PUBLICIDAD

Actualidad y Artículos | Salud mental   Seguir 176   Favorito

Me Gusta   3 3 Comentar  2 2

Realimentación alta en calorías en la anorexia nerviosa: avances en el tratamiento nutricional hospitalario



0%
Artículo | Fecha de publicación: 24/07/2026
Artículo revisado por nuestra redacción

  La anorexia nerviosa (AN) es un trastorno de la conducta alimentaria caracterizado por una restricción persistente de la ingesta energética, un peso corporal significativamente bajo y alteraciones relacionadas con el miedo a ganar peso y la percepción de la propia imagen corporal. Su elevada morbimortalidad, las frecuentes complicaciones médicas y psiquiá...

PUBLICIDAD

Contenido para usuarios registrados
Este contenido es exclusivo para suscriptores.

Crea tu cuenta gratis y léelo completo ahora.

¿Ya estás registrado? Inicia sesión aquí .

Regístrate gratis Iniciar sesión

 


La anorexia nerviosa (AN) es un trastorno de la conducta alimentaria caracterizado por una restricción persistente de la ingesta energética, un peso corporal significativamente bajo y alteraciones relacionadas con el miedo a ganar peso y la percepción de la propia imagen corporal. Su elevada morbimortalidad, las frecuentes complicaciones médicas y psiquiátricas y las dificultades para alcanzar una recuperación sostenida convierten su tratamiento en uno de los principales retos clínicos dentro de los trastornos alimentarios.


El inicio de la anorexia nerviosa se produce con frecuencia durante la adolescencia y afecta predominantemente a mujeres. A pesar de los avances en su comprensión y en el desarrollo de intervenciones multidisciplinares, una proporción importante de pacientes presenta una evolución prolongada, recaídas o dificultades para alcanzar una remisión completa.


En pacientes con desnutrición grave o inestabilidad médica puede ser necesario el ingreso hospitalario. En este contexto, la rehabilitación nutricional constituye una intervención esencial para corregir las consecuencias de la malnutrición y recuperar la estabilidad fisiológica. Sin embargo, la velocidad y la intensidad con las que debe iniciarse la realimentación han sido objeto de un intenso debate clínico durante décadas.


Del enfoque conservador a la realimentación alta en calorías


Tradicionalmente, los protocolos hospitalarios de anorexia nerviosa adoptaron la estrategia conocida como start low and go slow: comenzar con una ingesta calórica reducida e incrementarla progresivamente. El objetivo principal era minimizar el riesgo de síndrome de realimentación, una complicación metabólica potencialmente grave asociada a los cambios de líquidos y electrolitos que pueden producirse al reiniciar la nutrición en una persona severamente desnutrida.


No obstante, este enfoque conservador también presenta limitaciones. Una ingesta energética inicial demasiado baja puede prolongar el estado de desnutrición, ralentizar la recuperación ponderal y aumentar la duración del ingreso hospitalario.


En los últimos años, diferentes investigaciones han evaluado protocolos de realimentación alta en calorías, algunos de ellos iniciados en torno a las 2.000 kcal diarias, frente a estrategias más conservadoras. Los resultados disponibles indican que, en determinados pacientes hospitalizados y bajo una estricta monitorización médica, estos protocolos permiten alcanzar antes la estabilidad clínica sin que se haya observado necesariamente un incremento de los eventos adversos relacionados con la realimentación.


Recuperación más rápida de la estabilidad médica


Uno de los principales hallazgos de los estudios recientes es que la realimentación alta en calorías puede acelerar la recuperación médica durante el ingreso.


El ensayo clínico aleatorizado StRONG comparó una estrategia de mayor aporte calórico con otra de menor contenido energético en adolescentes y adultos jóvenes hospitalizados por anorexia nerviosa o anorexia nerviosa atípica. Los resultados a corto plazo mostraron que el grupo sometido a una realimentación más intensiva recuperó antes la estabilidad médica, sin un incremento significativo de los eventos de seguridad y con una reducción de la duración de la hospitalización.


Este aspecto tiene relevancia tanto clínica como organizativa. Una estancia hospitalaria más corta puede reducir la exposición del paciente a un entorno institucional y disminuir los costes asistenciales, siempre que el alta se produzca en condiciones de seguridad y exista una adecuada continuidad de cuidados.


Los resultados de seguimiento a un año aportan además un dato importante: no se observaron diferencias significativas entre la realimentación alta y baja en calorías en las tasas de remisión clínica, rehospitalización médica, número de nuevos ingresos o días acumulados de hospitalización. Esto sugiere que acelerar la estabilización médica inicial no parece comprometer los resultados posteriores, aunque tampoco sustituye la necesidad de tratamiento psicológico, psiquiátrico y nutricional continuado.


Síndrome de realimentación: la monitorización sigue siendo esencial


El principal motivo histórico para limitar inicialmente la ingesta calórica ha sido el riesgo de síndrome de realimentación. Este cuadro puede producir alteraciones potencialmente graves del fosfato, potasio, magnesio y equilibrio de líquidos como consecuencia de la transición desde un estado catabólico hacia uno anabólico.


La evidencia actual obliga a diferenciar entre una mayor velocidad de realimentación y una realimentación sin control clínico. Los protocolos de mayor aporte energético estudiados se desarrollan en entornos hospitalarios con vigilancia médica, controles analíticos frecuentes y corrección de las alteraciones electrolíticas cuando resulta necesario.


