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Última actualización web: 20/10/2021

Vigilancia de la salud en trabajadores con trastorno mental

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Autor/autores: Carmen Sánchez Borja
Fecha Publicación: 11/07/2018
Área temática: Salud mental .
Tipo de trabajo:  Conferencia

Complejo Hospitalario Torrecardenas, Servicio Andaluz de Salud, Almeria.

RESUMEN

Introducción: La presencia en el entorno laboral de un trabajador que presenta alteración del comportamiento puede producir un cambio en el normal funcionamiento del equipo de trabajo, afectando negativamente al clima laboral. Esta situación puede provocar miedo o preocupación entre los compañeros por la tendencia a vivir estas conductas como peligrosas. Objetivo: Establecer las actuaciones adecuadas desde la vigilancia de la salud para la valoración de la aptitud laboral en trabajadores con trastorno mental. Metodología:Revisión bibliográfica a través de la Biblioteca Virtual del sistema sanitario público andaluz mediante su buscador Gerion que da acceso estructurado a un fondo hemerográfico de multitud de libros electrónicos, recursos y bases de datos entre los años entre los años 2013-2018.Se utilizaron como palabras clave:“examen salud, trastorno mental, trabajo, aptitud laboral” Resultados:Se pueden establecer una serie de pautas para la valoración de la aptitud laboral en el trastorno mental: • Valoración inicial. • Valorar una simulación: es necesario discriminar la existencia de una actuación fraudulenta por parte del trabajador para fines propios • Evaluar abuso de sustancias aislado o asociado a otros procesos psicopatológicos • Despistaje de una posible causa orgánica del cuadro. • Valoración de: procesos psicopatológicos,del riesgo para sí mismo o terceros,la exigencia del puesto de trabajo y la aptitud médico-laboral. Conclusiones:Resulta fundamental para la valoración de la aptitud laboral en el trastorno mental el grado en que síntomas afectan el normal desempeño del trabajo.Para ello, debemos evaluar las exigencias psicofísicas que requiere el puesto y como estas se ven afectadas por la posible alteración del comportamiento

Palabras clave: examen salud, trastorno mental, trabajo, aptitud laboral

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VIGILANCIA DE LA SALUD EN TRABAJADORES CON TRASTORNO MENTAL
Carmen Sánchez Borja.
csborja@gmail.com
INTRODUCCIÓN
La vigilancia de la salud consiste en la recogida sistemática y continua de datos acerca de un
problema específico de salud; su análisis, interpretación y utilización en la planificación,
implementación y evaluación de programas de salud. En el ámbito de la salud laboral, esta
vigilancia se ejerce mediante la observación continuada de la distribución y tendencia de los
fenómenos de interés que no son más que las condiciones de trabajo (factores de riesgo) y los
efectos de los mismos sobre el trabajador (riesgos) El término "vigilancia de la salud" engloba
una serie de técnicas con objetivos y metodologías distintas. Existen dos tipos de objetivos: los
individuales y los colectivos. Los primeros están relacionados con el sujeto que sufre el
reconocimiento médico y los segundos con el grupo de trabajadores. Aunque en la práctica se
les ha de conceder la misma importancia, la repercusión de cada uno de ellos en el terreno de
la prevención es bien distinta. Tres son los objetivos individuales de la vigilancia de la salud: la
detección precoz de las repercusiones de las condiciones de trabajo sobre la salud; la
identificación de los trabajadores especialmente sensibles a ciertos riesgos y finalmente la
adaptación de la tarea al individuo.
El contenido de dichas evaluaciones incluirá como mínimo una historia clínico-laboral, donde
además de los datos de anamnesis, exploración física, control biológico y exámenes
complementarios, se hará constar una descripción detallada del puesto de trabajo, del tiempo
de permanencia en el mismo, de los riesgos detectados y de las medidas de prevención
adoptadas.
La LPRL en su artículo 25, bajo la rúbrica "Protección de los trabajadores especialmente
sensibles a determinados riesgos" contiene una regulación de carácter genérico mediante la
cual obliga al empresario a garantizar la protección de todos aquellos trabajadores que puedan
verse afectados de forma singular por algún riesgo identificado en el puesto de trabajo
mencionando, explícitamente trabajadores con características personales o estado biológico
conocido; discapacidad física, psíquica o sensorial debidamente reconocida; y estados o
situaciones transitorias manifiestas. Esto no es más que la aplicación del principio de
adaptación al trabajo que aúna la evaluación objetiva (evaluación de riesgos) con la subjetiva
(capacidades personales). Es necesario resaltar que, así como para las discapacidades puede
bastar el informe de reconocimiento de dicha incapacidad por parte del órgano o persona que
lo reconoció, en el caso de las características personales o estados biológicos será necesario

