Resumen
Los síntomas negativos por mucho tiempo se han conceptuado como un aspecto central de la esquizofrenia. Desempeñan un rol clave en el desenlace funcional del trastorno y su tratamiento representa una necesidad importante no satisfecha. Las mejoras en la definición, la caracterización, los instrumentos de evaluación y los modelos experimentales son necesarias para poder fomentar la ...
Resumen
Los síntomas negativos por mucho tiempo se han conceptuado como un aspecto central de la esquizofrenia. Desempeñan un rol clave en el desenlace funcional del trastorno y su tratamiento representa una necesidad importante no satisfecha. Las mejoras en la definición, la caracterización, los instrumentos de evaluación y los modelos experimentales son necesarias para poder fomentar la investigación dirigida a idear intervenciones eficaces. Recientemente se ha llegado a un consenso sobre los siguientes aspectos: a) se han de considerar cinco constructos como síntomas negativos, es decir, afecto embotado, alogia, anhedonia, aislamiento social y avolición; b) para cada constructo, los síntomas debidos a factores identificables, como efectos de medicación, síntomas psicóticos o depresión, se deben distinguir de los que se consideran como primarios; c) los cinco constructos se agrupan en dos factores, uno que incluye el afecto embotado y la alogia, y el otro, que consiste en anhedonia, avolición y aislamiento social. En este artículo, para cada constructo informamos la definición actual: resaltamos las diferencias entre los principales instrumentos de evaluación; ilustramos medidas cuantitativas, si están disponibles, y su relación con las evaluaciones basadas en escalas de evaluación; y describimos correlaciones así como modelos experimentales. Concluimos que: a) la evaluación de la dimensión de los síntomas negativos recientemente ha mejorado, pero incluso los instrumentos actuales basados en consenso de expertos fueron divergente en varios aspectos; b) la utilización de medidas objetivas podría contribuir a superar las incertidumbres en torno a la fiabilidad de las escalas de evaluación, pero estas medidas exigen más investigación y validación; c) los límites con otros componentes de enfermedades, en concreto neurocognición y cognición social, no están bien definidos; y d) sin reducir más la heterogeneidad dentro de la dimensión de síntomas negativos, es posible que los intentos por idear intervenciones satisfactorias conduzcan a grandes esfuerzos retribuidos con pequeñas recompensas.
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