IntroducciónSi hay una innovación que ha marcado la década de los 90 y cuyo desarrollo revolucionará nuestra forma de vida en el siglo XXI ese es Internet. La red de redes tiene la particularidad que permite un comunicación interactiva entre el usuario y la persona o entidad teniendo como intermediario al ordenador.
Así no se trata de un medio de comunicación pasivo (como la televisión o ...
Introducción
Si hay una innovación que ha marcado la década de los 90 y cuyo desarrollo revolucionará nuestra forma de vida en el siglo XXI ese es Internet. La red de redes tiene la particularidad que permite un comunicación interactiva entre el usuario y la persona o entidad teniendo como intermediario al ordenador.
Así no se trata de un medio de comunicación pasivo (como la televisión o la radio), sino activo, en el que es el usuario quien decide en cada momento los contenidos a los que quiere acceder. Estos contenidos son tan ilimitados como cosas o ideas existen en el mundo: sexo, noticias, charlas, diversión y perversión, todo tiene cabida en la red.
Digamos entonces que puesto que no hay nada nuevo bajo el sol, se trata sobre todo de una revolución en la accesibilidad: uno puede acceder desde su casa a servicios de compras, viajes, espectáculos, juego e incluso prostitución sea donde sea el lugar del mundo donde habite.
Es evidente que Internet está produciendo un rápido cambio en las costumbres y modos de vida de las personas, ya que en cierto sentido está modificando la forma en que nos relacionamos unos con otros. Kraut y cols. [1] examinaron el impacto de Internet sobre 169 personas en 73 hogares, encontrando que un gran uso de Internet estaba asociado con un decremento en la comunicación con los miembros de la familia en el hogar, un decremento en el tamaño de su círculo social y un incremento en su depresión y soledad.
A lo largo de la historia siempre ha habido alarmistas que pregonan los peligros de cada nueva innovación que surge, así ocurrió con la televisión, el cine, los automóviles o la música rock. Del mismo modo hay cierta tendencia a atribuirle a Internet propiedades insanas. Es misión de los profesionales de la salud mental examinar cuidadosamente estos nuevos comportamientos que tienen lugar en el ciberespacio, evitando la tendencia a patologizar comportamientos inusuales, para determinar si existe algún peligro de forma objetiva.
Internet es una herramienta a la que se le atribuyen innumerables ventajas para la educación, el comercio el entretenimiento y en ultima instancia para el desarrollo del individuo. La participación en grupos virtuales nos permite interaccionar con gente con nuestros propios intereses donde sea que estén ubicados físicamente.
Sin embargo a Internet también se le atribuyen propiedades negativas. En el estudio de Kraut y cols. [1] se llegó a la conclusión de que Internet contribuía a reducir el círculo social y afectaba al bienestar psicológico, desplazando la actividad social y reemplazando los lazos de unión fuertes por otros más débiles. Las amistades creadas en la red parecen ser más limitadas que las respaldadas por una proximidad física.
En este artículo se analiza el impacto de Internet en el desarrollo de nuevas psicopatologías examinando tres trastornos y su relación con Internet: el trastorno de adicción a Internet, la ludopatía y la pedofilia.
Adicción a Internet
En los últimos años, la evidencia sobre consecuencias negativas relacionadas con el uso de Internet ha llevado a varios autores [2] [3] [4] a proponer la existencia de un desorden de adicción a Internet similar a los problemas que aparecen con otras conductas adictivas (juego, sexo, trabajo, etc.).
La adicciones no químicas presentan cierta controversia y la inclusión de la adicción a Internet dentro de esta categoría es también discutible. Sin embargo, hay suficiente evidencia para admitir la posibilidad de que se puede desarrollar una adicción de esta naturaleza teniendo como objeto de dependencia a Internet [5] [6].
Pero, ¿a qué se hacen adictos los adictos a Internet? ¿Es al contenido al que acceden o es al Internet en sí? Respecto a esto Pratarelli y cols. [7], utilizan el término de adicción al ordenador/Internet, y la definen como un fenómeno o desorden putativo que depende tanto del medio como del mensaje, sin inclinarse a favor de ninguno.
