Actualizado 22/02/2019

La estimulación cerebral no invasiva alivia los síntomas crónicos y resistentes al tratamiento de la esquizofrenia

Noticia | Psicosis | 01/02/2019

RESUMEN

La esquizofrenia es una enfermedad mental crónica e incapacitante que afecta a más de tres millones de estadounidenses. La medicación antipsicótica puede controlar los síntomas psicóticos de la esquizofrenia, incluidas las alucinaciones y los delirios, que son distintivos bien conocidos de la enfermedad, pero no existen tratamientos efectivos para los "síntomas negativos" de la enfermedad, llamados así porque implican una pérdida de la función normal. Los síntomas negativos de la esquizofrenia incluyen incapacidad para sentir placer, falta de motivación y dificultad con la comunicación no verbal. Estos síntomas pueden afectar seriamente a las perspectivas de empleo, vivienda, relaciones y calidad de vida en general de los pacientes.

En un primer estudio de su tipo, investigadores del Centro Médico Beth Israel Deaconess (BIDMC, por sus siglas en inglés), en Boston, Massachussetts, Estados Unidos, utilizaron datos de imágenes para determinar la causa anatómica subyacente de los síntomas negativos de la esquizofrenia y luego aplicaron estimulación cerebral no invasiva para mejorarlos. Los científicos descubrieron, como informan en 'American Journal of Psychiatry', estos síntomas surgen de una ruptura en una red entre la corteza prefrontal del cerebro y el cerebelo. Además, el equipo demostró que un nuevo tipo de estimulación cerebral no invasiva restauró la función de esta red crucial, que a su vez mejoró los síntomas más debilitantes y resistentes al tratamiento de la esquizofrenia en pacientes con la enfermedad.

"Hay una gran cantidad de investigaciones que preguntan en qué se diferencian las personas con esquizofrenia de las personas que no la padecen, pero existe poca literatura que utilice imágenes en personas con esquizofrenia para detectar las diferencias biológicas entre los que son muy sintomáticos y los que lo son menos", apunta el autor principal, Roscoe Brady Jr., profesor asistente de Psiquiatría en BIDMC. "Si podemos precisar qué es diferente, tal vez podamos intervenir", apostilla.

RUPTURA EN LA CONECTIVIDAD ENURAL ENTRE LA CORTEZA PREFRONTAL Y EL CEREBELO

En la etapa uno de este doble estudio, Brady y sus colegas examinaron las imágenes de resonancia magnética funcional (IRMf) de 44 pacientes con esquizofrenia. Su análisis reveló que una ruptura en la conectividad neural entre la corteza prefrontal y el cerebelo estaba relacionada con síntomas negativos más graves. La red en cuestión no se asoció con alucinaciones o delirios.

"Queríamos averiguar si podríamos restaurar ese circuito cerebral mediante la estimulación cerebral no invasiva, y si pudiéramos, ¿la gente mejoraría?", plantea el autor correspondiente Mark Halko, profesor asistente de Neurología en el Centro Berenson-Allen para la estimulación cerebral no invasiva de BIDMC. "La respuesta es que absolutamente mejoran. Es un hallazgo muy provocativo", agrega.

Halko, un experto en estimulación cerebral no invasiva, se centra en el uso de la tecnología, que modifica la actividad cerebral con poderosos campos magnéticos, para aliviar los síntomas de ansiedad, depresión y otras enfermedades mentales. En 2012, Halko fue investigador principal en un ensayo clínico que evaluó si la estimulación cerebral no invasiva podría mejorar los síntomas en pacientes con esquizofrenia. Pero sin un circuito conocido que explique la respuesta al tratamiento, el estudio planteó más preguntas de las que respondió. Entonces un colega mutuo presentó a Brady y Halko.

"Cuando comenzamos a analizar nuestros conjuntos de datos, llegamos a la conclusión de que, si el trabajo del doctor Brady podía identificar las redes responsables de estos síntomas de la enfermedad, la modulación cerebral que hemos estado haciendo podría cambiar esa red exacta", dice Halko.

Para probar esa idea, los científicos reclutaron a pacientes diagnosticados con esquizofrenia, cuantificaron y anotaron la gravedad de sus síntomas negativos y realizaron imágenes cerebrales de referencia. Luego, Halko y sus colegas administraron estimulación cerebral no invasiva activa o un tratamiento simulado (placebo) como control. Los participantes recibieron dos sesiones de estimulación cerebral por día, con cuatro horas de diferencia, durante cinco días consecutivos.

Las exploraciones cerebrales de seguimiento y la evaluación clínica revelaron que los pacientes con esquizofrenia que experimentan una mayor conectividad entre la corteza prefrontal del cerebro y el cerebelo después de la estimulación cerebral también experimentaron una reducción en la gravedad de los síntomas.



Fuente periodística: Europa Press
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