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una evaluación de la salud del trabajador o, como sería el caso de la maternidad, la
manifestación de dicha característica y la pertinente comprobación por parte del empresario.
Esto nos lleva a considerar la vigilancia de la salud como un instrumento para considerar
singularmente al trabajador y detectar aquellas características personales o estado biológico
conocido que les haga especialmente susceptibles a los factores de riesgo existentes en su
puesto de trabajo futuro o actual.
Se considera que aproximadamente el 9% de la población padece en la actualidad algún tipo
de trastorno relacionado con la salud mental y que algo más del 25% lo padecerá a lo largo de
su vida. Más de la mitad de las personas que necesitan tratamiento no lo reciben y de las que
están en tratamiento, un porcentaje significativo no recibe el adecuado, un 19,5% de las
personas presentaron un trastorno mental en algún momento de su vida (prevalencia-vida) y
un 8,4% en los últimos 12 meses (prevalencia-año). El trastorno mental más frecuente es el
episodio depresivo mayor, que tiene un 3,9% de prevalencia año y un 10,5% de prevalencia
vida. Después del episodio depresivo mayor, los trastornos con mayor prevalencia-vida son la
fobia específica, el trastorno por abuso de alcohol y la distimia. Los factores asociados a
padecer un trastorno mental son el género femenino, estar separado, divorciado o viudo, y
desempleado, de baja laboral o con una incapacidad. Para el conjunto de trastornos se
encuentra una prevalencia del doble en las mujeres que en los hombres excepto para el
consumo de sustancias donde la prevalencia es de 15/1 a favor de los hombres.
La

presencia

en

el

entorno

laboral

de

un

trabajador

que

presenta

alteración

del

comportamiento puede producir un cambio en el normal funcionamiento del equipo de trabajo,
afectando negativamente al clima laboral. Esta situación puede provocar miedo o preocupación
entre los compañeros por la tendencia a vivir estas conductas como peligrosas.
Hay multitud de trabajos que abordan el efecto de la condiciones de trabajo en la salud mental
de los trabajadores pero escasa literatura acerca de cómo la salud mental de algunos
trabajadores afecta al trabajo. La presencia en un centro de trabajo de una persona que
presenta una alteración del comportamiento, no de suficiente intensidad para generar una
intervención urgente o requerir un proceso de Incapacidad Temporal, pero si para alterar el
normal funcionamiento de su unidad, enrarece el clima laboral y genera, por desconocimiento,
miedo y preocupación entre los compañeros y responsables que tienden a valorar estas
conductas como de "peligrosas". La gran mayoría de personas que presentan un trastorno
mental nunca llevarán a cabo una agresión a causa de su enfermedad, no obstante cualquier
agresión de un trabajador de comportamiento extraño o excéntrico, que sería considerada
puramente reactiva, aunque cuestionable, en una persona "normal", es tratada como producto
de su patología y por tanto como indicador de la peligrosidad de esta persona. En estos casos
se requiere del Servicio de Prevención se evalúe tanto la aptitud del trabajador como el posible
riesgo para los compañeros y/o usuarios del servicio.
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Los principales efectos que puede tener el trastorno mental en el funcionamiento social y
laboral de la persona afectada son:
Efectos directos del trastorno mental sobre el individuo:


Alteraciones en el funcionamiento: cognitivo, perceptivo, afectivo e interpersonal.



Evolución episódica, variable e impredecible.



No implica necesariamente discapacidad intelectual.

Efectos sobre las "precondiciones" relacionadas al desarrollo de una actividad laboral:


Pérdida o adquisición de habilidades sociales.



Desarrollo de valores, actitudes y aspiraciones inadecuadas.



