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El caballo blanco de Santiago es blanco

  • Autor/autores: Jaime Fúster Pérez.

    ,Artículo,Diagnóstico,


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Artículo | Fecha de publicación: 25/02/2001
Artículo revisado por nuestra redacción

IntroducciónSigo con mis reflexiones tras muchos años de estudiar, aplicar, enseñar, pensar y escribir sobre el Rorschach. Tras muchos años de estar enamorado del Rorschach, condición que comparto con la mayoría de los rorschaschistas y que me ha ayudado desde siempre a que trabajar con él, fuera disfrutarlo y además tras estar convencido de que es la más rica de las herramientas de que d...

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Introducción

Sigo con mis reflexiones tras muchos años de estudiar, aplicar, enseñar, pensar y escribir sobre el Rorschach. Tras muchos años de estar enamorado del Rorschach, condición que comparto con la mayoría de los rorschaschistas y que me ha ayudado desde siempre a que trabajar con él, fuera disfrutarlo y además tras estar convencido de que es la más rica de las herramientas de que disponemos para explicar con toda sutileza y amplitud, la personalidad.
Aunque conozco la mayoría de los métodos de aplicación del Rorschach, he usado casi desde mis principios el Sistema Comprehensivo de J. E. Exner y ha sido el único que he enseñado. Así he podido experimentar en los alumnos de mis cursos de Rorschach, conductistas, rogerianos, gestálticos, psicoanalistas, cognitivos, etc. que este Sistema es totalmente aceptable para cualquiera de las corrientes psicológicas a las que aquellos pertenecían, desde el simbolismo dinámico al conductismo, siempre que este acepte la teoría de los atributos (Forns, Kirchner y Torres, 1991).
Pensando en las aplicaciones de hoy para nuestra prueba, considero que hay una serie de aspectos muy interesantes, a los que tal vez no se da la suficiente importancia y que deberíamos tener siempre presentes.

Empezaremos a señalar, apoyándonos en nuestro título, la importancia de los conceptos de Validez y Fiabilidad.
No vamos a entrar en estudios normativos, sino en algo tan simple como ver qué puede ocurrir cuando se usa el Rorschach inadecuadamente y cómo podemos darnos cuenta, de que se han cometido errores en alguna de las fases de su elaboración.
Conviene hacer hincapié en algo que ya hemos mencionado, aunque fuera de pasada:

El Rorschach es el mejor, más amplio y sutil descriptor de la personalidad, conocido.

Nuestra afirmación viene avalada por la de múltiples autores que han escrito sobre él.
El propio Rorschach (1977), lo presentó como un recurso valiosísimo e insustituible para la captación de gran número de aspectos de la personalidad.
Beck (1932) lo definió como “Test pluridimensional de personalidad”, porque en él, desde la percepción se estudian las relaciones del que percibe, con sus emociones y su inconsciente, desde la psicometría, la teoría gestáltica y la neurología.
Klopfer (1977) dice que permite revelar la personalidad del individuo como tal y su objetivo es la descripción global de la personalidad, frente a la predicción de conductas que de forma atomística presentan otros tests.
Finalmente Exner (1994, pag. 55) apunta: Cuando se utilicen adecuadamente los procedimientos normalizados de la recogida de datos, se obtendrá un material muy valioso que proporcionará abundante información sobre hábitos, rasgos y estilos, sobre la presencia de estados y sobre gran cantidad de variables que pueden recogerse bajo el epígrafe de personalidad. Y aún añade que, pese a no ser un aparato de rayos x de la mente o del alma permite, de un vistazo, obtener una imagen actual de la psicología del individuo, y, hasta cierto punto, de cómo ha sido y cómo será.

Como tanto nosotros como los todos los autores citados, nos apoyamos en el concepto Personalidad creemos conveniente recordarlo mediante la definición de un autor actual, aunque somos conscientes de que para todos nuestros lectores es de sobra conocido.
Usamos la que da Millon (1994), que dice que es:

Un patrón profundamente incorporado y que muestra claramente rasgos cognitivos, afectivos y conductuales manifiestos que persisten por largos períodos de tiempo.

