Introducción:La definición de cuidados enfermeros transculturales dada por la academia americana del Panel de Expertos Enfermeros, es: cuidado prestado a individuos, familias o grupos que son considerados (por ellos mismos o por otros) una minoría a causa de la raza, cultura, herencia u orientación sexual .(1) Dados los constantes movimientos sociales acaecidos en nuestra cultura, especia...
Introducción:
La definición de cuidados enfermeros transculturales dada por la academia americana del Panel de Expertos Enfermeros, es: cuidado prestado a individuos, familias o grupos que son considerados (por ellos mismos o por otros) una minoría a causa de la raza, cultura, herencia u orientación sexual .(1) Dados los constantes movimientos sociales acaecidos en nuestra cultura, especialmente relacionados con la aparición de grupos minoritarios ( homosexuales, inmigrantes, de diferentes razas y culturas, etc...) Los cuidados enfermeros transculturales constituyen un motivo de reflexión ineludible.
Cada dia llegan a nuestro país un gran número de inmigrantes en busca de mejores oportunidades de trabajo y calidad de vida. En su mayoría, proceden de Africa subsahariana, Sureste asiático, Latinoamérica, Europa del Este y Norte de Africa. Todos ellos tienen culturas, costumbres , religiones,etc... diferentes a las del país de acogida, por lo que los convierte en ciudadanos vulnerables a toda una serie de dolencias tanto físicas como psíquicas influidas por todas estas variables. También hay que tener en cuenta que sus prioridades son diferentes a las que podrían ser las de nuestra cultura y que el objetivo de la gran mayoría de los que vienen es trabajar y ganar dinero, anteponiendo en muchas ocasiones el trabajo a la salud.
En el proceso de valoración de la salud mental de éstas personas es importante prestar atención a posibles factores culturales que pueden ser causa de disfunciones. En el caso de los inmigrantes, el hecho de no poder llevar a cabo algunas de sus costumbres habituales como seguir un culto religioso, consumir o no determinados alimentos, llevar cierta indumentaria, etc...puede dificultar su adaptación al tipo de vida del país de acogida. Esto se debe a que en muchas ocasiones no se entienden ni aceptan sus costumbres, generando tal actitud interpretaciones de rechazo y desconfianza, lo cual unido a otras circunstancias situacionales puede dar lugar a alteraciones o disfunciones mentales.
En estos casos, resulta imprescindible que la enfermera tenga una especial disposición y una actitud receptiva para captar estas diferencias, pues en la mayoría de situaciones es la persona que mantiene un contacto más directo y durante un tiempo más prolongado con el inmigrante o persona enferma. Para ello deberá utilizar una serie de habilidades que le permitan , respetando sus diferencias, detectar cuáles son realmente sus necesidades .Para obtener estos objetivos podría ser útil poner en marcha estrategias destinadas al personal de enfermería, que proporcionen conocimientos sobre las características de diferentes culturas, con el fin de que dichos profesionales comprendan y respeten sus culturas de origen, a la vez que propicien conductas integradoras y saludables en la cultura de acogida. En este sentido, existen ya Escuelas Universitarias de enfermería en las que se ofrece a los alumnos asignaturas optativas sobre el tema.(2)
PROCESO DE ENFERMERIA (P.E) TRANSCULTURAL.
Entendiendo la atención al sujeto desde un punto de vista integral, utilizamos el proceso de enfermería como mecanismo que guía la actividad cognoscitiva de la enfermera para llevar a cabo sus planes de cuidado. Por consiguiente entendemos el P.E como un método organizado y sistemático para dar cuidado a los sujetos.
Partiendo de la base que nuestra actividad profesional se lleva a cabo a través del P.E .y que la enfermera es un elemento esencial para lograr una relación interpersonal que sea terapéutica (3), pasamos a detallar las fases que tienen lugar en dicho proceso y las habilidades que requiere tener la enfermera en cada una de ellas para poder realizar una intervención transcultural de calidad, así como los aspectos básicos a considerar en cada una de ellas.
