IntroducciónDía tras día se ponen de manifiesto mayor número de fuentes de estrés, así como de signos indicativos de un aumento de problemas relacionados con el estrés en los trabajadores de los sistemas de salud (Farber, 1983). Los cambios que se llevan a cabo en el sector Salud generan una competencia cada día mas intensa donde los profesionales que allí laboran se enfrentan periódica...
Introducción
Día tras día se ponen de manifiesto mayor número de fuentes de estrés, así como de signos indicativos de un aumento de problemas relacionados con el estrés en los trabajadores de los sistemas de salud (Farber, 1983). Los cambios que se llevan a cabo en el sector Salud generan una competencia cada día mas intensa donde los profesionales que allí laboran se enfrentan periódicamente a situaciones difíciles que exigen una gran capacidad adaptativa, pudiendo ir en deterioro su integridad física y psicológica (Pancheri, 1990; Smith, 1989).
Inicialmente los estudios epidemiológicos sobre el estrés de los profesionales de la salud, a nivel de las problemáticas subjetivas, relacionaban el estrés y el desgaste profesional o el Síndrome de Burnout con las particularidades del objeto de trabajo (Maslach, 1982). El trabajar con los aspectos emocionales más intensos del cuidado del paciente, la enfermedad, la muerte, la angustia y la incertidumbre, así como tratar con pacientes difíciles, con frecuencia afecta la tolerancia para la frustración y la ambigüedad del profesional. El estrés crónico que significa estar continuamente bajo tales circunstancias puede llegar a ser emocional y físicamente extenuante, pudiendo conducir a la presencia de signos del síndrome de estrés profesional (Freudenberger, 1974).
Es así, como el cuidado de la salud se viene convirtiendo en una práctica insalubre en forma creciente para la integridad de los trabajadores de salud y pacientes (Araquistain y otros, 2001)
Burnout, es un término que tiene su origen en la industria aeroespacial. Designa el agotamiento del carburador de los cohetes que tiene como resultado el recalentamiento y la rotura de las máquinas (Araquistain y otros, 2001).
En el presente estudio, burnout, lo consideraremos equivalente al de desgaste profesional o el de profesional quemado, exhausto o agotado. Este término fue acuñado originalmente por Freudenberger (1974), aunque fue Maslach (1982) quien primero empleó públicamente este concepto para referirse a una situación que cada vez se hacía más frecuente entre aquellas personas que por la naturaleza de su trabajo debían mantener un contacto directo y continuado con la gente, y que después de meses o años de dedicación acababan por estar desgastados profesionalmente. Debido a que el concepto de burnout ha surgido íntimamente relacionado con el de estrés, es difícil establecer una clara diferencia entre ambos. La única diferencia, más aparente que real, es que el burnout es un estrés crónico experimentado en el contexto laboral (Alvarez, 1991).
Maslach y Jackson (1982) lo definen como un síndrome de agotamiento emocional, de despersonalización y de reducción de la capacidad personal, que puede presentarse en sujetos que, por profesión, se "ocupan de la gente". Se trata de una reacción a la tensión emocional crónica creada por el contacto continuo con otros seres humanos, en particular cuando éstos tienen problemas o motivos de sufrimiento. Es decir, se puede considerar un tipo de estrés ocupacional, pero, el factor característico del burnout es que el estrés surge de la interacción social entre el operador y el destinatario de la ayuda. Por eso se dice que este síndrome es "el precio de ayudar a los demás". El síndrome del burnout o quemamiento, está perfectamente descrito y estudiado y siempre se refiere al que pueden sufrir los profesionales que tienen por misión ayudar a los demás (médicos, enfermeras, maestros, policías, asistentes sociales, funcionarios de prisiones, psicólogos, etc.) (Livianos, 1999).
El agotamiento emocional, es una de las dimensiones del síndrome de burnout considerado como el núcleo de este síndrome. Es un esquema de sobrecarga emocional seguido de agotamiento emocional. La persona se implica excesivamente desde el punto de vista emocional y al final se verá desbordada por los requerimientos emocionales que le imponen los otros. La respuesta a tal situación es el agotamiento emocional. El individuo se siente "vaciado" y le falta energía para afrontar un nuevo día, sus recursos emocionales se han agotado (Maslasch, 1982) ( Díaz y Stella, 2000).
La despersonalizacion es otra de las dimensiones del burnout, la persona se forma una mala opinión de los demás, generalmente espera lo peor de ellos y no tiene empacho en demostrarle cuanto les detesta. Esta reacción, cada vez más negativa hacia la gente, se manifiesta de varios modos, llegando a ignorarles y a ignorar sus necesidades y solicitudes y a no dar la ayuda, la asistencia o el servicio más idóneo para ellos. Los sentimientos negativos hacia los demás, pueden progresar hasta terminar con sentimientos negativos hacia sí mismo. Los operadores de la ayuda pueden tener sentimientos de culpa o tormento por el modo con que han considerado o tratado a la gente: sienten que se están transformando en un tipo de persona fría e indiferente que a nadie gusta, ni siquiera a ellos mismos (Maslasch, 1982) (Alvarez, 1991).
