Maite Garaigordobil, catedrática de Evaluación Psicológica, Jone Aliri, becaria predoctoral, y Vanesa Martínez-Valderrey, investigadora contratada, miembros de la Facultad de Psicología de la UPV/EHU, han recibido el Premio Nicolás Seisdedos, al mejor trabajo de investigación en Evaluación Psicológica, en su primera edición (2012), por el trabajo titulado 'Conducta antisocial durante la adolescencia y la juventud: Diferencias en función de variables sociodemográficas, correlaciones con factores personales-familiares y variables predictoras'.
El Premio Nicolás Seisdedos, de ámbito nacional y países iberoamericanos, lo concede la Fundación Española para la Promoción y el Desarrollo Científico y Profesional de la Psicología (PSICOFUNDACIÓN), fundación creada por el Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos, TEA Ediciones (primera empresa española en edición y elaboración de tests y pruebas de evaluación psicológica), y la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Madrid.
El trabajo galardonado se basa en "la preocupación actual por el aumento de la conducta antisocial y violenta durante la infancia, la adolescencia y la juventud, que se encuentran en primer plano de los medios de comunicación", explica la profesora Maite Garaigordobil. El estudio se ha llevado a cabo con una muestra representativa de alumnado de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y de Bachiller del País Vasco. En total han participado 3.026 jóvenes (48% varones y 51% mujeres), de 12 a 18 años, inscritos en diversos centros educativos vascos: públicos, privados/concertados, laicos, religiosos, urbanos y rurales.
Los jóvenes participaron, en su propio centro educativo, en dos sesiones de una hora de duración, en las que completaron varios cuestionarios para evaluar sus conductas, pensamientos
. Así mismo, a los progenitores se les facilitó otro cuestionario para informar sobre problemas de conducta de sus hijos e hijas que debían rellenar de forma anónima en torno a la temática del estudio.
Los resultados obtenidos, tras evaluar el trabajo realizado, constata que el 16% de los jóvenes que participaron en el estudio tiene un alto nivel de conductas antisociales, el 10% se inscribe en el perfil de alto riesgo y un 6% en el perfil antisocial. En relación a la edad, el trabajo de investigación premiado confirma un incremento significativo de la conducta antisocial entre los 12 y los 18 años.
Así mismo, se confirma que las diferencias entre varones y mujeres en la conducta antisocial son muy pequeñas; aunque, las diferencias de género aumentan claramente con la edad, con un mayor incremento en los varones de entre los 16 y los 18 años.
El estudio arroja que los adolescentes y jóvenes, de ambos sexos, con altas puntuaciones en conducta antisocial tienen menor capacidad de empatía, mayor uso de estrategias agresivas para resolver situaciones conflictivas, con un grado significativo de implicación en casos de bullying y en cyberbullying, mayores problemas de rendimiento escolar y un menor grado de adaptación social.
Por otro lado, se observa en el estudio que ni el nivel educativo de los progenitores ni su nivel económico-cultural, parece ser una variable que tenga excesivo peso explicativo de la conducta antisocial de los hijos e hijas. Sin embargo, un alto nivel de aceptación de los mismos por parte de sus progenitores, de implicación en su educación, tiene una gran influencia positiva en la conducta antisocial de aquellos, siendo los padres autoritarios y negligentes aquellos que más favorecen la conducta antisocial en sus hijos.
A la luz de los hallazgos encontrados en este trabajo de investigación, se estima "que los programas para la prevención de la conducta antisocial deben contener actividades que estimulen el desarrollo de las variables tales como empatía, regulación emocional, amabilidad, responsabilidad, adaptación social, estrategias positivas de resolución de conflictos
Además, los hallazgos también confirman la importancia de implicar a los padres en estas intervenciones", explica Maite Garaigordobil. Los datos obtenidos en el estudio subrayan la importancia de implementar programas de prevención e intervención de la conducta antisocial durante la infancia, la adolescencia y la juventud.