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Adicciones en adolescentes: impacto del consumo de sustancias y tecnologías en la salud mental



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Artículo | Fecha de publicación: 15/05/2026
Artículo revisado por nuestra redacción

  Introducción Las adicciones representan uno de los principales desafíos contemporáneos para la salud pública, especialmente en población adolescente. Diversos estudios coinciden en que la adolescencia constituye una etapa de especial vulnerabilidad debido a los profundos cambios biológicos, psicológicos y sociales que se producen durante es...

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Introducción


Las adicciones representan uno de los principales desafíos contemporáneos para la salud pública, especialmente en población adolescente. Diversos estudios coinciden en que la adolescencia constituye una etapa de especial vulnerabilidad debido a los profundos cambios biológicos, psicológicos y sociales que se producen durante este periodo del desarrollo.


La Organización Mundial de la Salud y distintos organismos internacionales consideran la adicción una enfermedad compleja y multifactorial que afecta directamente al funcionamiento cerebral y al comportamiento. En su aparición intervienen factores genéticos, ambientales, familiares, emocionales y sociales, configurando un fenómeno de elevada complejidad clínica y preventiva.


En los últimos años, además del consumo de sustancias tradicionales como alcohol, tabaco o cannabis, han aumentado significativamente las conductas adictivas relacionadas con tecnologías digitales, redes sociales, videojuegos y dispositivos móviles. Este cambio ha ampliado el concepto clásico de adicción y ha obligado a replantear las estrategias preventivas y terapéuticas dirigidas a adolescentes.


La presente revisión analiza los principales factores asociados a las conductas adictivas en adolescentes, así como sus consecuencias sobre la salud mental y el funcionamiento psicosocial.


Adolescencia y vulnerabilidad neuropsicológica


Un cerebro todavía en desarrollo


La adolescencia se caracteriza por una maduración cerebral incompleta, especialmente en áreas relacionadas con el control inhibitorio, la toma de decisiones y la regulación emocional. Mientras los sistemas de recompensa y búsqueda de sensaciones se desarrollan rápidamente, las estructuras responsables del autocontrol presentan una maduración más lenta.


Este desequilibrio neurobiológico favorece conductas impulsivas, búsqueda de experiencias intensas y mayor susceptibilidad frente al consumo experimental de sustancias o comportamientos potencialmente adictivos.


Diversas investigaciones señalan que la exposición temprana a drogas o conductas compulsivas puede alterar procesos neurocognitivos críticos, afectando funciones como atención, memoria, aprendizaje, control de impulsos y regulación emocional.


Influencia del entorno social y familiar


El contexto familiar continúa siendo uno de los principales factores moduladores del riesgo. Ambientes caracterizados por conflictos, escasa supervisión, violencia o dificultades de comunicación incrementan la probabilidad de desarrollar conductas adictivas.


Por el contrario, familias con vínculos afectivos sólidos, comunicación abierta y normas consistentes actúan como importantes factores protectores. La literatura científica destaca que el apoyo emocional y el diálogo familiar reducen significativamente la vulnerabilidad frente al consumo problemático.


Asimismo, la presión grupal, la normalización social del consumo y la exposición continua a contenidos digitales relacionados con sustancias o apuestas online contribuyen a aumentar el riesgo durante esta etapa.


Incremento de las conductas adictivas


Sustancias legales e ilegales


La revisión bibliográfica evidencia un aumento sostenido en el consumo de alcohol y tabaco entre adolescentes, acompañado también por el uso de cannabis y otras sustancias ilícitas.


El alcohol continúa siendo la sustancia más consumida en población juvenil debido a su amplia aceptación social y facilidad de acceso. Aunque frecuentemente se percibe como una práctica recreativa normalizada, el consumo precoz se asocia con mayor probabilidad de dependencia futura y problemas de salud mental.


En el caso del cannabis, distintos estudios han identificado asociaciones entre consumo crónico y alteraciones cognitivas, especialmente cuando el inicio ocurre en edades tempranas. También se han descrito posibles efectos sobre la memoria de trabajo, la velocidad de procesamiento y la capacidad de concentración.


