Introducción
El bienestar psicológico del personal de enfermería constituye un elemento esencial para garantizar una atención sanitaria segura y de calidad. Sin embargo, las elevadas exigencias asistenciales, la sobrecarga de trabajo, los turnos prolongados y la exposición continuada al sufrimiento humano convierten a estos profesionales en uno de los colectivos con mayor riesgo de desarrollar problemas relacionados con el estrés laboral.
Entre las estrategias utilizadas para aliviar las consecuencias del estrés destacan las benzodiacepinas, fármacos eficaces para el tratamiento de la ansiedad y el insomnio cuando se utilizan bajo supervisión médica y durante periodos limitados. No obstante, el consumo prolongado o la automedicación incrementan el riesgo de dependencia, alteraciones cognitivas, trastornos del sueño y disminución del rendimiento profesional.
Un estudio desarrollado en profesionales de enfermería del cantón Milagro (Ecuador) analizó la relación entre el estrés crónico y el consumo no prescrito de benzodiacepinas, prestando especial atención al papel que desempeña el estigma asociado al reconocimiento del malestar psicológico.
Estrés laboral en enfermería: un riesgo persistente
La actividad enfermera implica una elevada demanda física y emocional. La presión asistencial, la escasez de recursos, la atención continuada a pacientes graves y la responsabilidad clínica favorecen la aparición de estrés mantenido en el tiempo.
Además del impacto sobre la salud mental del profesional, el estrés crónico puede repercutir en la calidad asistencial, aumentar el riesgo de errores y favorecer el absentismo laboral.
Diversos estudios internacionales han señalado que el personal sanitario presenta una mayor vulnerabilidad a desarrollar ansiedad, insomnio y síndrome de burnout, especialmente cuando las condiciones laborales son desfavorables.
Metodología del estudio
La investigación se realizó mediante un diseño cuantitativo, descriptivo, transversal y no experimental.
Participaron 100 profesionales de enfermería pertenecientes a hospitales y centros sanitarios del cantón Milagro. Para la recogida de información se utilizó un cuestionario estructurado de diez preguntas cerradas administrado mediante Google Forms.
Posteriormente, los investigadores efectuaron un análisis descriptivo utilizando frecuencias absolutas, porcentajes y distribuciones relativas para caracterizar el fenómeno estudiado.
Principales hallazgos
La sobrecarga laboral, principal fuente de estrés
Entre los factores identificados como desencadenantes del estrés, la sobrecarga laboral fue el más frecuente, mencionado por el 26 % de los participantes.
Otros factores relevantes fueron:
-Ambiente laboral conflictivo (17 %).
-Escasez de recursos materiales o humanos (11 %).
-Exposición al sufrimiento de los pacientes y otras circunstancias organizativas en menor proporción.
Estos resultados coinciden con investigaciones previas que sitúan las condiciones organizativas como uno de los principales determinantes del bienestar psicológico del personal sanitario.
Baja percepción declarada del estrés
Uno de los hallazgos más llamativos fue que únicamente un 4 % reconoció haber padecido estrés crónico durante uno a tres meses, mientras que el 93 % no respondió o no identificó claramente esta situación.
Lejos de interpretarse como una baja prevalencia real, los autores plantean que este dato podría reflejar un fenómeno de invisibilización del malestar asociado al estigma profesional.
En muchos entornos sanitarios continúa existiendo la percepción de que admitir agotamiento emocional puede interpretarse como una falta de fortaleza o competencia profesional, dificultando la búsqueda de ayuda.
Automedicación con benzodiacepinas
El estudio identificó que el 18 % de los profesionales había consumido benzodiacepinas sin prescripción médica para controlar el estrés relacionado con su actividad laboral.
Aunque la mayoría no recurrió a estos medicamentos, la cifra resulta clínicamente relevante debido a los riesgos asociados al consumo no supervisado.
Las benzodiacepinas pueden producir:
-Desarrollo de tolerancia.
-Dependencia física y psicológica.
-Alteraciones cognitivas.
-Somnolencia.
-Dificultades de concentración.
-Síndrome de abstinencia tras la retirada brusca.
Diversas revisiones recuerdan que estos fármacos deben utilizarse durante periodos limitados y siempre bajo control médico para minimizar dichos riesgos.
El insomnio como principal desencadenante
Entre los síntomas relacionados con el estrés, el insomnio apareció como uno de los principales motivos para iniciar el consumo de benzodiacepinas, junto con los dolores de cabeza.
La alteración del sueño constituye una de las consecuencias más frecuentes del estrés laboral mantenido y, además, contribuye a perpetuar el agotamiento físico y emocional.
Cuando el descanso se deteriora, disminuye la capacidad de concentración, aumenta la fatiga y pueden aparecer dificultades para la regulación emocional, favoreciendo la utilización de soluciones farmacológicas rápidas frente a estrategias de afrontamiento más sostenibles.
El papel del estigma profesional
Uno de los aspectos más interesantes del trabajo es la incorporación de la teoría del estigma para interpretar los resultados.
Los investigadores plantean que muchos profesionales pueden evitar reconocer públicamente su desgaste emocional por temor a ser considerados menos competentes o incapaces de afrontar las exigencias asistenciales.
Esta cultura del "aguante" favorece que el sufrimiento psicológico permanezca oculto hasta que aparecen síntomas más intensos, momento en el que algunos profesionales recurren a la automedicación en lugar de solicitar apoyo especializado.
El reconocimiento temprano del estrés constituye, por tanto, un elemento clave para prevenir problemas de salud mental y reducir conductas potencialmente perjudiciales.
Implicaciones para la salud ocupacional
Los resultados ponen de manifiesto la necesidad de reforzar las políticas institucionales dirigidas al bienestar psicológico del personal sanitario.
Entre las posibles líneas de actuación destacan la mejora de las condiciones laborales, la prevención del burnout, la promoción de programas de autocuidado y la creación de espacios donde los profesionales puedan expresar el malestar emocional sin temor al estigma.
Aunque el estudio presenta las limitaciones propias de un diseño transversal y de una muestra localizada, aporta evidencia sobre un problema que probablemente trasciende el contexto analizado y que merece continuar siendo investigado mediante estudios multicéntricos y longitudinales.
Conclusiones
El estudio realizado en profesionales de enfermería del cantón Milagro identifica una relación entre la sobrecarga laboral, el estrés y el consumo no prescrito de benzodiacepinas, aunque también pone de manifiesto una importante infradeclaración del malestar psicológico.
La sobrecarga asistencial, el ambiente laboral y la falta de recursos aparecen como los principales factores estresores, mientras que el insomnio constituye el síntoma más relacionado con la automedicación.
Los hallazgos subrayan la importancia de fortalecer las estrategias institucionales de promoción de la salud mental, reducir el estigma asociado al reconocimiento del estrés y favorecer entornos laborales que permitan detectar precozmente el desgaste emocional del personal de enfermería.
Resumen y adaptación editorial: María Dolores Asensio Moreno (Cibermedicina / Psiquiatria.com)
Fuente original: Dependencia silenciosa: Estrés crónico y benzodiacepinas en el personal de enfermería. Revista Veritas (2025).
Este contenido es un resumen adaptado. La autoría científica corresponde a los autores originales. Artículo distribuido bajo licencia Creative Commons según la fuente original.