La primera persona que estableció criterios diagnósticos para la adicción a Internet (algunos dicen que a modo de broma [8]) fue el psiquiatra Ivan Goldberg [9]. Goldberg propone un conjunto de criterios para el diagnóstico del desorden de adicción a Internet (IAD) basados en los criterios diagnósticos del abuso de sustancias:
Un patrón desadaptativo de uso de Internet, que conlleva un deterioro o malestar clínicamente significativo, expresado por tres o más de los items siguientes en algún momento de un periodo continuado de 12 meses:
1) Tolerancia, definida por cualquiera de los siguientes:
- Una necesidad de incrementar notablemente la cantidad de tiempo en Internet para lograr satisfacción.
- Notable disminución de los efectos con el uso continuado de la misma cantidad de tiempo en Internet.
2) Abstinencia, manifestado por cualquiera de los siguientes:
(A) El característico síndrome de abstinencia:
 Cesación o reducción de un uso de Internet que ha sido grande y prolongado
 Dos o más de los siguientes, desarrollados algunos días durante un mes antes:
a) Agitación psicomotora
b) Ansiedad
c) Pensamientos obsesivos acerca de lo que estará sucediendo en Internet
d) Fantasías o sueños a cerca de Internet
e) Movimientos de tecleo voluntarios o involuntarios
 Los síntomas causan malestar o deterioro en el áreas social, laboral u otra área importante de funcionamiento.
(B) El uso de Internet o un servicio similar esta dirigido a aliviar o evitar los síntomas de la abstinencia.
3) Se accede a Internet con más frecuencia o por periodos más largos de lo que inicialmente se pretendía.
4) Deseo persistente o esfuerzos infructuosos de controlar o interrumpir el uso de Internet.
5) Se emplea mucho tiempo en actividades relacionadas al uso de Internet (P.Ej., comprando libros sobre Internet, probando nuevos navegadores, indagando proveedores de Internet, organizando fichero o descargando materiales).
6) Actividades sociales, ocupacionales o recreativas se dejan o reducen a causa del uso de Internet.
7) Internet se continúa usando Internet un pesar de saber que se tiene un persistente o recurrente problema físico, social, ocupacional o psicológico que parece ser causado o exacerbado por el uso de Internet (privación de sueño, dificultades maritales, llegar tarde a las citas por las mañanas, abandono de los deberes profesionales, o sentimientos de abandono de personas significativas).
Young también ha utilizado una serie de criterios diagnósticos parecidos a estos en sus estudios preliminares [4], basándose en los del abuso de sustancias del DSM IV. Sin embargo, posteriormente propuso una serie de criterios adaptados de los criterios para Juego Patológico, por parecerles estos más semejantes a la naturaleza patológica del uso de Internet. Dichos criterios se estructuran en un breve cuestionario de ocho items:
1. ¿Te sientes preocupado con Internet (pensamientos acerca de la última conexión o anticipas la próxima sesión)?
2. ¿Sientes la necesidad de incrementar la cantidad de tiempo de uso de Internet para lograr la satisfacción?
3. ¿Ha hecho repetidamente esfuerzos infructuosos para controlar, reducir. O detener el uso de Internet?
4. ¿Se ha sentido inquieto, malhumorado, deprimido o irritable cuando ha intentado reducir o detener el uso de Internet?
5. ¿Se queda más tiempo conectado de lo que inicialmente había pensado?
6. ¿Ha perdido o puesto en peligro alguna relación significativa, trabajo, oportunidad educativa o profesional debido al uso de Internet?
7. ¿Ha mentido a los miembros de su familia, terapeuta u otros para ocultar su grado de implicación con Internet?
8. ¿Usa Internet como un medio de evadirse de los problemas o de aliviar un estado de ánimo disfórico?
De acuerdo con estos criterios, se considera adicto si responde afirmativamente a 5 o más de los items anteriores y los síntomas no pueden ser mejor explicados por un episodio maniaco.
