La heredabilidad de los trastornos psicóticos es de un 80%.
Sólo uno de cada tres pacientes con episodios psicóticos se cura del todo.
El 80% de los pacientes con episodios psicóticos recae dentro de los cinco años siguientes al primer episodio.
En pacientes con un diagnóstico de psicosis no afectiva reciente, se han descrito un número considerable de anormalidades cardiovasc...

PUBLICIDAD
Contenido para usuarios registrados
Este contenido es exclusivo para suscriptores.
Crea tu cuenta gratis y léelo completo ahora.
¿Ya estás registrado?
Inicia sesión aquí
.
La heredabilidad de los trastornos psicóticos es de un 80%.
Sólo uno de cada tres pacientes con episodios psicóticos se cura del todo.
El 80% de los pacientes con episodios psicóticos recae dentro de los cinco años siguientes al primer episodio.
En pacientes con un diagnóstico de psicosis no afectiva reciente, se han descrito un número considerable de anormalidades cardiovasculares y metabólicas.
Existen también gran cantidad de factores ambientales de riesgo.
Sevilla, septiembre de 2013.-La la esquizofrenia, y más concretamente los episodios psicóticos son uno de los principales temas que se están tratando en el XVII Congreso Nacional de Psiquiatría, que se celebra en Sevilla hasta el sábado 28 de septiembre. En este sentido, el doctor Miquel Bernardo, presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica ha puesto de relieve que alrededor del 3% de la población general sufre un episodio psicótico a lo largo de su vida (1). El primer episodio psicótico (PEP) suele ocurrir entre los 15 y los 30 años. En los varones, la edad de aparición suele ser más temprana. La aparición precoz se asocia con una mayor carga genética, un deterioro cognitivo grave y una peor evolución y pronóstico.
El también director de la Unidad de Esquizofrenia del Hospital Clínic de Barcelona, profesor de la Universidad de Barcelona y responsable del Área de Relaciones Institucionales, Comunicación y Difusión del Cibersam (Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental) ha destacado igualmente que en el origen de los trastornos psicóticos los factores genéticos y ambientales desempeñan un papel clave Sin embargo, los estudios existentes no evalúan la contribución de la interacción entre los genes y el ambiente.
La genética juega un papel importante en los trastornos psicóticos, como lo demuestra la existencia de familias con varios individuos afectados o los estudios con gemelos monocigóticos. De hecho, la heredabilidad de la enfermedad se estima en torno al 80%, con mayor prevalencia de la patología cuanto mayor sea la carga genética compartida con el familiar afectado.
Asimismo, en los pacientes con un diagnóstico de psicosis no afectiva reciente, se han descrito un número considerable de anormalidades cardiovasculares y metabólicas, antes de iniciar tratamiento con medicación antipsicótica, lo que supone una esperanza de vida más corta. Entre estos hallazgos se encuentran una tolerancia anormal a la glucosa y diabetes, acortamiento de los telómeros e incremento de la presión del pulso, síndrome metabólico, aumento de la grasa visceral, algunos polimorfismos en el gen de la enzima conversiva de la angiotensina, una tasa superior de muerte súbita de origen cardiaco, así como una aceleración en los procesos de envejecimiento.
Todo ello provoca que la evolución clínica después de un PEP suele ser hacia un cuadro crónico y variable, y causa una gran pérdida en la calidad de vida de los pacientes y de sus familias, en la salud física y, además, supone un elevado coste para la sociedad, ya que, en Europa, representa el 11,2% de la carga mundial de las enfermedades cerebrales.
También ha señalado el doctor Miquel Bernardo que la remisión completa solo se produce en un tercio de los pacientes. Hasta un 80% de los pacientes sufre una recaída en los cinco años siguientes al PEP, con un riesgo importante de presentar, además, resistencia al tratamiento.
Con respecto a los factores de riesgo ambientales que favorecen el desarrollo de psicosis, ha enumerado el estrés prenatal, padres de edad avanzada, malnutrición, infecciones durante el embarazo, falta de oxígeno en el recién nacido después del parto, presencia de acontecimientos traumáticos, ser urbano, pobreza, pertenecer a un grupo étnico minoritario y el consumo de cannabis.
En el caso del cannabis, el aumento del riesgo de psicosis se asocia con la exposición al mismo antes de alcanzar la edad adulta, lo que sugiere una interacción con el desarrollo.
El presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica ha concluido indicando que existen pruebas de que la exposición a ciertos factores ambientales, que interactúan con factores genéticos, puede conducir a un mayor empeoramiento de la psicopatología.