En el preciso instante que los trastornos de la conducta alimentaria se contemplan como algo que trasciende el mero concepto de un “mal uso del plato y la cuchara” para encuadrarlos en la categoría global de “síntoma”, comenzamos a preguntarnos por su origen y tratamos de rastrear sus huellas.En relación al acto en sí de alimentarse, tomamos como consideración inicial que el ser humano es la única especie que necesita que un otr