La realizacion personal, es la tercera dimensión de este síndrome, que está disminuida en quienes la padecen. La persona suele sufrir un tormentoso sentimiento de inadaptación sobre su propia capacidad de establecer relaciones con los usuarios del servicio y que puede conducir a un auto-veredicto de "fracaso". Con la caída de la autoestima, puede instaurarse la depresión. Algunos intentarán resolver lo que interpretan como problemas personales a través de psicoterapia, otros cambiarán de trabajo (evitando cualquier tarea que pueda implicar un contacto estresante con la gente).
Así pues, el precio del burnout puede ser muy alto. Afecta negativamente, tanto al operador, como a su familia, al usuario y a la institución. Muchas veces, se trata de mecanismos de supervivencia del operador, que intenta reducir el estrés quizás con alcohol o con fármacos o bien alejándose de la gente (Livianos, 1999) (Araquistain, 2001).
Díaz y Stella (2001), señalan que Burnout es un síndrome que causa un aumento de enfermedades psicosomáticas en trabajadores (del sector de servicios) que debido a las malas condiciones en su lugar de trabajo, la falta de estímulos personales, escasez de tiempo libre, y horarios inadecuados provocan factores estresantes crónicos, los cuales llevan al desgaste en su trabajo, en su vida y en las personas que lo rodean, pudiendo llevar a complicaciones como el abandono personal o de la profesión, la depresión crónica, el alcoholismo, la drogadicción y hasta el suicidio.
Promocionar la salud, prevenir enfermedad, curar, rehabilitar son tareas que producen muchas satisfacciones pero también muchos problemas y tensiones. Es conveniente remarcar que el riesgo alcanza a todos los profesionales de la salud en contacto cotidiano con los pacientes (médicos, enfermeras, odontólogos, nutricionistas, asistentas sociales, psicólogos, fisioterapista), sin embargo, la permanencia de la enfermera en un lugar que no reúna las condiciones básicas de higiene y seguridad, la falta de motivación para el desarrollo profesional y la escasez de tiempo libre para su realización incrementan el riesgo para el desarrollo de cansancio emocional y despersonalización que son características del síndrome de Burnout, por lo que realizamos la presente investigación con el propósito de obtener información que sirva de base para la elaboración de programas de promoción de la salud del personal de Enfermería.
Objetivos
- Determinar el nivel del síndrome de burnout en el personal de enfermería de los servicios hospitalarios de la provincia de Trujillo.
- Determinar la relación entre el síndrome de burnout en el personal de enfermería de los servicios hospitalarios de la provincia de Trujillo con las variables edad, estado civil, existencia de hijos, años de servicio, áreas de trabajo.
Material y métodos
El presente trabajo de investigación de tipo descriptivo correlacional y de corte transversal (Polit y Hungler, 1997), se realizó en los servicios hospitalarios de la provincia de Trujillo durante los meses de marzo a diciembre del 2002.
POBLACIÓN DE ESTUDIO
Estuvo conformado por 366 enfermeras que laboran en los servicios hospitalarios del Ministerio de Salud y EsSalud de la provincia de Trujillo.
Muestra
La muestra se tomó aleatoriamente y estuvo constituida por 56 enfermeras, las mismas que fueron determinados en un nivel de confianza del 95% y un nivel de precisión del 5% (anexo 1).
UNIDAD DE ANÁLISIS
Está conformada por cada una de las enfermeras de los servicios hospitalarios de los hospitales de la provincia de Trujillo.
INSTRUMENTO
El instrumento de medida para valorar la presencia de desgaste profesional fue el Maslach Burnout Inventory (MBI) (1982, un inventario autoadministrado constituido por 22 ítems en forma de afirmaciones sobre los sentimientos personales y actitudes del profesional en su trabajo y hacia los pacientes. Fue desarrollado por Maslach y Jackson (1997), y su versión en castellano ha sido empleada en diversos profesionales de la salud mental (Araquistain y otros 2001) (Álvarez, 1991). Este instrumento fue diseñado para valorar tres aspectos fundamentales del síndrome de burnout o de desgaste profesional: el agotamiento emocional, la despersonalización y la ausencia de logros personales. La subescala de agotamiento emocional (AE), constituida por nueve ítems, valora la sensación de estar emocionalmente saturado o exhausto por el propio trabajo.
