A pesar de que la mortalidad relacionada con enfermedades médicas disminuye, la mortalidad por suicidio sigue aumentando. Los factores de riesgo relacionados con el suicidio escapan en muchas ocasiones a la capacidad de intervención de los psiquiatras (factores sociodemográficos como la edad o el sexo, el estado civil, cuestiones económicas), si bien muchos otros sí son modificables por nuestra especialidad. Entre ellos, y a menudo pasado por alto, tenemos el sueño.Los trastornos del sueño además de estar relacionados con el principal factor de riesgo del suicidio consumado, esto es con los intentos de suicidio, también están relacionados con el segundo factor de riesgo más importante, los trastornos mentales pudiendo existir un efecto sumatorio al ser factores de riesgo independientes.Además, el insomnio es de por sí también un factor de riesgo para problemas de salud generales como problemas cardiovasculares o para la muerte prematura. El presente trabajo pretende ser una breve introducción no tanto a un problema como a una oportunidad: la relación entre las alteraciones del dueño y el suicidio.