Adolescente de 15 años en seguimiento en el Centro de Salud Mental Infanto-Juvenil desde 2014 por un Síndrome de Asperger, con clínica de Trastorno por déficit de atención e hiperactividad asociada. Su evolución es tórpida debido al bajo rendimiento relacionado con la clínica atencional y a las dificultades en la interacción con iguales que conllevan ansiedad social y por ende absentismo escolar, para lo que es precisa intervención por Psicología clínica, Psiquiatría e instauración de tratamiento farmacológico. No obstante, dado que a nivel familiar se da una ruptura conyugal conflictiva con pérdida de cuidado de los hijos menores, la paciente se ve obligada a cuidar de su hermano menor fomentando mayor absentismo y pérdida de autocuidado. Además, debido a la falta de supervisión externa, la administración de la medicación (Sertralina y Aripiprazol) es errática, invirtiéndose así el ritmo sueño-vigilia y asociándose desorganización alimentaria y clinofilia. En ese contexto la paciente comienza a manifestar clínica depresiva, sin cumplir con el plan de activación conductual propuesto por facultativos debido a la falta de apoyo parental y el rechazo de los progenitores a la intervención por parte de recursos de apoyo sociales. Por todo ello, la paciente es derivada a Hospital de Día Infanto-Juvenil para seguimiento e intervención intensiva, desde donde la principal mejora se observa a raíz de movimientos en el sistema familiar.