Introducción
Los trastornos de salud mental constituyen un problema creciente de salud pública a nivel global, con una incidencia particularmente elevada en estudiantes universitarios de medicina y ciencias de la salud. Este colectivo se enfrenta a un conjunto de estresores específicos derivados de la exigencia académica, la presión competitiva y la expo...
Introducción
Los trastornos de salud mental constituyen un problema creciente de salud pública a nivel global, con una incidencia particularmente elevada en estudiantes universitarios de medicina y ciencias de la salud. Este colectivo se enfrenta a un conjunto de estresores específicos derivados de la exigencia académica, la presión competitiva y la exposición continuada al sufrimiento humano en entornos clínicos. Estos factores configuran un contexto de vulnerabilidad que favorece la aparición de síntomas de depresión, ansiedad y estrés (DAS).
A pesar de esta elevada carga psicopatológica, la utilización de servicios de salud mental entre estudiantes sigue siendo limitada. Diversos estudios han identificado barreras tanto intrínsecas —como el estigma, la autosuficiencia percibida o la minimización de los síntomas— como extrínsecas —incluyendo el coste, la falta de confidencialidad o la escasez de tiempo— que dificultan la búsqueda de ayuda profesional. En este contexto, resulta esencial comprender no solo la prevalencia de los síntomas, sino también los factores asociados y los obstáculos al acceso a la atención.
Objetivos del estudio
El estudio analizado tuvo como objetivo principal estimar la prevalencia de depresión, ansiedad y estrés en estudiantes del Batterjee Medical College (Arabia Saudita), así como identificar los determinantes sociodemográficos y académicos asociados a estos síntomas. De forma complementaria, se exploraron las barreras percibidas para acceder a servicios de salud mental, con el fin de orientar intervenciones institucionales más eficaces.
Metodología
Diseño y muestra
Se llevó a cabo un estudio transversal mediante encuesta online autoadministrada durante el curso académico 2025-2026. La muestra final incluyó a 384 estudiantes de grado de distintas titulaciones sanitarias y niveles formativos.
Instrumentos de evaluación
Para la evaluación de los síntomas psicológicos se utilizó la escala DASS-21 (Depression, Anxiety and Stress Scale), ampliamente validada en población universitaria. Este instrumento permite clasificar la gravedad de los síntomas en diferentes niveles.
Las barreras de acceso a servicios de salud mental se evaluaron mediante la escala BMHSS-R (Barriers to Mental Health Services Scale-Revised), que distingue entre barreras intrínsecas (actitudes, creencias) y extrínsecas (factores estructurales).
Análisis estadístico
El análisis de los datos se realizó con el software SPSS versión 25.0. Se emplearon pruebas no paramétricas como Kruskal-Wallis y Mann-Whitney U para explorar asociaciones entre variables, dado el carácter ordinal de las escalas utilizadas.
Resultados
Prevalencia de depresión, ansiedad y estrés
Los resultados evidencian una elevada prevalencia de sintomatología psicológica en la muestra estudiada. La ansiedad fue el dominio más afectado, con un 44,3% de los estudiantes presentando niveles extremadamente severos. En cuanto a la depresión, un 33,3% mostró niveles moderados y un 16,9% niveles extremadamente severos. El estrés también fue relevante, con un 21,1% de los participantes en rangos severos.
Estos datos sugieren que la ansiedad constituye el principal problema de salud mental en este grupo, alcanzando niveles que podrían considerarse clínicamente significativos.
Factores demográficos y académicos asociados
El análisis de los determinantes reveló diferencias relevantes en función de variables sociodemográficas y académicas:
Género: Las estudiantes femeninas presentaron puntuaciones significativamente más altas en depresión, ansiedad y estrés, lo que coincide con la literatura previa en población universitaria.
Edad y residencia: Los estudiantes más jóvenes (18–22 años) y aquellos que residían en entornos urbanos mostraron mayores niveles de ansiedad.
Rendimiento académico: De forma llamativa, los estudiantes con mejores calificaciones (GPA “sobresaliente”) concentraron una proporción significativa de síntomas severos. Este hallazgo sugiere un posible papel del perfeccionismo, la autoexigencia y el miedo al fracaso como factores de riesgo.
Barreras de acceso a servicios de salud mental
Las puntuaciones de la escala BMHSS-R mostraron asociaciones significativas con la especialidad académica, el curso y el rendimiento académico. Un hallazgo clave fue la fuerte correlación entre barreras intrínsecas y extrínsecas, indicando que el estigma internalizado puede amplificar la percepción de obstáculos estructurales como el coste o la disponibilidad de servicios.
Este resultado refuerza la idea de que las intervenciones deben abordar simultáneamente los factores individuales y contextuales que dificultan la búsqueda de ayuda.
Discusión
Los hallazgos del estudio confirman que los estudiantes de medicina constituyen un grupo de alto riesgo para el desarrollo de problemas de salud mental. La elevada prevalencia de ansiedad, en particular, sugiere la existencia de un fenómeno de gran magnitud que trasciende factores individuales y apunta hacia determinantes estructurales del sistema educativo.
El papel del rendimiento académico como posible factor de riesgo introduce una dimensión relevante para la práctica clínica y la gestión educativa. El éxito académico, tradicionalmente considerado un indicador de bienestar, puede coexistir con niveles elevados de malestar psicológico, lo que obliga a reconsiderar los indicadores de rendimiento en este contexto.
Asimismo, la interacción entre barreras intrínsecas y extrínsecas subraya la necesidad de intervenciones multifactoriales. No basta con aumentar la disponibilidad de servicios si no se reduce simultáneamente el estigma y se promueve una cultura institucional que legitime la búsqueda de ayuda.
Implicaciones para la práctica clínica y la gestión sanitaria
Desde una perspectiva clínica, estos resultados ponen de relieve la importancia de incorporar estrategias de detección precoz en población universitaria, especialmente en estudiantes de ciencias de la salud. La identificación temprana de síntomas de ansiedad y depresión podría facilitar intervenciones preventivas y reducir la progresión hacia cuadros más graves.
En el ámbito institucional, las universidades deben asumir un papel activo en la promoción del bienestar psicológico. Esto implica no solo la provisión de servicios de apoyo accesibles, sino también la implementación de políticas que reduzcan la presión académica excesiva y fomenten un entorno formativo más saludable.
Conclusiones
La salud mental en estudiantes de medicina representa un desafío significativo con implicaciones clínicas y educativas. La elevada prevalencia de ansiedad, depresión y estrés, junto con las barreras persistentes al acceso a servicios, evidencia la necesidad de un enfoque sistémico.
Entre las líneas de actuación prioritarias destacan:
El desarrollo de programas institucionales de apoyo psicológico accesibles y confidenciales
La implementación de estrategias de reducción del estigma
La integración del bienestar psicológico como indicador clave en la formación médica
Abordar este problema no solo tiene impacto en la salud de los estudiantes, sino también en la calidad futura de los profesionales sanitarios.
Resumen y adaptación editorial: María Dolores Asensio Moreno (Cibermedicina / Psiquiatria.com)
Fuente original: https://www.frontiersin.org/journals/psychology/articles/10.3389/fpsyg.2026.1765447/full
Este contenido es un resumen adaptado. La autoría científica corresponde a los autores originales. Artículo distribuido bajo licencia Creative Commons según la fuente original.