Los problemas surgidos de la dependencia trascienden el ámbito de lo intrapersonal. Desde un punto de vista sistémico, los efectos negativos de la adicción se expresan en los ámbitos familiar, académico y profesional [10]. El adicto se aísla del entorno y no presta atención a otros aspectos de las obligaciones sociales [4].
Desde mi punto de vista, la razón de que aparezcan adicciones a comportamientos que no son posibles fuera de la red (adicción a las líneas de chat o a los juegos MUD) tiene que vez con esa velocidad, accesibilidad e intensidad de la información. Las relaciones sociales son algo que resulta reforzante para la mayoría de las personas, sin embargo la mayoría de las veces no tenemos libre acceso a ellas por el límite que impone la sociedad o nosotros mismos. En las salas de chat se rompen todas esas reglas, una persona puede dirigirse a otra, decir lo que se le antoje, sentirse escuchada... y dejar de hacerlo cuando le apetezca, sin represalias. Algo parecido ocurre en el caso del cibersexo.
Con respecto a este tema han surgido gran cantidad de críticas, la mayoría relacionadas con la metodología usada en los estudios que están a la base del surgimiento del IAD [11] [8].Hay por tanto que hacer hincapié en que la mayoría de las investigaciones hasta la fecha no hacen sino apuntar a la existencia de problemas que incluyen un uso desadaptativo de Internet y que deben de ser estudiados en mayor profundidad.
Parece ser que Internet en sí no produce adicción, es solo lo que provee a conductas reforzantes (sexo, juegos, relaciones interpersonales, etc.) de la capacidad de producir dependencia. Hemos visto que la gente se hace adicta a multitud de cosas (juego, sexo, compras, ...) algunas de ellas pueden aumentar su capacidad adictiva usando Internet como medio, sin embargo otras son posible solo en Internet (chat, búsqueda de información, WWW, etc). Otra cuestión diferente es que se puedan desligar ambas cosas, ya que en Internet el medio y el mensaje están muy unidos.
Ludopatía
La ludopatía, juego patológico o adicción al juego es un comportamiento desadaptativo, un trastorno del control de impulsos que se caracteriza entre otras cosas por un fracaso en los intentos de detener o reducir el juego, la preocupación por el juego y la necesidad de gastar cada vez cantidades más altas de dinero [12].
Aunque la ludopatía es un trastorno bien estudiado en España, lo es mucho menos su variante cibernética, la llamada ciberludopatía que implica el juego en los casinos virtuales o sitios de apuestas en Internet.
El juego en Internet es un fenómeno relativamente nuevo. El primer casino virtual del mundo, Internet Casinos, Inc. (ICI) abrió sus puertas en Agosto de 1995 [13]. Desde entonces su número ha ido creciendo, hasta casi el medio millar de sitios donde se hacen apuestas. AZAJER (Asociación Zaragozana de Jugadores en Rehabilitación contabilizó 300 casinos online, mientras que para APAL (Asociación para la Prevención y Aytuda al Ludopata) eras 650 las webs de juego en Enero de 2000 [14]. Solo en la sección de Casinos Virtuales del buscador Yahoo España se pueden encontrar 27 entradas de sitios relacionados con las apuestas y el juego de azar online.
Los grupos de ayuda a las personas adictas al juego en España ya han recibido las primeras consultas por problemas relacionados con el juego en Internet, a pesar de que los españoles somos aún reacios a revelar nuestro número de tarjeta de crédito [14].
Puesto que el lugar en el que se desarrolla el juego virtual es la red, existe la postura de señalar que la ciberludopatia es una derivación de la adicción a Internet. Sin embargo esta relación directa está aun por probar, en el estudio de Pratarelli et al. [7] sobre la adicción a Internet solo el 4 % de la muestra reconocía que había usado alguna vez internet para el juego.
Según AZAJER [15], el adicto a Internet tiene muchas posibilidades de convertirse en un ciberludópata. La ciberludopatía se trataría entonces de un caso particular de comorbilidad, de concurrencia de dos dependencias (al juego y a Internet) en una sola persona.