Alteraciones en el proceso aprendizaje.



Alteraciones en el autoconcepto y la motivación.



Efectos de la medicación.

Efectos sobre el contexto, barreras sociales:


Estigma social.



Dificultades de accesibilidad.



Discriminación.

Los casos en los que se solicita informe pericial acerca de una alteración del comportamiento
no filiada en un trabajador reúnen las siguientes características:


El trabajador está activo.



La alteración o déficit que presenta no ha requerido, hasta el momento, se desconoce
esta circunstancia atención médica o proceso de Incapacidad Temporal.



Se ve afectado el desempeño de sus tareas o las relaciones interpersonales con sus
superiores, compañeros o usuarios o ambas cosas pero no hasta el punto de requerirse
procesos disciplinarios o la intervención urgente de los servicios asistenciales o de
seguridad.

Las alteraciones habitualmente comunicadas son: Cambios en la personalidad: expresiones de
distrés, tristeza, ansiedad, ira, hostilidad, expresiones de desvalorización o desesperanza
constantes.
OBJETIVO
Establecer las actuaciones adecuadas desde la vigilancia de la salud para la valoración de la
aptitud laboral en trabajadores con trastorno mental.
METODOLOGÍA
Revisión bibliográfica a través de la Biblioteca Virtual del sistema sanitario público andaluz
mediante su buscador Gerion que da acceso estructurado a un fondo hemerográfico de
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multitud de libros electrónicos, recursos y bases de datos entre los años entre los años 20132018. Se utilizaron como palabras clave: "examen salud, trastorno mental, trabajo, aptitud
laboral".
RESULTADOS
Existe la necesidad de un procedimiento estandarizado para el manejo de estas situaciones,
que garantice la adecuación y legalidad de las actuaciones y, en la mayoría de los casos, la
premura en la demanda de soluciones definitivas o de compromiso debido a la alarma social
que se genera.
Se pueden establecer una serie de pautas para la valoración de la aptitud laboral en el
trastorno mental:
Valoración médico-laboral
Se trata de un acto médico y como tal debe considerarse y tratarse debiendo informar al
trabajador de forma clara de los siguientes extremos: Nombre y cargo del Médico Evaluador,
Origen de la citación (procedencia de la solicitud y motivación de la misma), Objeto de la
evaluación, Posibles consecuencias del informe pericial.
Ante esta información el trabajador puede aceptar o negarse a someterse al procedimiento.
Al tratarse de solicitudes de valoración que pueden tener efectos administrativos o
disciplinarios es conveniente obtener el consentimiento para la valoración por escrito.
Valoración inicial
En muchas ocasiones las supuestas alteraciones del comportamiento rozan la frontera de lo
considerado normal sin llegar a definir cuadros patológicos por sí mismas.
Para la valoración de la presencia de un caso, se propone la utilización del cuestionario de
evaluación de síntomas SA-45 adaptación española del SCL-90. Este cuestionario permite
realizar una evaluación inicial de pacientes como método objetivo para el gravamen del
síntoma.
Es un instrumento de autoinforme de síntomas psicopatológicos de 45 ítems derivado del SCL90 (en lugar de 90 del SCL) distribuidos en nueve escalas de 5 ítems cada una que evalúan las
siguientes dimensiones: Hostilidad, Somatización, Depresión, Obsesión-compulsión, Ansiedad,
Sensibilidad interpersonal, Ansiedad fóbica, Ideación paranoide y Psicoticismo.
Puntuaciones superiores a 35 indican la presencia de una alteración. Más de 45 puntos
indicarían gravedad.

Valorar una simulación o disimulación

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El primer paso a discriminar es la existencia de una actuación fraudulenta por parte del
trabajador para fines propios. Dos son los casos más frecuentes en nuestro ámbito de
actuación:


La simulación de síntomas relacionados con estrés referido a sobrecarga laboral o a
situaciones de acoso en función de solicitar la declaración de contingencia profesional o
para conseguir un cambio de puesto de trabajo.



La disimulación de síntomas a fin de evitar procesos de Incapacidad Temporal o
eventuales separaciones del servicio por incapacidad sobrevenida.