La subescala de despersonalización (DP), integrada por cinco ítems, mide el grado en el cual la respuesta hacia los pacientes es fría, distante e impersonal. La subescala de logros personales (LP) consta de ocho ítems que valoran los sentimientos de competencia y eficacia en la realización del trabajo.
Altas puntuaciones en las subescalas de agotamiento emocional (AE) y de despersonalización (DP) y bajas puntuaciones en la subescala de logros personales (LP) son reflejo de un alto grado de burnout. Un grado medio es reflejo de puntuaciones medias en las tres subescalas. La presencia de bajas puntuaciones en las subescalas de AE y DP, y de altas puntuaciones en la de LP son indicativas de un bajo grado de burnout (tabla I).

Control de calidad del instrumento:
El instrumento fue sometido a la prueba de confiabilidad alfa de cronbach y la de validez Inter-item.
Procedimiento:
Se realizó las coordinaciones respectivas con las autoridades de cada centro hospitalario. Luego se procedió a la aplicación individual. En todos y cada uno de los casos; previamente a la misma se les suministró información sobre los objetivos generales del estudio, y sobre el carácter confidencial y anónimo del mismo.
Tratamiento estadístico:
Los datos obtenidos se calificaron y tabularon manualmente, presentándose en cuadros estadísticos. El análisis se realizó teniendo en cuenta la distribución porcentual del grupo estudiado en base a los dimensiones del síndrome de burnout y la prueba de independencia de criterios para demostrar la relación entre variables.
Discusión
Cuando se dice que un profesional está «desgastado profesionalmente» se trata de reflejar que, como producto de una interacción negativa entre el lugar de trabajo, el equipo o staff y los «clientes», el trabajador se encuentra desbordado, estando agotada su capacidad de reacción adaptativa, no disponiendo de recursos adecuados para amortiguar el estrés que su trabajo implica y experimentando una constelación de síntomas ante las demandas de su entorno laboral (Fernández, 1994).
Los resultados de la presente investigación, muestran en el cuadro 01, las características sociodemográficas y laborales de la muestra en donde observamos que el mayor porcentaje se encuentra en la edad de adulto maduro (36-45 años). En relación al estado civil el mayor porcentaje es casada y generalmente con hijos. En el área laboral, se aprecia dos grupos significativos, uno conformado por enfermeras con 6 a 10 años de trabajo y otro formado por enfermeras de 16 a 20 años, seguida de aquellas con 21 a 25 años.
En el cuadro 02, se aprecia que la totalidad de la muestra en estudio presenta el síndrome de burnout en alguna medida. Estos datos son corroborados por Livianos y col., (1999) en una muestra de médicos psiquiatras, quien además sostiene que el burnout o desgaste profesional es una variable continua que se puede experimentar en bajo, moderado o alto grado, y no una variable dicotomizada que está presente o ausente.
El burnout o quemamiento, es un síndrome de agotamiento emocional, de despersonalización y de reducción de la capacidad personal, que puede presentarse en sujetos que, por profesión, se "ocupan de la gente" (Maslach, 1997). Se trata de una reacción a la tensión emocional crónica creada por el contacto continuo con otros seres humanos, en particular cuando éstos tienen problemas o motivos de sufrimiento. Para, Gómez S. y Bondjale Oko, (2002) este síndrome es "el precio de ayudar a los demás".y está perfectamente descrito y estudiado y siempre se refiere al que pueden sufrir los profesionales que tienen por misión ayudar a los demás (médicos, enfermeras, maestros, policías, asistentes sociales, funcionarios de prisiones, etc.).
De otro lado las puntuaciones antes presentadas ubican a casi el 20% de la muestra en el rango de medio a alto en las subescalas de agotamiento emocional, y despersonalización y de medio a bajo en las subescalas de logros personales, siendo por tanto indicativas de la presencia de un grado moderado de burnout o desgaste profesional en dichas enfermeras participantes en el estudio. Además hay que recalcar que el rasgo fundamental del burnout es el Cansancio Emocional (CE) o, lo que es lo mismo, la sensación de no poder dar más de sí mismo y en este sentido se corrobora lo antes dicho al apreciar que un porcentaje significativo (17.8%) presentan niveles de medio a alto tanto en la dimensión CE. y despersonalización (D), (26.7%).
Vale decir que las enfermeras que vienen percibiendo este sentimiento negativo, para protegerse podrían estar tratando de aislarse de los demás, desarrollando así una actitud impersonal hacia los «clientes» y los miembros del equipo en el que están integradas, mostrándose distanciadas, y utilizando etiquetas despectivas para aludir a los usuarios o bien tratando de hacer culpables a los demás de sus frustraciones, produciéndose un descenso de su compromiso laboral (Alvarez, 1991) (Livianos, 1999). Todos estos recursos suponen para la profesional una forma de aliviar la tensión experimentada de manera que al restringir el grado o la intensidad de la relación con las demás personas, está tratando de adaptarse a la situación, aunque lo haga por medio de mecanismos neuróticos (Livianos, 1999).