Adicciones comportamentales y nuevas tecnologías


Uno de los fenómenos más relevantes de los últimos años es el crecimiento de las adicciones sin sustancia, particularmente relacionadas con internet, videojuegos, redes sociales y teléfonos móviles.


El uso problemático de tecnologías puede generar síntomas similares a otras conductas adictivas: necesidad creciente de conexión, pérdida de control sobre el tiempo de uso, irritabilidad ante la desconexión, alteraciones del sueño, deterioro académico y social, y aislamiento progresivo.


La hiperconectividad también se ha relacionado con mayores niveles de ansiedad, estrés y dificultades atencionales. En algunos casos, el entorno digital funciona como mecanismo de escape emocional frente a situaciones de malestar psicológico, soledad o baja autoestima.


Impacto sobre la salud mental


Consecuencias emocionales y cognitivas


Las conductas adictivas durante la adolescencia pueden tener efectos significativos sobre el bienestar psicológico y el desarrollo emocional. La evidencia disponible relaciona estas conductas con mayor riesgo de ansiedad y depresión, problemas de autoestima, dificultades de regulación emocional, conductas impulsivas, problemas de rendimiento académico y alteraciones cognitivas.


El impacto no se limita únicamente al consumo de sustancias. Las adicciones digitales también pueden interferir en la capacidad de concentración, la calidad del sueño y las relaciones interpersonales.


Además, existe una importante relación bidireccional entre salud mental y adicciones. Los adolescentes con malestar psicológico previo presentan mayor vulnerabilidad al consumo, mientras que las conductas adictivas pueden agravar síntomas emocionales ya existentes.


Repercusión social y familiar


El problema de las adicciones no afecta exclusivamente al individuo. Las dinámicas familiares, el entorno educativo y las relaciones sociales suelen experimentar un deterioro progresivo cuando las conductas adictivas se consolidan.


En numerosos casos aparecen conflictos familiares, aislamiento social, abandono de actividades saludables, problemas escolares y conductas de riesgo.


La literatura científica considera actualmente las adicciones adolescentes como un fenómeno biopsicosocial complejo que requiere abordajes integrales y multidisciplinarios.


Contexto epidemiológico y desafíos preventivos


Algunos estudios latinoamericanos reflejan cifras elevadas de consumo en adolescentes, especialmente en relación con alcohol y tabaco. En Ecuador, por ejemplo, se han reportado niveles preocupantes de prevalencia de consumo de drogas dentro del contexto regional.


La disponibilidad creciente de sustancias, junto con la expansión del entorno digital y la exposición constante a estímulos de recompensa inmediata, plantea importantes desafíos preventivos.


Las estrategias preventivas más eficaces parecen ser aquellas sostenidas en el tiempo e integradas en distintos ámbitos como la familia, la escuela, la comunidad, los servicios sanitarios y los espacios digitales.


Actualmente, numerosos expertos defienden la necesidad de intervenciones preventivas centradas no solo en prohibir conductas, sino también en fortalecer competencias emocionales, habilidades sociales y pensamiento crítico.


Conclusiones


Las adicciones en adolescentes constituyen un problema de salud pública de creciente complejidad. La combinación entre vulnerabilidad neurobiológica, presión social, acceso temprano a sustancias y exposición intensiva a tecnologías favorece el desarrollo de conductas potencialmente adictivas.


La evidencia científica muestra que estas conductas pueden afectar significativamente la salud mental, el desarrollo cognitivo y el funcionamiento social de los adolescentes. Además, el fenómeno ha evolucionado más allá del consumo de sustancias, incorporando nuevas formas de dependencia vinculadas al entorno digital.


La prevención continúa siendo una herramienta fundamental. Los modelos más prometedores son aquellos que incluyen participación familiar, educación emocional, supervisión adecuada y estrategias comunitarias estables a largo plazo.


Fortalecer factores protectores durante la adolescencia puede contribuir de forma significativa a reducir el impacto individual y social de las adicciones en etapas posteriores de la vida.


 


Resumen y adaptación editorial: María Dolores Asensio Moreno (Cibermedicina / Psiquiatria.com)


Fuente original: SciELO 


Este contenido es un resumen adaptado. La autoría científica corresponde a los autores originales. Artículo distribuido bajo licencia Creative Commons según la fuente original.