Son signos de sospecha de simulación:


Retención de información y Falta de cooperación: La memoria de un simulador tiene
vacíos importantes, es cauteloso y piensa que entre menos información tenga el
examinador, es mejor. Presentan abundancia de respuestas evasivas.



Exageración.



Llamar la atención sobre su enfermedad: Lo cual contrasta con la conducta de los
enfermos reales que a menudo, son reticentes a hablar de sus síntomas.



Ausencia de alteración afectiva clínicamente asociada con la enfermedad que simula: Si
hay autolesiones, no revisten gravedad, estando bien calculado el acto. En caso de
dolor la persona puede argumentar el máximo de severidad del dolor, pero la
discrepancia es que psicológicamente se presentan libres de todo síntoma.



Ausencia de perseveración: (signo de consistencia en la personalidad y/o en la
patología, siendo una conducta que debe presentar constancia en el tiempo).



Incoherencia entre resultados de pruebas y funcionalidad del evaluado.



Alteraciones del lenguaje no verbal: El tono y la intensidad de la voz varían
significativamente. Tardan en responder porque necesitan pensar varias veces para
contestar. 8. Los síntomas del simulador son generalmente inconsistentes con los
síntomas legítimos de la enfermedad.



La simulación es más difícil de mantener por períodos largos.



Dificultad para fingir síntomas fisiológicos: Sobreactúa o tiene dificultades para hacerlo.



Simulan síntomas evidentes y en relación con el conocimiento previo de la enfermedad:
Los simuladores tienden a fingir los síntomas más conocidos y característicos de la
enfermedad.

Evaluar abuso de sustancias aislado o asociado a otros procesos psicopatológicos
En puestos muy específicos, con evidente riesgo para terceras personas y previo acuerdo con
los representantes de los trabajadores puede establecerse la obligatoriedad de determinadas
pruebas, incluidas las de determinación de consumo de tóxicos.
En la mayoría de las ocasiones es sumamente difícil la certificación del consumo dado que el
trabajador tiende a ocultar este hecho ante el temor a posibles consecuencias.
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Son indicadores de la existencia de consumo de abuso de sustancias: Accidentabilidad
reiterada,

Consultas

frecuentes

por

problemas

de

salud

inespecíficos,

Problemas

gastrointestinales, Somnolencia, Movimientos inestables o temblores, Pupilas anormalmente
dilatadas o contraídas, Ojos enrojecidos, Agresividad, irritabilidad o intolerancia crecientes,
Cambios bruscos del humor, Comportamientos violentos, Desconfianza excesiva hacia los
demás (recelo hacia compañeros de trabajo, evitación de superiores), Deterioro de la higiene
personal y del vestir, Hurtos, Problemas familiares, Problemas financieros, Petición frecuente
de dinero a los compañeros de trabajo, Absentismo, Retrasos en el inicio del horario laboral y
salidas anticipadas, Trabajo de inferior calidad, o errores en el trabajo.
Despistaje de una posible causa orgánica del cuadro
Es importante tratar de despistar aquellos cuadros orgánicos habitualmente causantes de
trastornos mentales que son: Epilepsia, Encefalitis límbica, Enfermedad de Huntington,
Traumatismos craneales,

Neoplasias del cerebro,

Neoplasias extracraneales que afectan el

SNC, Enfermedad vascular, Lesiones o malformaciones vasculares, Propanolol L-dopa, Metildopa,

Esteroides,

Enfermedad

de

enfermedades

Antihipertensivos,

Cushing,
del

Hipoglucemia,

colágeno,

Antimaláricos,
Porfiria,

Enfermedades

Hipotiroidismo,

Hipoxia,

tropicales,

Lupus

Hipertiroidismo,

eritematoso

Enfermedades

y

otras

parasitarias

(tripanosomiasis).
Las manifestaciones psicopatológicas características de estos trastornos orgánicos, las
podemos dividir en dos grupos:


Síndromes que cursan con alteración de las funciones cognitivas superiores, como
serían: la memoria, la capacidad de aprendizaje, la inteligencia, las alteraciones de la
conciencia y las alteraciones de la atención.



Síndromes cuyas manifestaciones se darían en:


Áreas de la percepción (alucinaciones).



Alteración en el contenido del pensamiento (ideas delirantes).