De otro lado, en la dimensión de realización personal en el trabajo (RP) un mayor porcentaje presenta una alta puntuación lo que significaría que existe una adecuación personal y profesional al puesto de trabajo. Sin embargo este tercer componente puede estar encubierto por una sensación paradójica de omnipotencia, ante la amenaza inconsciente de sentirse incompetente, es decir el profesional redobla sus esfuerzos para afrontar las situaciones, dando la impresión a los que le observan de que su interés y dedicación son inagotables (Hunter, 1982)(Duxbury, 1984). Para Maslach y Jackson (1997) la despersonalización es el elemento clave del Síndrome de Burnout. Además postulan que estas tres dimensiones son fases sucesivas de un proceso que concluye con el Sindrome de Burnout.
Al relacional las dimensiones del síndrome de burnout con las variables edad, estado civil y existencia de hijos (cuadro 3), se aprecia que el perfil de las enfermeras que presenta altos valores en la dimensión cansancio emocional es de una edad comprendida entre los 36 a 45 años, de estado civil casada y con presencia de hijos; siendo posible distinguir que a menor edad el mayor porcentaje (93.8%) presenta una puntuación baja en esta dimensión; sucediendo lo mismo para las variables estado civil soltera (87.5%) y es mas notorio aun en aquellas que no tienen hijos (100%).
En relación a la dimensión despersonalización que caracteriza una respuesta fría, distante e impersonal hacia los pacientes, las enfermeras de 36 a 45 años, de estado civil soltera y sin hijos fueron quienes registraron los mayores valores.
En relación con la dimensión de realización personal, las enfermeras de 36 a 45 años, de estado civil soltera y sin hijos fueron quienes registraron las mayores puntuaciones.
Datos que son corroborados por los encontrados por Díaz y Stella (2000) en médicos de atención primaria quien reporta como causales del síndrome de burnout a la edad de 45 años, de estado civil casada y con hijos es decir a la familia no como un factor protector sino un factor agravante ya que la responsabilidad es mayor.
Sin embargo al someter los datos a la prueba chi cuadrado, no se encuentra evidencia suficiente de significación estadística (p>0.05), lo que nos señala que los factores edad, estado civil y presencia de hijos no se pueden considerar como factores condicionantes para el desarrollo del síndrome de burnout en enfermeras, datos que son corroborados por los encontrados por Liviano (1999) en una muestra de médicos psiquiatras en Valencia.
La variable tiempo de servicio como enfermera (Cuadro 04) no hizo que se registraran diferencias estadísticamente significativas en ninguna de las dimensiones. Datos que difieren con los encontrados por Liviano (1999). Los puntajes porcentuales mas bajos de las dimensiones CE y D se ubican en enfermeras con mayor tiempo de servicio las mismas que obtienen los puntajes mas altos en la dimensión realización personal. (Liviano, 1999).
En relación al área de trabajo (cuadro 05), no hay relación estadística significativa con ninguna de las dimensiones del burnout. Sin embargo llama la atención que en los servicios administrativos y de gineco-obstetricia se ubican los puntajes mas altos para las dimensiones de C.E. y D, las que son indicativas de presencia de burnout en un nivel significativo (Maslasch, 1997), de otro lado también hay que hacer notar que dichos servicios son los que presentan puntuaciones mas altas en la dimensión RP lo que significaría que existe una adecuación personal y profesional al puesto de trabajo. Sin embargo este componente puede estar encubierto por una sensación paradójica de omnipotencia, ante la amenaza inconsciente de sentirse incompetente, es decir el profesional redobla sus esfuerzos para afrontar las situaciones, dando la impresión a los que le observan de que su interés y dedicación son inagotables (Hunter, 1982)(Duxbury, 1984).
Aunque en el desarrollo del síndrome de burnout se hallan implicados factores personales, familiares y organizacionales, es cierto también que los sistemas son realmente difíciles de cambiar y las intervenciones más realistas para la prevención y alivio del desgaste profesional son las estrategias individuales basadas en el cambio de actitud como factor crítico (Munley, 1985) (Fernández, 1994).
Conclusiones
1. El personal de enfermería de los servicios hospitalarios de la provincia de Trujillo presentan un nivel bajo en las dimensiones de cansancio emocional y despersonalización del síndrome de burnout y alto en la dimensión de realización personal.
2. No existe relación estadística significativa entre las dimensiones del síndrome de burnout en el personal de enfermería de los servicios hospitalarios de la provincia de Trujillo con las variables edad, estado civil, existencia de hijos, años de servicio, áreas de trabajo.
Referencias bibliográficas
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