Algunos estudios observacionales indican que protocolos iniciados alrededor de las 2.000 kcal diarias pueden utilizarse incluso en pacientes con desnutrición importante cuando se acompañan de una estrecha monitorización y, según el protocolo y las características clínicas, suplementación de fosfato y otros micronutrientes.


Por tanto, los resultados favorables de la realimentación alta en calorías no deben interpretarse como una pauta universal aplicable a cualquier paciente. El grado de desnutrición, la pérdida ponderal reciente, las alteraciones electrolíticas previas, la comorbilidad médica y otros factores clínicos condicionan el riesgo individual.


El papel de los carbohidratos y la hipofosfatemia


Además del aporte energético total, la composición de macronutrientes ha comenzado a recibir mayor atención. La administración de carbohidratos estimula la secreción de insulina y favorece el desplazamiento intracelular de fosfato, potasio y magnesio, procesos directamente relacionados con la fisiopatología del síndrome de realimentación.


Algunos trabajos han explorado si una menor proporción de carbohidratos durante las fases iniciales podría reducir el descenso del fosfato sérico. Los resultados preliminares sugieren que planes con menos del 40 % de la energía procedente de carbohidratos podrían asociarse con una menor disminución del fosfato en comparación con dietas que aportan aproximadamente un 50-60 %.


Sin embargo, esta cuestión permanece abierta. Una composición estándar de carbohidratos puede favorecer una mayor ganancia ponderal y todavía no existe evidencia suficiente para establecer una distribución óptima de macronutrientes aplicable a todos los pacientes con anorexia nerviosa.


¿Una realimentación más rápida aumenta la angustia ante las comidas?


Una preocupación clínica relevante es si el incremento rápido del aporte energético puede aumentar la ansiedad, el rechazo alimentario o el malestar emocional durante las comidas.


Los datos disponibles no respaldan claramente esta hipótesis. Un estudio que analizó la experiencia de adolescentes y adultos jóvenes hospitalizados no encontró que la asignación a una realimentación alta en calorías estuviera asociada con mayor rechazo de alimentos, mayor angustia durante las comidas o peores estados afectivos en comparación con la estrategia de menor aporte energético.


Estos resultados son relevantes porque cuestionan la idea de que una mayor intensidad nutricional necesariamente supone una peor tolerancia psicológica. No obstante, la experiencia subjetiva puede variar considerablemente entre pacientes y estar condicionada por síntomas depresivos, ansiedad, gravedad del trastorno y otros factores clínicos.


Recuperar peso no equivale a alcanzar la recuperación completa


La restauración nutricional es imprescindible para tratar las consecuencias médicas de la anorexia nerviosa, pero no representa por sí sola la recuperación integral del trastorno.


La estabilización de constantes vitales, la normalización de parámetros bioquímicos o el incremento del índice de masa corporal son objetivos fundamentales durante el ingreso, pero la anorexia nerviosa implica también alteraciones cognitivas, emocionales y conductuales que pueden persistir después de la recuperación física inicial.


Por ello, los beneficios de la realimentación alta en calorías deben entenderse dentro de un modelo asistencial interdisciplinar. La continuidad de la atención psiquiátrica, psicológica, nutricional y médica sigue siendo determinante para abordar la psicopatología alimentaria, prevenir recaídas y favorecer una recuperación funcional sostenida.


Conclusiones prácticas


La evidencia reciente está modificando el paradigma tradicional de la rehabilitación nutricional hospitalaria en la anorexia nerviosa. Frente a los protocolos excesivamente conservadores, la realimentación alta en calorías puede acelerar la recuperación de la estabilidad médica y reducir la duración del ingreso sin que los ensayos disponibles hayan demostrado un aumento significativo de los eventos adversos cuando se aplica bajo supervisión especializada.


La seguridad depende de una evaluación individualizada del riesgo, una monitorización clínica y analítica rigurosa y el manejo adecuado de las alteraciones electrolíticas y de micronutrientes. Al mismo tiempo, quedan cuestiones pendientes sobre la composición óptima de macronutrientes y la identificación de los pacientes que más pueden beneficiarse de cada estrategia.


Para los profesionales de salud mental, el mensaje central es que una recuperación nutricional más rápida puede mejorar los resultados inmediatos del ingreso, pero no constituye una curación de la anorexia nerviosa. La restauración física debe integrarse siempre en un abordaje interdisciplinar y continuado capaz de atender la complejidad médica, psicológica y social del trastorno.


Resumen y adaptación editorial: María Dolores Asensio Moreno (Cibermedicina / Psiquiatria.com)


Fuente original:  https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8015147/?utm_source=chatgpt.com


Este contenido es un resumen adaptado. La autoría científica corresponde a los autores originales. Artículo distribuido bajo licencia Creative Commons según la fuente original.


 

Comentarios de los usuarios



No hay ningun comentario, se el primero en comentar
79831

vortioxetina antidepresivos
Publicidad

Próximos cursos

CFC 4,2 créditos

Clínica y psicoterapia de los trastornos de la personalidad (Parte II: trastornos menos frecuentes)

Inicio: 09/09/2026 |Precio: 90€