La generación de información sobre la seguridad de las vacunas contra la COVID-19 y su divulgación es esencial tanto para que los gobiernos tomen decisiones apropiadas como para mantener o ganar la confianza de la población en las vacunas. Existe un Manual de vigilancia de la seguridad de las vacunas contra la COVID-19 publicado por la Organización Mundial de la ...
La generación de información sobre la seguridad de las vacunas contra la COVID-19 y su divulgación es esencial tanto para que los gobiernos tomen decisiones apropiadas como para mantener o ganar la confianza de la población en las vacunas. Existe un Manual de vigilancia de la seguridad de las vacunas contra la COVID-19 publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), con los requisitos mínimos para la vigilancia pasiva, pero esto puede no ser suficiente.
La Comisión Lancet COVID-19 ha publicado una alerta en la que menciona que habiendo más de 950 millones de dosis de vacunas en todo el mundo y más de 40 candidatas a vacunas en ensayos clínicos de fase 3 o con aprobación condicional para uso de emergencia, es plausible suponer que pronto las autoridades reguladoras y plataformas de farmacovigilancia pueden verse sobrepasadas por los pedidos de investigación de efectos adversos.
Los autores declaran que la aplicación masiva de las vacunas requiere sistemas de farmacovigilancia robustos y coordinación global de la vigilancia posterior a la licencia. Y que esto debería incluir intercambio de información en tiempo real y repositorios de datos de código abierto.
Por definición, los efectos adversos después de la vacunación son muy raros (< 1/10. 000) y solo se detectan una vez que las vacunas se utilizan ampliamente. Cuando hay notificaciones se consideran prueba de que los sistemas de farmacovigilancia funcionan según lo esperado.
"Todavía no está claro cómo los países de todo el mundo recopilarán, analizarán y compartirán datos de seguridad y eficacia del mundo real para la toma de decisiones posteriores. Cabe destacar a las partes interesadas (incluidos los gobiernos, los ministerios de salud y los financiadores internacionales) que la inversión para frenar la pandemia de COVID-19 no se detiene en la inmunización masiva. La generación y difusión oportunas de datos de seguridad posteriores a la vacunación servirán de base para las políticas basadas en datos, promoverán la confianza en las vacunas y acelerarán el establecimiento de la inmunidad de rebaño necesaria para poner fin a la pandemia de COVID-19", escriben en EClinicalMedicine, publicación del grupo The Lancet, que desde 2018 integra disciplinas para replantear el futuro y el cuidado de la salud.
Medscape ha entrevistado a la primera autora, Denise Naniche, Ph. D. , maestra en salud pública, miembro del grupo de trabajo sobre vacunas y tratamientos de la Comisión Lancet COVID-19 y directora científica del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), reconocida por sus investigaciones en inmunología clínica y epidemiología de infecciones