Alteraciones del humor (depresión, euforia....).



Trastornos de la personalidad y del comportamiento.

Existen una serie de síntomas de orden psíquico, que aparecen en los trastornos mentales
orgánicos, y que son de gran ayuda para la orientación diagnóstica de éstos: Suspicacia y
aislamiento, Exacerbación de los rasgos de personalidad previos, Somatizaciones de inicio en
edades tardías, Enuresis, sonambulismo, Deterioro en el vestir y en las habilidades sociales,
Desinhibición, Apatía, fatiga, debilidad, Irritabilidad e impulsividad, Intolerancia al alcohol y
otras drogas.
En cuanto a los criterios diagnósticos de la CIE-10 para el trastorno orgánico de personalidad,
un diagnóstico definitivo se basa, además de en los claros antecedentes u otra evidencia de

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enfermedad, lesión o disfunción cerebral, en la presencia de dos o más de los siguientes
rasgos:


Capacidad persistentemente reducida para mantener una actividad orientada a un fin,
concretamente las que requieran largos periodos de tiempo o gratificaciones mediatas;



Alteraciones emocionales, caracterizadas por labilidad emocional, simpatía superficial e
injustificada (euforia, expresiones inadecuadas de júbilo) y cambios rápidos hacia la
irritabilidad o hacia manifestaciones súbitas de ira y agresividad. En algunos casos el
rasgo predominante puede ser la apatía;



Expresión de necesidades y de impulsos que tienden a presentarse sin tomar en
consideración sus consecuencias o molestias sociales (el enfermo puede llevar a cabo
actos antisociales tales como robar, comportamientos sexuales inadecuado, comer
vorazmente o no mostrar preocupación por su higiene y aseos personales);



Trastornos cognoscitivos, en forma de suspicacia o ideas paranoides una preocupación
excesiva por un tema único, por lo general abstracto (por ejemplo, la religión, el "bien y
el mal"), o ambos a la vez;



Marcada alteración del ritmo y flujo del lenguaje, con rasgos tales como la
circunstancialidad, "sobre-inclusividad", pegajosidad e hipergrafia.



Alteración del comportamiento sexual (disminución de la sexualidad o cambio del objeto
de preferencia sexual).

Es de utilidad ante la sospecha de deterioros neurocognitivos, dada su frecuencia, el uso de
test específicos como el LOBO o MINI MENTAL TEST. La sospecha obliga a remitir al trabajador
al especialista para su valoración.
Valoración de procesos psicopatológicos
En relación a la evaluación pericial:


Los trastornos psíquicos se manifiestan a través de síntomas y signos que configuran
las principales categorías de los fenómenos clínicos.



Los síntomas son los fenómenos que el paciente revela y no siempre son observables
por el profesional, son de carácter subjetivo.



Los

signos,

también

denominados

síntomas

objetivos,

son

las

alteraciones

conductuales, anatómicas o fisiológicas manifestadas exteriormente y registradas por el
profesional.


Los límites entre ambos no son precisos y hoy existe la tendencia hablar sólo de
síntomas. Estas alteraciones se expresaran por exceso o déficit de la amplitud,
duración, frecuencia e intensidad de las funciones fisiológicas, percepciones, emociones,
pensamientos y/o actividades motoras.



Aparecerán fenómenos nuevos a nivel de las ideas, las percepciones y los afectos,
muchos de los cuales están supeditados a las variaciones del contexto sociocultural.

