Trabajamos con víctimas de la violencia colectiva, que no han hablado de su dolor y vivencias durante muchos años. Aparecen grandes resistencias para poder reconocer ante los demás el dolor padecido. El encuentro en un espacio de respeto, acompañamiento, comprensión y escucha como es la terapia grupal, facilita que estas personas puedan ir sacando el dolor y elaborarlo, consiguiendo así un mayor bienestar individual y grupal.Tender la mano a las personas que han sufrido, facilita una mejoría notoria en su estado emocional. Cuando se han padecido vivencias traumáticas, tener un espacio donde sienten ser escuchados, comprendidos y no juzgados, ya en si mismo es terapéutico.Las víctimas que han sufrido la violencia colectiva necesitan elaborar el daño para dejar de ser víctimas, y para ello se deben de crear espacios donde piensen, hablen y se escuchen, estos son los primeros pasos para llegar a una reparación.