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TDAH, estrés y neurodesarrollo: el papel de los reflejos primitivos y la regulación emocional



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Artículo | Fecha de publicación: 13/10/2026
Artículo revisado por nuestra redacción
Contenido elaborado con apoyo de IA y supervisión editorial médica.

  El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es un trastorno del neurodesarrollo caracterizado principalmente por síntomas persistentes de inatención y/o hiperactividad e impulsividad. Aunque durante décadas su explicación se ha centrado especialmente en las alteraciones de las funciones ejecutivas y los mecanismos neurobioló...

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El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es un trastorno del neurodesarrollo caracterizado principalmente por síntomas persistentes de inatención y/o hiperactividad e impulsividad. Aunque durante décadas su explicación se ha centrado especialmente en las alteraciones de las funciones ejecutivas y los mecanismos neurobiológicos, distintos modelos contemporáneos plantean una visión más amplia, en la que factores cognitivos, emocionales, motores y ambientales pueden interactuar a lo largo del desarrollo.


En este contexto, un análisis conceptual publicado en Frontiers in Psychiatry propone estudiar conjuntamente el neurodesarrollo, la persistencia de determinados reflejos primitivos y la sensibilidad al estrés psicosocial. Los autores plantean la denominada «interferencia neural» como una hipótesis para explicar cómo una organización atípica de funciones neurológicas podría incrementar la vulnerabilidad frente al estrés y contribuir a determinadas manifestaciones cognitivas, afectivas y motoras del TDAH. Se trata de un marco teórico que requiere mayor validación empírica y no de un mecanismo causal establecido.


Más allá de una explicación exclusivamente ejecutiva del TDAH


Las alteraciones del control inhibitorio y de otras funciones ejecutivas constituyen uno de los componentes más estudiados del TDAH. Sin embargo, la heterogeneidad clínica del trastorno dificulta explicarlo mediante un único déficit neuropsicológico.


Los modelos de doble vía han contribuido a ampliar esta perspectiva. En términos generales, distinguen una trayectoria relacionada con las funciones ejecutivas y otra vinculada a mecanismos motivacionales y emocionales. Esta aproximación permite comprender por qué pacientes con un mismo diagnóstico pueden mostrar perfiles cognitivos y conductuales considerablemente diferentes.


Desde esta perspectiva también se ha utilizado la distinción entre procesos «fríos» y «calientes». Los primeros comprenden funciones cognitivas como la atención, la inhibición o el control ejecutivo. Los segundos hacen referencia a procesos en los que intervienen de forma más destacada la emoción, la motivación y la respuesta a recompensas.


La desregulación emocional adquiere así relevancia para comprender determinadas manifestaciones de impulsividad, hiperreactividad y dificultades de adaptación que acompañan al TDAH en algunos pacientes.


Reflejos primitivos y neurodesarrollo: ¿qué sabemos?


Los reflejos primitivos son respuestas motoras automáticas características de las primeras etapas del desarrollo. Conforme madura el sistema nervioso, su expresión disminuye y el control motor pasa progresivamente a depender de sistemas más complejos.


El marco propuesto por Bob y Privara recupera la concepción jerárquica del sistema nervioso asociada históricamente a Hughlings Jackson. Según esta perspectiva, las funciones desarrolladas posteriormente ejercen un mayor control sobre respuestas neurológicas más primitivas.


Algunos estudios han detectado una mayor persistencia de determinados reflejos, especialmente el reflejo tónico asimétrico del cuello (ATNR) y el reflejo tónico simétrico del cuello (STNR), en niños con TDAH. Una revisión sistemática y metaanálisis de 2023 encontró asociaciones moderadas entre síntomas de TDAH y ambos reflejos.


Sin embargo, este resultado debe interpretarse con prudencia. El metaanálisis únicamente incluyó cuatro artículos y 229 participantes, y sus propios autores señalan que la investigación se encuentra todavía en una fase preliminar. Los estudios disponibles permiten hablar de asociación, pero no establecer que la persistencia de estos reflejos cause el TDAH.