El primer paso es la valoración, que se realiza a través de la recogida e interpretación de la información . Para recoger información del sujeto y de su familia, utilizamos la entrevista y la observación. Estos instrumentos de trabajo precisan de un conocimiento y dominio importantes de todas las variables transculturales por parte del profesional de enfermería, para que sean útiles a los objetivos de cuidado.
En esta primera fase es especialmente importante que las normas culturales, los valores y los patrones de comunicación sean identificados y utilizados como conocimiento base para integrarlos en el plan de cuidados.
Habilidades que requiere tener la enfermera en esta etapa:
1. Habilidades para la comunicación.
2. Habilidades y destrezas para manejar los instrumentos de trabajo (La entrevista, observación y relación terapéutica)
3. Esfuerzo por mejorar la conciencia de sí misma, sus percepciones del mundo que la rodea y las relaciones sensitivas con otras personas.
La función del profesional de enfermería que trabaja en salud mental difiere de los demás campos clínicos en su orientación primaria, dirigida a las relaciones interpersonales entre la enfermera y paciente o grupo de pacientes. El motivo de su relación, es ayudar al paciente y es su responsabilidad establecer , mantener y concluir tal relación.(4) Para conseguirlo, será necesario guiarse por las variables transculturales que pueden afectar dicha relación. Puede deducirse que la relación será o no terapéutica, útil o saludable, por la sensación de bienestar que experimente y transmita el enfermo.
Aspectos básicos a considerar en una valoración transcultural:
Crear un clima de interés y afecto en un ambiente reservado y sereno para fomentar la confianza del sujeto
Acogida cordial para que se sienta aceptado.
Cuidar las formas de expresión para que se entiendan.
Mantener expresión no verbal de interés y acogedora.
Cuidar la expresión y transmisión de sentimientos (enfermera-enfermo) .
No permitir que nuestros sentimientos o nuestra visión personal influyan en la relación.
Mantener una actitud lo más neutra posible.
No criticar su comportamiento o comentarios aunque no estemos de acuerdo con ellos.
Ser tolerante y permitir la expresión libre de sentimientos aunque estos sean diferentes de los nuestros.
Prestar atención a las interpretaciones que haga el sujeto de las situaciones generales de la vida diaria. Nos dará información de lo que piensa y siente. que nos permitirá obtener información de la interpretación que haga el sujeto de las situaciones generales de la vida diaria.
Mantener espacio interpersonal adecuado a su cultura.
Escuchar con objetividad respetando silencios, cadencia temporal.
Utilizar un lenguaje corporal y un contacto visual adecuados a la norma cultural de referencia.
En lo posible, no interrumpir.
Clarificar lo que el interlocutor quiere decir.
Tanto la observación como el diálogo con el sujeto debe ser prolongado y a menudo repetido para favorecer la confianza y aumentar la información sobre posibles diferencias.
En esta fase es básica la escucha activa con el sujeto y si es posible con la familia, para ello debemos estar dispuestos, atentos, ser acogedores y no anticiparnos a lo que nos pueda decir el paciente.
Es también importante estudiar la repercusión de la patología del individuo en el resto de los componentes del sistema y en el entorno (familia o grupo).
Tener en cuenta que los signos y síntomas pueden tener un carácter cultural o significativo que deberemos interpretar.
Una vez hemos recogido toda la información hay que pasar a la identificación de problemas o disfunciones, reales o potenciales. En esta fase hay que distinguir los problemas interdependientes, los problemas dependientes y los independientes. En salud mental la mayoría de problemas tienen un carácter interdependiente. Lo que constituye que en la práctica de la enfermería muchas de las actividades son colaborativas esto es, realizadas conjuntamente con otros profesionales (Terapeuta Ocupacional, Trabajador Social, Psicólogo, etc...)bajo un objetivo común. La identificación de problemas requiere una habilidad especial que dependerá de los conocimientos y experiencia clínica que se tengan sobre los procesos de la enfermedad.
