Conservantes de los alimentos pueden alterar las hormonas y favorecer la aparición de obesidad

Noticia | Trastornos de alimentación | 2017-08-11

  • Fuente: Nature Communications
RESUMEN

MADRID, 10 Ago. (EUROPA PRESS) -

Conservantes de los alimentos pueden alterar las hormonas y favorecer la aparición de obesidad, según ha puesto de manifiesto un estudio realizado por científicos del Centro Médico Cedars-Sinai de Estados Unidos y que ha sido publicado en la revista 'Nature Communications'.

En concreto, los investigadores han analizado el butilhidroxitolueno (BHT), un antioxidante que suele estar presente en los cereales para evitar que se pongan rancios; el ácido perfluorooctanoico (PFOA), un polímero que se encuentra en algunos utensilios de cocina, alfombras y otros productos; y el tributilestaño (TBT), un compuesto de las pinturas que pueden penetrar en el agua y acumularse en los mariscos.

Los expertos usaron tejidos productores de hormonas obtenidos a partir de células madre humanas con el fin de demostrar cómo la exposición crónica a estos productos químicos puede interferir en las señales que se envían desde el sistema digestivo al cerebro y que permiten a las personas saber cuándo están "llenas" durante las comidas. Y es que, cuando este sistema de señalización se descompone, la gente a menudo puede continuar comiendo, haciendo que aumenten de peso.

En concreto, obtuvieron muestras de sangre de adultos y, posteriormente, mediante la introducción de genes de reprogramación, convirtieron las células en células madre pluripotentes inducidas. A continuación, con estas células madre hicieron crecer el tejido del epitelio humano, que recubre el intestino, y los tejidos neuronales de la región del hipotálamo del cerebro, que regula el apetito y el metabolismo.

Una vez realizado esto, expusieron los tejidos a estos conservantes, primero por separado y posteriormente en combinación, observando así lo que ocurría dentro de las células. De esta forma, encontraron que los productos químicos interrumpieron las redes que hacen que las hormonas de señalización mantengan su estructura y se transporten fuera de las células, haciéndolas así ineficaces.

Además, los investigadores también descubrieron que estos químicos dañaron las mitocondrias, es decir, las estructuras celulares que convierten el alimento y el oxígeno en energía. "Hemos descubierto que cada uno de estos productos químicos daña las hormonas que se comunican entre el intestino y el cerebro. Además, cuando probamos los tres juntos, el estrés combinado fue mucho más robusto", ha zanjado el investigador Dhruv Sareen.

 

Etiquetas: Europa Press



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