La depresión es una enfermedad mental (en ocasiones crónica) con una prevalencia del 10%, y que constituye un importante problema de salud pública en la actualidad. Se enmarca dentro de los trastornos del estado de ánimo y en muchas ocasiones se encuentra sin diagnosticar.Es muy importante que, desde la enfermería, se identifique esta alteración de la salud y se proporcionen los cuidados adecuados. Siguiendo los patrones funcionales de salud, se deben valorar todos los aspectos: - Percepción/manejo de la salud: prevención de consumo de sustancias nocivas, aumentar los sistemas de apoyo, mediación en conflictos...- Adaptación/tolerancia al estrés: disminuir la ansiedad, terapia familiar, potenciar la seguridad en sí misma.- Autoconcepto: potenciar la autoestima, manejo ambiental de seguridad, evitar autolesiones, potenciar la imagen corporal...- Actividad/ejercicio: manejo de la medicación, fomento de las actividades de ocio, ayuda con las actividades básicas e instrumentales de la vida diaria...Estos son algunos de los puntos clave, sin embargo, resulta esencial una buena relación entre la enfermera y el paciente-familia para poder llevar a cabo un cuidado integral y beneficioso para la persona que sufre el trastorno.