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Autismo en mujeres: por qué el diagnóstico tardío y el masking complican la atención en salud mental



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Artículo | Fecha de publicación: 28/08/2026
Artículo revisado por nuestra redacción

  Autismo en mujeres: por qué el diagnóstico tardío y el masking complican la atención en salud mental El reconocimiento del autismo en mujeres se ha convertido en una cuestión cada vez más relevante para la psiquiatría, la psicología clínica y otros ámbitos de la salud mental. Durante décadas, gran parte del conoc...

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Autismo en mujeres: por qué el diagnóstico tardío y el masking complican la atención en salud mental


El reconocimiento del autismo en mujeres se ha convertido en una cuestión cada vez más relevante para la psiquiatría, la psicología clínica y otros ámbitos de la salud mental. Durante décadas, gran parte del conocimiento clínico sobre el trastorno del espectro autista (TEA) se construyó a partir de muestras predominantemente masculinas. Esta circunstancia ha podido contribuir a que determinadas manifestaciones del autismo en niñas y mujeres resulten menos reconocibles para profesionales, familias y entornos educativos.


La diferencia entre hombres y mujeres diagnosticados tampoco parece explicarse únicamente por factores biológicos. Una revisión reciente señala que los estudios poblacionales estiman una proporción aproximada de 3,25 varones por cada mujer, y algunos modelos sugieren que un número relevante de niñas con características compatibles con TEA podría continuar sin identificar. Las mujeres con mayores capacidades cognitivas también tienden a recibir el diagnóstico más tarde.


Para la práctica clínica, el problema no consiste simplemente en localizar síntomas diferentes, sino en comprender cómo el género, las expectativas sociales, las estrategias compensatorias y las comorbilidades pueden modificar la forma en que se presenta el trastorno.


Un fenotipo femenino del autismo menos evidente


Los criterios diagnósticos fundamentales del TEA son los mismos independientemente del sexo o género, pero su expresión conductual puede variar. En algunas mujeres, las dificultades sociales son menos visibles durante una entrevista convencional y los intereses restringidos pueden centrarse en contenidos socialmente habituales, como animales, personajes, arte, literatura, relaciones o determinados fenómenos culturales.


Por tanto, el contenido del interés puede parecer convencional mientras que su intensidad, rigidez, exclusividad o función reguladora sea clínicamente relevante. Utilizar únicamente el tipo de afición como indicador puede favorecer que estos patrones pasen inadvertidos.


También pueden observarse mayores esfuerzos por aprender explícitamente normas sociales, estudiar las reacciones de otras personas o preparar de antemano determinadas conversaciones. Algunas mujeres desarrollan habilidades relativamente eficaces de comunicación no verbal que ocultan dificultades más profundas para interpretar intenciones implícitas, ironías, ambigüedades o reglas sociales cambiantes.


Masking y camuflaje social: cuando la adaptación oculta las dificultades


Uno de los conceptos fundamentales para entender el diagnóstico tardío es el camuflaje social o camouflaging, dentro del cual se incluyen distintas estrategias orientadas a reducir la visibilidad de los rasgos autistas.


Pueden aparecer conductas como imitar expresiones faciales, modificar voluntariamente el tono de voz, preparar guiones conversacionales, observar a otras personas para aprender cómo comportarse o inhibir respuestas que se perciben como socialmente inadecuadas. En la literatura también se diferencia entre compensación, asimilación y masking propiamente dicho.


Estas estrategias pueden facilitar temporalmente la integración social, pero no implican necesariamente ausencia de dificultades. Mantenerlas requiere recursos cognitivos y emocionales y se ha relacionado con mayor cansancio, ansiedad, síntomas depresivos, pérdida de espontaneidad y sensación de falta de autenticidad.


Desde el punto de vista clínico, esto genera una paradoja: una paciente puede mostrar durante una consulta una interacción aparentemente adecuada mientras describe un coste psicológico considerable después de cada situación social.


Por qué las herramientas diagnósticas no deben interpretarse aisladamente


Instrumentos como el ADOS-2 y el ADI-R continúan teniendo un papel relevante en la evaluación especializada del autismo, pero ninguna herramienta sustituye a la valoración clínica integral.


La investigación reciente advierte de que algunas medidas estandarizadas pueden presentar menor sensibilidad ante formas sutiles o compensadas de autismo femenino. El ADOS-2, basado en la observación del comportamiento durante una interacción relativamente estructurada, puede no captar adecuadamente estrategias de camuflaje desarrolladas durante años. El ADI-R, por su parte, depende en buena medida de la reconstrucción retrospectiva de comportamientos tempranos y puede resultar menos informativo cuando los signos infantiles fueron discretos o interpretados de otra manera.


Por ello, la evaluación en adultos adquiere especial valor cuando integra la historia evolutiva, información de familiares cuando está disponible, funcionamiento escolar y social, sensibilidad sensorial, rutinas, intereses, experiencias laborales y esfuerzo necesario para mantener las relaciones interpersonales.


