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Un estudio confirma que dormir la siesta en las horas de colegio favorece la capacidad de recordar

Noticia | Trastornos infantiles y de la adolescencia | 26/09/2013

  • Fuente: PNAS on line
RESUMEN

Los niños de 3 a 5 años deberían dormir la siesta en horario escolar para mejorar su rendimiento escolar. Con ese periodo de descanso y de ruptura en su proceso de aprendizaje, los niños refuerzan su capacidad de aprendizaje y de memoria, lo que les permite aprovechar mejor las horas de clase que les restan, asegura una investigación que se publica en la revista The Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS). Se sabe que en los adultos tener un sueño reparador mejora el aprendizaje al consolidar la información y su almacenamiento. Sin embargo, hasta ahora había pocas evidencias científicas que demostraran que dormir la siesta pudiera tiene un importante efecto en la capacidad de aprendizaje de los niños. Los datos de este trabajo podrían tener importantes implicaciones en los programas de educación de muchos países, entre ellos España, donde se han ido eliminando progresivamente las siestas escolares para los cursos de 3 a 5 años. Precisamente debido a que algunos programas de educación infantil están eliminando las siestas escolares para aumentar el tiempo de enseñanza, el equipo de Rebecca Spencer, del Instituto Salk de la Jolla (EE.UU.), trató de determinar si la siesta tenía o no algún beneficio sobre los niños. Así, examinaron en 40 niños, de 3 a 5 años, si tenían algún efecto sobre su rendimiento escolar y su capacidad de aprendizaje. Para ello, valoraron los cambios de su rendimiento gracias a una prueba visual-espacial, muy similar a los juegos de memoria, en los que los niños ven una serie de imágenes y tienen que recordar dónde se ubican las diferentes imágenes. Los resultados mostraron que cuando los niños «se pierden una siesta no se pueden recuperar sus beneficios durante el sueño nocturno, por lo que parece que hay un beneficio adicional si el sueño se produce durante el periodo educativo». Spencer subraya que su trabajo confirma que las siestas en el aula favorecen el aprendizaje de los niños en edad preescolar mediante la mejora de su capacidad de recordar. Y el beneficio, apunta la investigadora, «es mucho mayor para aquellos niños que están habituados a dormir siesta, independientemente de su edad». Y concluye: «El sueño distribuido -en varias fases- resulta crítico en el aprendizaje precoz de los niños, especialmente cuando las reservas de memoria a corto plazo son limitadas -como ocurre en los niños más pequeños- la consolidación de la memoria debe realizarse con frecuencia». Acceso gratuito al texto completo.



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