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El impacto neurológico del uso excesivo de pantallas.



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Artículo | Fecha de publicación: 21/04/2026
Artículo revisado por nuestra redacción

  Introducción El avance tecnológico ha integrado los dispositivos electrónicos en la vida diaria de niños y adultos, pero su uso excesivo ha generado una preocupación creciente por la salud neurológica. La evidencia científica indica que la exposición prolongada puede alterar funciones cerebrales críticas, como la atenció...

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Introducción


El avance tecnológico ha integrado los dispositivos electrónicos en la vida diaria de niños y adultos, pero su uso excesivo ha generado una preocupación creciente por la salud neurológica. La evidencia científica indica que la exposición prolongada puede alterar funciones cerebrales críticas, como la atención, la memoria y la regulación emocional. Estos efectos son particularmente sensibles durante el desarrollo neurológico en la infancia y afectan la función cognitiva en la adultez.


Método


La investigación consistió en una revisión bibliográfica de literatura científica publicada entre los años 2012 y 2024. Se consultaron plataformas digitales como PubMed, Google Scholar, Scielo y Elsevier, incluyendo artículos tanto en español como en inglés. La búsqueda se centró en las palabras clave: “sobreexposición”, “uso de pantallas” y “neurológico”.


Resumen


El estudio examina cómo el uso excesivo de pantallas repercute en el desarrollo cognitivo y emocional de las personas. Se evidencia que, en los niños, la exposición prolongada se vincula con alteraciones en la corteza prefrontal y una reducción de la plasticidad cerebral. En los adultos, se asocia con fatiga mental, cambios neuroquímicos y alteraciones en la memoria de trabajo. Además, la exposición a la luz azul afecta el sueño, lo que puede derivar en un deterioro cognitivo prematuro y un mayor riesgo de enfermedades neurodegenerativas.


Resultados


Los hallazgos se dividen según el impacto en diferentes etapas de la vida:



  • Impacto en la infancia: Se observaron cambios estructurales en la corteza prefrontal y una reducción en la conectividad de la materia blanca, lo que disminuye la velocidad de procesamiento de información. Existe un vínculo directo con el aumento del riesgo de TDAH, impulsividad y menor tolerancia a la frustración debido a la sobreestimulación de los circuitos dopaminérgicos. Asimismo, la luz azul dificulta la producción de melatonina, provocando irritabilidad y vulnerabilidad a trastornos del estado de ánimo.

  • Consecuencias en la adultez: Se identificó un adelgazamiento cortical en el lóbulo frontal y una reducción de la actividad en el hipocampo, lo que perjudica la memoria de trabajo, la planificación y la retención de información a largo plazo. Neuroquímicamente, la estimulación recurrente de las redes sociales puede reducir la sensibilidad de los receptores de dopamina, propiciando ansiedad, migrañas y fatiga mental. Además, se asocia con un envejecimiento cerebral acelerado y mayor probabilidad de demencia o Alzheimer.


Conclusiones


La sobreexposición digital altera significativamente la estructura y función del cerebro. Para mitigar estos riesgos, el estudio recomienda:



  • Limitar el tiempo de pantalla: La OMS sugiere menos de 1 hora diaria para niños menores de 5 años.

  • Uso consciente: Abstenerse de dispositivos al menos una hora antes de dormir y utilizar filtros de luz azul.

  • Actividades alternativas: Fomentar el ejercicio físico, la lectura, la meditación y el contacto con la naturaleza.

  • Equilibrio: Es vital promover una cultura digital responsable que priorice el bienestar mental y las experiencias fuera de pantalla.


Resumen y adaptación editorial: María Dolores Asensio Moreno (Cibermedicina / Psiquiatria.com)


Fuente original:  https://revistalatam.redilat.org/index.php/lt/article/view/4237


Este contenido es un resumen adaptado. La autoría científica corresponde a los autores originales. Artículo distribuido bajo licencia Creative Commons según la fuente original.


 

Comentarios de los usuarios


Este tipo de recomendaciones generales, que deberíamos aplicarnos todos para estar mas sanos, son muy complicadas de indicarlas en la población infantil, cuando la adulta que los rodea, estamos de promedio entre 6 y 9 horas diarias. En general muchos sabemos lo que es mejor para nuestra salud, pero tienen una gran dificultad en su aplicación practica. Además este tipo inespecifico de enfoque social, dirigidos a toda la población y a “fueron felices y comieron perdices”, obvia u omite un elemento fundamental en relación a su gravedad o desajuste comportamental en el futuro, que es su vulnerabilidad biológica o genética, donde señales como ciertas cronicidades comportamentales y somáticas de sus progenitores, que aún no entendemos bien, ni como Ciencia, ni como sociedad, nos puede ayudar a dirigir nuestra actuación preventiva de forma también mas específica. El efecto comportamental de las pantallas, de los alimentos ultra procesados, de las adiciones con y sin sustancia, etc y la relación con su vulnerabilidad o predisposición no solo es social, podría ayudarnos un enfoque mas biológico a ser mas preventivo y quizás mas eficaz, porque ir en contra de las pantallas y de todo aquello que genera riquezas, como pasó hace medio siglo con el tabaquismo, necesita de muchísimas victimas antes de que las autoridades incluidas las sanitarias pongan limites a los poderes de verdad. Saludos alegres del neandertal hiperactivo de Sevilla

Jose Luis Frias Pulido
Médico - España
Fecha: 22/04/2026



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