Cuestionarios específicamente orientados al camuflaje, como el Camouflaging Autistic Traits Questionnaire (CAT-Q), pueden complementar la exploración, aunque tampoco constituyen por sí mismos una prueba diagnóstica.


Comorbilidad psiquiátrica y riesgo de diagnósticos alternativos


Muchas mujeres llegan a los servicios de salud mental no por sospecha de autismo, sino debido a ansiedad, depresión, agotamiento, dificultades relacionales, problemas alimentarios o desregulación emocional.


Esto obliga a evitar dos errores opuestos: atribuir automáticamente estas manifestaciones al TEA o considerar que la presencia de otro diagnóstico excluye un trastorno del neurodesarrollo.


Los síntomas internalizantes son especialmente relevantes. La ansiedad, la depresión y los trastornos de la conducta alimentaria pueden coexistir con el autismo y, en algunos casos, convertirse en la manifestación clínica que finalmente conduce a revisar retrospectivamente el desarrollo de la paciente. La literatura reciente también señala que comportamientos repetitivos o intereses restringidos menos estereotípicos pueden recibir menor atención durante las evaluaciones de mujeres.


El diagnóstico diferencial debe centrarse en la trayectoria completa. Las características nucleares del TEA deben remontarse al periodo del desarrollo, aunque sus consecuencias funcionales puedan hacerse mucho más evidentes en la adolescencia o la edad adulta, cuando aumentan las demandas sociales.


Autismo, masking y salud mental


El diagnóstico tardío no es únicamente una cuestión clasificatoria. Puede implicar años de dificultades no explicadas, tratamientos dirigidos exclusivamente a manifestaciones secundarias y exposición mantenida a situaciones sociales que requieren un esfuerzo considerable.


Un estudio publicado en 2026 con 471 mujeres —72 autistas y 399 no autistas— encontró mayores niveles de camuflaje, ansiedad e ideación suicida en el grupo autista. Los análisis mostraron además asociaciones entre ansiedad, síntomas depresivos, estrategias de asimilación social e ideación suicida. Los propios autores advierten de limitaciones metodológicas y señalan que el riesgo no debe interpretarse como consecuencia directa y automática del diagnóstico de autismo.


Estos resultados son clínicamente importantes porque desplazan la atención desde una concepción determinista del TEA hacia factores potencialmente modificables asociados al malestar psicológico, como la ansiedad, la depresión, el aislamiento, la victimización o la presión sostenida por ocultar diferencias.


Implicaciones para la práctica clínica


Ante mujeres adultas con una historia compleja de problemas emocionales, sociales o adaptativos, explorar sistemáticamente el desarrollo temprano puede aportar información que una evaluación centrada exclusivamente en los síntomas actuales no ofrece.


La cuestión clínica no debería limitarse a observar si una persona mantiene contacto ocular o desarrolla una conversación aparentemente fluida. También resulta relevante explorar cuánto aprendizaje consciente existe detrás de esas conductas, qué ocurre después de las interacciones sociales, cómo han evolucionado las amistades, qué grado de rigidez presentan las rutinas y qué papel desempeñan los intereses específicos y las particularidades sensoriales.


El objetivo no es ampliar indiscriminadamente el diagnóstico de autismo, sino mejorar la precisión del diagnóstico diferencial y reconocer presentaciones que históricamente han podido quedar infradetectadas.


Conclusiones prácticas


El autismo en mujeres puede adoptar una presentación menos evidente que el modelo clínico tradicional construido principalmente a partir de varones. El camuflaje social, los intereses aparentemente convencionales y la predominancia de síntomas internalizantes pueden contribuir a retrasar su identificación.


Para los profesionales de salud mental, una evaluación rigurosa requiere integrar la observación clínica con la historia del neurodesarrollo y analizar explícitamente posibles estrategias de masking. Los instrumentos estandarizados siguen siendo útiles, pero deben interpretarse dentro de una valoración amplia y contextualizada.


Reconocer estas particularidades puede ayudar a reducir diagnósticos tardíos, comprender mejor las comorbilidades psiquiátricas y orientar apoyos más ajustados a las necesidades de cada paciente, sin convertir ningún rasgo aislado en un marcador diagnóstico.


Resumen y adaptación editorial: María Dolores Asensio Moreno (Cibermedicina / Psiquiatria.com)


Fuente original: “Adaptado a partir de Minutoli R, Marraffa C, Failla C, Pioggia G, Marino F. Female gender and autism: underdiagnosis and misdiagnosis – clinical and scientific urgency. Frontiers in Psychiatry (2026), bajo licencia CC BY 4.0. https://doi.org/10.3389/fpsyt.2025.1704579”  


Este contenido es un resumen adaptado. La autoría científica corresponde a los autores originales. Artículo distribuido bajo licencia Creative Commons según la fuente original.


 

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