Los diagnósticos de enfermería son la segunda fase de del P.E. y se refieren a situaciones cuya identificación y tratamiento son responsabilidad directa de la enfermera.(5)
Los diagnósticos definen las funciones de la enfermera, sus áreas de responsabilidad y en consecuencia lo que se puede esperar de ellas. A los diagnósticos se añaden los factores ( situacionales, patológicos o de maduración) con los que se relaciona el problema o disfunción.
A la hora de formular un diagnóstico, será preciso determinar si un comportamiento responde a una variable cultural o es una alteración funcional, para ello se necesita tener en cuenta no sólo las variables culturales de procedencia sino también las del lugar de residencia y el contexto concreto en el que aparece el problema.
Aspectos básicos a considerar al formular los diagnósticos:
No etiquetar factores culturales como problemas o como causas de problemas.
Ser sensible al significado personal y cultural de las situaciones.
Comprender las experiencias que pueda tener un sujeto.
Significado social que pueda tener un diagnóstico determinado en una cultura determinada.
Evaluar las consecuencias que tendrá una conducta determinada a nivel social.
Una vez formulados los diagnósticos, se describen y especifican los objetivos perseguidos para lograr un estado funcional o positivo de la persona. Estos objetivos deberán:
Estar centrados en la persona.
Favorecer la participación activa del sujeto para que sea el quién los marque.
Tener en cuenta si la persona dispone de los recursos necesarios para conseguir el objetivo propuesto.(No tiene sentido pretender que se duche cada dia si es alguien que no tiene agua en su casa o que su cultura no le permite lavarse tan a menudo)
Que sean realistas y propuestos conjuntamente sujeto-enfermera, teniendo en cuenta sus costumbres para que se puedan conseguir con la menor dificultad posible.
La tercera etapa es la planificación:
Esta etapa tiene como objetivo la elaboración del plan de cuidados. El plan de cuidados es un instrumento que contiene las decisiones y estrategias individualizadas, que se diseñan con la finalidad de producir cambios positivos en el estado de salud de las personas a las que van dirigidos.
En este apartado se incluye la administración de tratamientos médicos, la observación de efectos secundarios, las actividades de apoyo educativo, etc... aunque entrarían dentro de las actividades interdependientes o dependientes. (6)
Aspectos básicos a considerar en la planificación:
Priorizar intervenciones.
Tener en cuenta las características de la persona, el tipo de cultura y nivel de instrucción obtenido.
Asegurarnos de que entiende lo que le proponemos.
Adaptar las intervenciones a sus posibilidades
CONCLUSIONES
En un enfoque de atención desde la perspectiva transcultural consideramos las siguientes conclusiones:
- Deberíamos plantearnos la conveniencia de realizar planes de estudios adaptados a estas nuevas necesidades de la población.
- Realización de programas de formación continuada en los Centros de salud: dirigida tanto a los profesionales como a la población.
- Programas de formación dirigidos:
- a) A la población nativa, para que conozcan las costumbres de los inmigrantes y puedan así aceptarlos mejor.
b) A los inmigrantes, para que conozcan las costumbres de los nativos de la población de acogida y de esta forma facilitar su adaptación.
Notas y Bibliografía:
1. American academy of Nursing Expert Panel: Culturally competent health care, Nurs Outlook 40:227.1992.
2. Revista Enfermería actualidad, editada por Unión Profesional de la Enfermería número 48.Año V.
3. Peplau.HE. Interpersonal relations in nursing. New York, GP. Putman´s Sons. Edic.española. Barcelona: Salvat, S.A, 1990.
4. Morrison, M (1999). Fundamentos de enfermería en salud mental. Madrid: Hancourt Brace.
5. Gordon, M.(1996) Diagnóstico enfermero. Proceso y aplicación.Barcelona: Mosby/ Doyma.
6. Alfaro, 1992.