Otra postura señala que la ciberludopatía se trata de una adicción al juego, pero cibernético. De la misma forma que la ludopatía se puede manifestar en juegos de cartas, ruleta, máquinas tragaperras o loterías, la ciberludopatía no deja de ser una modalidad de juego patológico. Sin embargo, presenta características novedosas que deben de ser consideradas en profundidad con carácter preventivo.
En principal peligro que ofrecen estas páginas son la falta de control. El juego se puede realizar sin más control que la tarjeta de crédito, que para el ludópata es fácil conseguir (si no es la propia será la del conyuge, padres o hijos). A esto se une las condiciones abusivas que el jugador debe aceptar explícitamente antes de jugar, y que le despojan de muchos de sus derechos.
Otra de las dificultades que puede presentar la ciberludopatía para su detección y tratamiento es la negación y la minimización del problema. En general los ludópatas son reacios a admitir que tienen un problema y generalmente es algún familiar o allegado el que acude en busca de ayuda. Sin embargo en el caso del juego por internet, el juego se puede hacer en la total intimidad del domicilio, sin testigos que puedan informar de sus actividades.
Por último, el uso de la tarjeta de crédito puede hacer a la persona menos consciente de lo que está perdiendo, llegandose perder verdaderas fortunas en una sola sesión.
Es necesaría mayor investigación en este tema para determinar los obstáculos que presenta la ciberludopatía para su detección y tratamiento, así como el desarrollo de estrategias terapéuticas y medidas legales para evitar que el ciberludopata sufra las consecuencias de la falta de control de los casinos virtuales.
Pedofilia
La actividad sexual en Internet o cibersexo es una de las más importantes, siendo la palabra sexo la más buscada en cualquier idioma en los buscadores más usados. Es uno de los contenidos más abundantes y por supuesto, es uno de los negocios más rentables.
Según Cooper et al. [16] hay dos puntos de vista a la hora de enfocar la actividad sexual en Internet:
1) Perspectiva adaptativa: Expresión sexual: Esta postura defiende que Internet permite nuevas vías de exploración sexual y discusión de la sexualidad.
2) Perspectiva patológica del cibersexo: Internet permite poner en funcionamiento fantasías sexuales que se otra forma estarían auto-extinguiéndose, ya que no hay refuerzo. Esta perspectiva hace referencia a los casos de adicción a Internet, adicción al cibersexo y comportamiento compulsivo sexual.
Para nuestro propósito, y dentro de esta perspectiva patológica, nos centraremos en un caso en el que el uso de Internet puede incurrir en comportamiento sexualmente desviado y criminal: la pedofilia.
Según el DSM IV [17] , la pedofilia supone actividades sexuales con niños prepúberes (de 13 años o menos), aunque el nivel de actividades es muy variado, desde el exhibicionismo o la contemplación del menor desnudo a la penetración u otras prácticas sexuales.
Sin embargo, no solo nos encontramos ante un problema psicológico sino también legal, puesto que el sexo con menores se comprende que es no consentido. Desde este punto de vista, Internet permite a los pedófilos trascender a las leyes de los estados y actuar internacionalmente.
En un estudio criminológico realizado en 1997 [18] examinaron el uso de Internet de los pedófilos. Encontraron que los pedófilos utilizaban Internet para comunicarse entre ellos, distribuir y archivar material pornográfico, cambiando de ubicación virtual en función de las leyes de los países. Si bien los pedófilos se muestran orgullosos de enseñar sus colecciones pornográficas en los newsgroups (grupos de noticias), están también muy interesados en ocultar o enmascarar su identidad, conscientes del rechazo de la sociedad hacia la pedofilia.
Desde el punto de vista psicológico, la creación de espacios virtuales donde los pedófilos pueden entablar relación y compartir experiencias tiene consecuencias fatales para el mantenimiento de su conducta. Según un estudio [19], en un grupo virtual la gente puede ser anónima y no tratar cara a cara, pudiendo admitir sus identidades marginales (en este caso la pedofilia). Un grupo virtual permite a los miembros sentirse menos solos y diferentes, descubrir una parte secreta de uno mismo, ganando apoyo emocional y motivacional.
