Los trastornos de la personalidad han sido definidos de múltiples formas, desde el asequible concepto de Caballo, que los recoge como una mezcla de factores temperamentales y caracteriológicos, hasta la complejidad que aporta Millon, mostrándolos como un “patrón complejo de características psicológicas profundamente enraizadas, que se expresan de forma automática en casi todas las áreas de la actividad psicológica”. Esta