La hipótesis de la «interferencia neural»


A partir de estos hallazgos, se ha propuesto que una integración incompleta de funciones neurológicas tempranas podría generar interacciones incongruentes entre procesos más primitivos y funciones cognitivas y motoras superiores.


Este fenómeno es denominado por los autores «interferencia neural» o «desintegración neural». En este modelo, la persistencia de determinadas funciones primitivas constituiría un posible marcador de una organización neuroevolutiva atípica y no necesariamente una causa independiente del trastorno.


La hipótesis resulta especialmente interesante porque conecta los componentes motores con las dificultades cognitivas y emocionales del TDAH. No obstante, todavía son necesarios estudios longitudinales y experimentales que determinen el significado clínico de estas asociaciones.


Estrés psicosocial, ansiedad y regulación emocional


Otro componente relevante del modelo es la interacción entre vulnerabilidad neurobiológica y ambiente. El estrés psicosocial no se plantea simplemente como una consecuencia de las dificultades asociadas al TDAH, sino como un factor capaz de interactuar con los sistemas de regulación cognitiva y emocional.


La exposición a acontecimientos traumáticos o a estrés repetido durante etapas sensibles del desarrollo se ha relacionado con cambios en sistemas neurobiológicos implicados en la respuesta al estrés, así como con alteraciones de la atención, el control cognitivo y la regulación emocional. Existen, además, áreas de solapamiento sintomático y funcional entre TDAH y trastornos relacionados con el estrés, lo que refuerza la importancia del diagnóstico diferencial.


El artículo destaca asimismo la frecuente asociación del TDAH con ansiedad, trastornos del estado de ánimo y problemas conductuales. Entre los factores relacionados con una evolución más desfavorable se encuentran la aparición temprana de trastorno negativista desafiante, alteraciones afectivas o de ansiedad, así como determinados factores familiares y niveles elevados de estrés psicosocial.


Implicaciones para la investigación clínica


Este marco tiene interés principalmente como hipótesis de investigación. Invita a estudiar el TDAH no como consecuencia de una alteración cerebral aislada, sino como un trastorno heterogéneo en el que diferentes trayectorias neuroevolutivas pueden interactuar con experiencias ambientales.


También plantea la conveniencia de investigar conjuntamente funciones ejecutivas, regulación emocional, coordinación motora, equilibrio, signos neurológicos blandos y exposición al estrés. Este enfoque podría ayudar a caracterizar mejor distintos perfiles dentro del diagnóstico de TDAH.


Sin embargo, los datos actuales no justifican considerar las técnicas destinadas a «integrar» reflejos primitivos como tratamientos establecidos para el TDAH. La existencia de una correlación entre reflejos retenidos y sintomatología no demuestra que intervenir sobre dichos reflejos produzca una mejoría clínica del trastorno.


Conclusiones prácticas


La investigación actual refuerza una visión multidimensional del TDAH en la que las dificultades ejecutivas constituyen una pieza importante, pero no necesariamente suficiente para explicar toda su heterogeneidad.


La interacción entre control inhibitorio, regulación emocional y estrés psicosocial ofrece un marco relevante para estudiar las diferencias individuales y las comorbilidades. La persistencia de reflejos primitivos constituye una línea emergente de investigación, con asociaciones preliminares con la sintomatología del TDAH, pero sin evidencia suficiente para establecer una relación causal.


Para los profesionales de salud mental, la principal aportación de este modelo es conceptual: considerar conjuntamente desarrollo neurológico, funcionamiento cognitivo, regulación emocional y contexto psicosocial puede contribuir a una comprensión más completa del paciente, evitando al mismo tiempo convertir hipótesis neurobiológicas prometedoras en conclusiones clínicas antes de disponer de evidencia suficiente.


Resumen y adaptación editorial: María Dolores Asensio Moreno (Cibermedicina / Psiquiatria.com)


Fuente original: Bob P, Privara M. ADHD, stress, and anxiety. Front Psychiatry. 2025;16:1536207. © 2025 Bob y Privara. Licencia CC BY 4.0.
https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11959059/


Este contenido es un resumen adaptado. La autoría científica corresponde a los autores originales. Artículo distribuido bajo licencia Creative Commons según la fuente original.


 

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