 

Comentarios de los usuarios


Buenos días desde España!! me alegra mucho de vuestra hiperreactividad a mis reflexiones, tras casi 4 décadas dedicada a intentar ayudar a adictos. Me apunto totalmente al comentario de nuestra amiga Gloria Amparo desde Colombia, pero nuestra sociedad liberal es casi siempre el enemigo a la hora de entender la diversidad o diferencia, como ha sido siempre históricamente, pero somos positivos y poco a poco espero que evolucionemos todos. Y a nuestra amiga Mesquita, le agradezco sus palabras, me ayuda a pensar que hay personas que leen y les importa las opiniones de los demás, incluso pudiendo estar equivocadas. Tenemos en contra de nuestra vocación por ayudar a una gran parte del sistema que trata los sintomas finales, pero seguiremos intentándolo. Muchas gracias a nuestras amigas psicólogas, no esperaba vuestras muy humanas y científicas aportaciones. Un cordial y alegre saludo de este neandertal hiperactivo de Sevilla

Jose Luis Frias Pulido
Médico - España
Fecha: 16/05/2026


Es importante en las primeras étapas desarrollar habilidades socioemocionales en los niños y adolescentes com asi mismo contar con un ambiente de escucha, acompañamiento a ellos como unos limites claros. Esto es un trabajo desde casa, escuela y sociedad

GLORIA AMPARO ORREGO JIMENEZ
Psicólogo - Colombia
Fecha: 15/05/2026


Dr. Jose Luis, your reflection is surgical. The rejection you feel regarding the obviousness that addictions affect mental health is shared by modern science, which today seeks the biological mechanism rather than just a confirmation of the consequence. I fully agree that stigma and guilt are obsolete social responses that contribute nothing to a solution. My research demonstrates that 'Digital Dosage' — the persuasive and algorithmic design of platforms — causes a real and measurable erosion of adolescent executive functions. Through the analysis of the methylation of genes such as DAT1 and MAOA, we can identify the 'scar' that the environment leaves on biology. This proves that reactivity and impulsivity are not 'free choices,' but the result of a dynamic biological system under extreme environmental pressure. My proposal for a 'Genomic Habeas Corpus' and a Neurofunctional Risk Index aims precisely at what you advocate: replacing prejudice with an understanding of vulnerability. We need a system that protects the 'biological biography' of the youth and acts on the rehabilitation of inhibitory capacities, rather than punishing a neurobiological condition that the digital ecosystem itself has exacerbated. It is time for science to help remove the stigma you have so clearly identified.

Mesquita Da Fonseca Luis Filipe
Psicólogo - Portugal
Fecha: 15/05/2026


En general cuando hablamos de que las conductas adictivas van a tener o pueden tener efectos significativos sobre el bienestar psicológico y el desarrollo emocional del adolescente, es tan obvio, que me provoca rechazo, ya que nada aporta en lo verdaderamente importante, que es entender y poder ayudar en este problema, que tanto daño provoca por la respuesta psico-social, cargada de culpa, estigma y prejuicio hacia la persona no normativa, que trata con toda su energía de ocultarlo y que suele convertirse involuntariamente en victima y finalmente en enfermo. Lo hemos vivido históricamente con las personas LGTBI+, donde su comportamiento diferente finalmente se ha resuelto con su aceptación social, aunque en general aún no es bien entendido lo que lo motiva o está en la raíz de su comportamiento no normativo. Por el lado positivo, se ha resuelto desde su empoderamiento u orgullo y blanqueamiento psico-social, pero por el lado negativo y bajo la ideología liberal dominante, se ha procesado como un comportamiento libremente elegido por la persona. Este ejemplo tan reciente nos debería hacer reflexionar, el paso de trastornos sexuales en los 80´s (DSM-III) hemos pasado a un comportamiento no normativo pero libremente elegido en la actualidad. Estos comportamientos van a tener un proceso guiado por su vulnerabilidad de naturaleza genética heredada y su hiperreactivad a estresores ambientales biológicos y psico-sociales (vulnerabilidad social). Saludos del neandertal TDAH Sevilla

Jose Luis Frias Pulido
Médico - España
Fecha: 15/05/2026



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