Este apoyo del grupo virtual que puede ser beneficioso en muchas ocasiones (homosexualidad, enfermedades crónicas, grupos étnicos minoritarios, etc.), ya que proveen autoestima y una nueva batería de recursos, es pernicioso en el caso de la pedofilia por el incentivo que tiene para ese comportamiento.
Según Hales et al. [12], las activación sexual se desarrolla cuando un individuo emprende una conducta sexual que posteriormente es reforzada con fantasías sexuales y masturbación. Si esta excitación sexual se lleva a cabo en Internet, donde las consecuencias negativas son escasas, si no inexistentes, se puede llegar a tener fantasías sexuales, masturbación y por último dar el paso a la conducta efectiva de la pedofilia.
Esto se une a las distorsiones cognitivas que suelen tener los pedófilos acerca de sus relaciones con menores, del tipo de es correcto tener relaciones con un niño si el quiere, tener relaciones sexuales con menores es una muestra de amor o es bueno enseñar a los niños como se hace el sexo.
En cuanto a la prevención del desarrollo de la pedofilia, es necesario evitar la distribución de material pornográfico infantil en la red, puesto que obviamente la accesibilidad a este tipo de material va en relación a la posibilidad de adquirir estos comportamientos.
Pero junto a las medidas legales hay que evitar los factores psicológicos que pueden llevar a la pedofilia: las distorsiones cognitivas acerca de las relaciones sexuales con menores, las relaciones de intercambio de material y el anonimato de los pedófilos.
En España ya se están desarrollando campañas para luchas contra la pedofilia y la pornografía infantil. El programa Stop Pedofilia [20] tiene como misión despertar la sensibilidad de los usuarios sobre el tema de la pedofilia y poner a disposición de familias, empresas, organizaciones y asociaciones una herramienta útil para acabar con la pornografía infantil en Internet. Se trata de campañas de denuncia de webs que ofrecen este tipo de material, de información acerca de la pornografía infantil y la pedofilia, y de sensibilización ante este problema.
Conclusión
Hemos visto tres ejemplos de cómo el uso de Internet puede estar presente en diversas patologías jugando un papel muy importante. Aun es pronto para saber si estos problemas serán en un futuro clínicamente significativos o serán de índole secundaria, puesto que no todo el mundo tiene acceso a Internet. Sin embargo, las previsiones son que Internet se convierta en omnipresente, incrementando sus usuarios de manera exponencial como lo ha hecho hasta ahora.
Internet se introduce poco a poco en nuestra vida, y las previsión es que su presencia sea cada día mayor. Es por tanto necesario que nos anticipemos y aprendamos lo máximo posible sobre como Internet puede tener un impacto negativo en nuestro bienestar psicológico, no solo desde el punto de vista de la adicción, sino también de los cambios personales y sociales que puede traernos la llegada del mundo virtual, sin olvidar las nuevas manifestaciones que pueden tener las viejas patologías en la era Internet.
REFERENCIAS
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[10]Young KS. Internet addiction: symptoms, evaluation and tratament. En L. VandeCreek & T. Jackson (Eds.) Innovations in Clinical Practice: A source book. Sarasota, FL: Professional Resource Press; 1999.
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[15] Asociación Zaragozana de Jugadores en Rehabilitación. Casinos virtuales: El juego en estado puro.[Online] [Citado 8 de Enero de 2001] [4 pantallas]. Disponible en: http://www.interbook.net/personal/azajer/eljuegoArticulos.casinosVirtuales.html
[16] Cooper A, Scherer CR, Boies SC y Gordon BL. Sexuality on the Internet: From sexual exploration to pathological expression. Professional Psychology: Research and Practice, 1999 Abril 30(2):154-164.
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[20] AZ Interactive. Stop Pedofilia.[Página web] Disponible en: http://www.stoppedofilia.net