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Los signos y síntomas de los trastornos psíquicos pueden evaluarse a través del examen
psiquiátrico cuya etapa fundamental la constituye la entrevista psiquiátrica.
La dificultad estriba en que la psiquiatría basa su diagnóstico en experiencias o fenómenos de
índole subjetiva, esta subjetividad será tanto desde la perspectiva del entrevistado como del
entrevistador, y determinará que los síntomas psiquiátricos sean menos confiables que los
datos cuantificables.
Valoración del riesgo para sí mismo o para terceras personas
Desde ya hace mucho tiempo, para lo que hoy es un mundo en constante avance tecnológico,
el factor fundamental de predicción del comportamiento violento (muy extendida en el ámbito
forense y criminológico) ha sido la llamada "peligrosidad", tanto en su vertiente criminal como
social.
Esta variable, recogida en la legislación penal vigente, es básicamente un estado patológico o
cuasi-patológico que condiciona la probabilidad de que el individuo, habitualmente un enfermo
mental o con un trastorno de personalidad, cometa acciones violentas graves. Naturalmente la
apreciación de este estado, al menos técnicamente, recae sobre profesionales de la salud
mental y otros relacionados tales como los médicos forenses, los técnicos penitenciarios,
criminólogos y hasta en algunas ocasiones los propios policías y agentes de la seguridad.
Basándose en la estimación de esta "peligrosidad" los técnicos hacen juicios del riesgo futuro
de violencia en estos individuos. Es lo que llamamos la predicción clínica del riesgo de
violencia. Este tipo de predicciones, con ser necesarias, han demostrado a lo largo del tiempo
una serie de limitaciones entre la que destaca la "sobreestimación" del riesgo de violencia. Por
diversas razones este déficit debe reducirse en aras a la más justa asignación de medidas de
control en función del verdadero riesgo que los individuos presentan de comportarse
violentamente en el futuro.
En esta cuestión ha de tenerse claro que el diagnóstico de un cuadro psiquiátrico o un
trastorno de la personalidad, aunque presente estadísticamente un riesgo incrementado de
agresión, por sí solo no permite certificar la existencia o ausencia de riesgo para terceras
personas en función del estado del paciente, del control médico y del contexto donde se
desenvuelva.
Así un paciente con un cuadro depresivo con un estado inhibido, valorado como de no riesgo
para terceras personas, teniendo en cuenta además que desempeña un trabajo sin especial
peligrosidad ni responsabilidad, y que decide suicidarse, puede usar un medio que, como
efecto colateral, lesione a otras personas.
Quizás son los trastornos de la personalidad los mejor estudiados en este concepto. Así, en la
siguiente tabla se muestran los resultados de un estudio realizado con una muestra de 146
personas.

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Se propone aplicar el cuestionario HCR-20 de valoración de comportamientos violentos en su
versión española, adaptada por Pueyo et al, como una de las principales herramientas de
cribaje para terceras personas.
CONCLUSIONES
La presencia en un centro de trabajo de una persona que presenta una alteración del
comportamiento, no de suficiente intensidad para generar una intervención urgente o requerir
un proceso de Incapacidad Temporal, pero si para alterar el normal funcionamiento de su
unidad, enrarece el clima laboral y genera, por desconocimiento, miedo y preocupación entre
los compañeros y responsables que tienden a valorar estas conductas como de "peligrosas".
Resulta fundamental para la valoración de la aptitud laboral en el trastorno mental el grado en
que síntomas afectan el normal desempeño del trabajo. Para ello, debemos evaluar las
exigencias psicofísicas que requiere el puesto y como estas se ven afectadas por la posible
alteración del comportamiento.
BIBLIOGRAFÍA
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2. Phisycian Health Services, Inc. Massachusetts. Disponible en:
http://www.massmed.org/Content/NavigationMenu6/HelpingYourselforaColleague/Signs_of
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Universidad Pública de Navarra Psicothe-ma 2008. Vol. 20, nº 2, pp. 290-296.
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Penitenciario

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el

Protocolo

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Revista

Neuropsicología, Neuropsiquiatría y Neurociencias, Julio-Diciembre 2012, Vol.12, Nº2,
pp.109-128 ISSN: 0124-1265.
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Francisca González Escalante, José Miguel Pena Andreu, Manuel Ruíz Ruíz. Departamento
de Psiquiatría y Psicología Médica. Universidad de Málaga. Servicio de Psiquiatría de
Hospital Clínico Universitario de Málaga.
http://www.medynet.com/usuarios/jraguilar/Manual%20de%20urgencias%20y%20Emerge
ncias/aparente.pdf

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8. Pseudodiscrepancias y discrepancias en los diagnósticos psiquiátricos. Néstor Ricardo
Stingo y María Cristina Zazzi. Cuadernos de Medicina Forense. Año 1, Nº2, Pág.95.
9. Trastorno mental en el ámbito laboral: pautas de actuación técnicas y sanitarias,
INVASSAT 2018.

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