodológico más importante.


Los autores hablan repetidamente de “perceived effectiveness”, es decir, eficacia percibida por los participantes.


Las entrevistas cualitativas permiten conocer si una intervención tiene sentido para la persona, si se percibe como útil y si resulta tolerable.


Pero no permiten establecer causalidad ni demostrar superioridad terapéutica frente al tratamiento habitual.


Para responder a esas preguntas será necesario analizar los resultados cuantitativos del ensayo RESTART y, posteriormente, realizar estudios multicéntricos con tamaño suficiente para evaluar síntomas, funcionamiento y transición a psicosis.


También existe riesgo de sesgo hacia experiencias positivas


El estudio presenta otra limitación relevante.


Solo fueron entrevistadas personas que habían manifestado interés en participar en la investigación cualitativa.


Los propios autores reconocen que quienes aceptaron podrían haber tenido una experiencia más favorable con la terapia o con el ensayo que quienes rechazaron la entrevista.


Se intentó reducir este problema mediante muestreo intencional, incluyendo personas que habían abandonado o participado parcialmente en el tratamiento.


Aun así, no puede descartarse un sesgo de selección.


Además, el investigador principal de las entrevistas ya había realizado evaluaciones clínicas de ocho participantes, lo que podría haber influido en la disposición a expresar críticas.


Qué aporta este estudio a los servicios de psicosis incipiente


A pesar de sus limitaciones, el trabajo proporciona una información difícil de obtener mediante escalas clínicas.


Sugiere que las personas con ARMS y antecedentes traumáticos no necesariamente consideran que hablar del trauma sea demasiado peligroso o inaceptable.


Por el contrario, muchos participantes valoraron que el tratamiento abordara explícitamente la relación entre sus experiencias vitales y sus dificultades actuales.


Esto tiene interés para los servicios de detección precoz, donde existe el riesgo de centrar toda la intervención en impedir una futura psicosis y dejar en segundo plano síntomas postraumáticos o experiencias adversas que generan sufrimiento en el presente.


El estudio respalda por tanto seguir investigando un enfoque informado por trauma, individualizado y centrado en las prioridades del paciente.


Conclusiones prácticas


1. Veintidós participantes con estado mental de alto riesgo para psicosis describieron EMDRp y TF-CBTp como intervenciones generalmente aceptables y seguras.

2. Los beneficios percibidos fueron especialmente claros para flashbacks, pesadillas, hipervigilancia y malestar relacionado con trauma.

3. En las experiencias asociadas al riesgo de psicosis, el cambio más frecuente no fue su desaparición, sino una mayor sensación de control y menor interferencia.

4. La alianza terapéutica, el control sobre la revelación del trauma y la adaptación individual fueron elementos centrales de la aceptabilidad.

5. Los resultados no demuestran eficacia clínica: proceden de entrevistas cualitativas y pueden estar influidos por autoselección y experiencias favorables de quienes aceptaron participar.


La principal aportación del estudio es mostrar que abordar directamente el trauma en personas con riesgo de psicosis puede resultar significativo y tolerable para muchos pacientes, pero la cuestión decisiva sigue abierta: si estas experiencias positivas se traducen en mejoras clínicas reproducibles y en mejores resultados a largo plazo.


 


 


Resumen y adaptación editorial: Virginia Candelas García (Cibermedicina / Psiquiatria.com)


Fuente original: ‘Therapy or no therapy, I’m still going to have unusual experiences [ … ] but it has [helped] the way that I feel and cope.’ A qualitative exploration of service user experiences of EMDRp and TF-CBTp in the ‘REducing psychosiS risk by TARgeting Trauma‘ study - Frontiers in Psychiatry 2026;17:1812693


Texto completo disponible en: https://eprints.whiterose.ac.uk/id/eprint/244908/


Este contenido es un resumen adaptado. La autoría científica corresponde a los autores originales.
Artículo distribuido bajo licencia Creative Commons según la fuente original.

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