La composición de la microbiota intestinal influye en el desarrollo neurológico. Los procesos inflamatorios intestinales pueden asociarse con estrés a nivel cerebral y propiciar el desarrollo de patologías mentales. Una maduración lenta del eje intestino-cerebro favorece un desarrollo neurológico adecuado. Los probióticos, los ácidos grasos poliinsaturados, la leche materna y la suplementación, son algunos de los biomarcadores que están resultando efectivos en la prevención de enfermedades del neurodesarrollo. Analizamos la evidencia científica al respecto.