Los psiquiatras señalan que la depresión resistente puede prolongar los síntomas, deteriorar la calidad de vida, dificultar la actividad laboral y aumentar el riesgo de conducta suicida en determinados pacientes
- Destacan el papel de las unidades especializadas, que combinan tratamientos farmacológicos, psicoterapia y técnicas de neuromodulación para abordar los casos más complejos
- Subrayan que la esketamina intranasal, la estimulación magnética transcraneal y la terapia electroconvulsiva amplían las alternativas para quienes no consiguen mejorar
Zamora, octubre de 2026.-
Alrededor de tres de cada diez pacientes con depresión tratados con antidepresivos convencionales presentan resistencia al tratamiento, lo que significa que no consiguen una mejoría clínica y funcional suficiente pese a haber recibido diferentes opciones terapéuticas. Esta situación puede prolongar el sufrimiento psicológico, deteriorar la calidad de vida y afectar a las relaciones personales y el ámbito laboral. Sin embargo, la falta de respuesta a los tratamientos habituales no significa que se hayan agotado todas las alternativas terapéuticas, gracias al desarrollo de unidades especializadas que permiten combinar distintas intervenciones y ofrecer una atención más individualizada.
Así lo ha explicado el doctor Cristóbal Pavón, psiquiatra de la Red de Salud Mental de Álava, durante su intervención sobre esketamina en la mesa Resistencia terapéutica en psiquiatría: innovación y nuevas alternativas de tratamiento, celebrada durante el V Congreso de la Sociedad Española de Psiquiatría Clínica (SEPC), que tiene lugar estos días en Zamora.
Según una revisión científica publicada en World Psychiatry en 2023, que ha dado a conocer el especialista, alrededor del 30 % de los pacientes con depresión tratados con antidepresivos pueden presentar resistencia al tratamiento, aunque las estimaciones varían según los criterios empleados para su diagnóstico y las poblaciones estudiadas.
Generalmente, se considera depresión resistente al tratamiento cuando no existe una respuesta adecuada a, al menos, dos tratamientos antidepresivos diferentes, administrados en dosis y tiempos suficientes.El doctor Pavón ha puesto de relieve la importancia de reconocer estos casos y ha planteado la siguiente reflexión: “La depresión resistente constituye uno de los grandes desafíos actuales de la psiquiatría, porque puede asociarse a una mayor persistencia de los síntomas, un deterioro importante de la calidad de vida y un incremento del riesgo de conducta suicida en determinados pacientes. Sin embargo, que una persona no responda a los antidepresivos habituales no significa que no existan otras alternativas de tratamiento”.
UNIDADES ESPECIALIZADAS PARA COMBINAR DIFERENTES TRATAMIENTOS
Uno de los aspectos que ha destacado el especialista es “el papel de las unidades especializadas y multidisciplinares, que permiten integrar distintos profesionales y recursos terapéuticos para atender los casos más complejos y diseñar planes de tratamiento individualizado”.
Según ha explicado, “estos dispositivos pueden reunir a psiquiatras, profesionales de psicología clínica, enfermería especializada y otros perfiles sanitarios para revisar los tratamientos previos, evaluar las necesidades individuales y diseñar estrategias de intervención específicas para cada paciente”.
“La principal ventaja de estas unidades es que el tratamiento no depende exclusivamente de ir cambiando de medicación. Podemos valorar de manera coordinada diferentes alternativas, desde los tratamientos farmacológicos y la psicoterapia hasta las técnicas de neuromodulación, y seleccionar las más adecuadas según las características y la evolución de cada paciente, es la declaración propuesta para explicar este modelo asistencial”.
ESKETAMINA Y OTRAS ALTERNATIVAS TERAPÉITICAS PARA LA DEPRESIÓN RESISTENTE
Entre las posibilidades terapéuticas, el doctor Pavón ha centrado su intervención en la esketamina intranasal, “un medicamento con un mecanismo de acción relacionado con el sistema glutamatérgico, diferente al de muchos antidepresivos convencionales”.
“La Agencia Europea de Medicamentos ha autorizado su utilización, en combinación con determinados antidepresivos, para adultos con depresión mayor resistente que no hayan respondido a dos tratamientos previos durante el episodio depresivo actual. Su administración requiere supervisión sanitaria y su financiación pública en España está sujeta a criterios específicos más restrictivos”, ha descrito. “La esketamina intranasal amplía las posibilidades terapéuticas para determinados pacientes que no han respondido a los tratamientos habituales. No es una opción indicada para todos los casos y requiere una evaluación individualizada, supervisión sanitaria y un seguimiento adecuado”, recoge otra de las declaraciones propuestas para el especialista.Junto a esta alternativa, el doctor Pavón ha señalado “el papel de la estimulación magnética transcraneal repetitiva, una técnica no invasiva que utiliza pulsos magnéticos para estimular determinadas regiones cerebrales relacionadas con la regulación del estado de ánimo”.
Asimismo, ha destacado la terapia electroconvulsiva, “indicada en determinadas depresiones graves y resistentes, especialmente cuando otros tratamientos no han funcionado o se necesita una respuesta rápida por compromiso vital del paciente. Esta técnica se realiza bajo anestesia general, bajo estrictos protocolos de seguridad y con una evaluación individualizada previa de sus beneficios y riesgos”.
MEJORAR EL ACCESO A LOS TRATAMIENTOS ESPECIALIZADOS*
El especialista también ha puesto el foco en la necesidad de facilitar el acceso a estas alternativas, cuya disponibilidad y organización pueden variar entre hospitales y territorios. En este contexto, ha destacado “la importancia de mejorar la coordinación entre profesionales, los circuitos de derivación y la continuidad asistencial para que los pacientes puedan acceder a una evaluación especializada y a las intervenciones más adecuadas”.
“El objetivo es ofrecer una atención integral y continuada, que permita combinar distintas estrategias terapéuticas para mejorar los síntomas, prevenir recaídas y favorecer la recuperación personal, social y funcional. La depresión resistente no debe entenderse como una enfermedad sin posibilidades de tratamiento, sino como una situación clínica específica que requiere una evaluación especializada y el empleo de estas estrategias terapéuticas de forma individualizada para cada paciente que mantengan abiertas las posibilidades de recuperación”, ha concluido.
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