Volviendo a los conceptos iniciales de Validez, que la prueba valga para medir lo que se desea medir, en el más amplio sentido del concepto y de Fiabilidad, que sea precisa y exacta en la medida (Anastasi, 1986) hemos titulado nuestras reflexiones.


Sostenemos que:
Toda prueba psicológica (sea test, cuestionario…) que trate de describir la personalidad de un individuo debe de cumplir rigurosamente el requisito de, realmente, explicar la personalidad de ese sujeto.

Parece que caemos en una especie de redundancia o de afirmación de perogrullo cuando decimos lo anterior, pero no, y queremos insistir en que el título que usamos y la afirmación que hacemos es una condición sine qua non para toda prueba de personalidad que podamos aplicar y por ende para el Rorschach.

Decimos esto porque hemos visto con relativa frecuencia que se han pretendido obtener del Rorschach resultados que no eran esperables de él, frecuentemente como consecuencia de estudios estadísticos. También hemos visto quien sacaba conclusiones sobre la importancia de determinada variable en una investigación simplemente porque en los cálculos estadísticos realizados esta era la que le daba máxima frecuencia, sin recordar que en primavera hay golondrinas y amapolas pero la presencia de ninguna de ellas es consecuencia de la de las otras. Este es el riesgo de los, en exceso, psicometrístas. Otras veces hemos visto que se hacían descripciones de sujetos que no coincidían con importantes rasgos conocidos de estas personas y se daban por buenas las conclusiones obtenidas del Rorschach, dándoles preferencia a los datos conocidos desde la realidad. Este es el riesgo de los que tienen un exceso de fe en la prueba o lo que seguramente es peor, los que se sienten en exceso omnipotentes.

Volviendo al título de estas reflexiones hemos de insistir en que el caballo blanco de Santiago es blanco, no porque lo veamos blanco, sino porque lo es y que es por ser blanco por lo que lo veremos blanco, si nuestro método de valoración es valido y fiable.

Expliquemos un poco más, yendo al campo de lo que debe ocurrir en el Rorschach:
– Supongamos que conocemos en profundidad, bien personalmente o porque disponemos de una buena anamnesis, a la persona a la que vamos a aplicar el test.
– Administramos, codificamos, calculamos e interpretamos su Rorschach.
– Es de esperar que la descripción de la personalidad, fruto de nuestro trabajo de interpretación, se parezca claramente a lo que de la información de que disponíamos sobre el sujeto se podía deducir. con frecuencia, aparecen matices que no conocíamos, pero no nuevos rasgos destacados que contradigan nuestro conocimiento previo. También es normal que cuando hacemos la devolución del Rorschach a la persona analizada, se reconozca en lo que le explicamos, aunque en ocasiones nos diga: Si eso es así, aunque yo nunca me había atrevido a confesármelo.

–¿Qué ocurre cuando el Rorschach nos presenta a un desconocido? O mejor dicho cuando la personalidad que desde él podemos describir no se parece a la que conocemos.
–¿Qué ocurre si la prueba nos da un rasgo definitorio del sujeto que no encaja con lo que de él conocemos, o que contradice a su descripción?
Y lo que más nos afecta ¿Qué hacer?

Volviendo al título de estas reflexiones: O el caballo de Santiago no era blanco, por lo tanto era incorrecta la información que sobre él sujeto disponíamos, o si lo hemos visto castaño siendo blanco, nuestra visión, nuestro aparato de medida, nuestro test, nuestro Rorschach ha estado mal elaborado. Al decir mal elaborado queremos decir mal administrado, codificado, calculado o interpretado.

En este punto considero oportuno contar una experiencia propia.
Un compañero Psicólogo y conocedor del Rorschach, que residía en una ciudad distinta a Valencia, donde yo vivo, me consultó sobre un diagnóstico que debía de realizar públicamente.
Me envió la Anamnesis de la persona a la que había administrado el Rorschach, que era un empresario muy emprendedor, valga la redundancia, creador en los últimos años de varia empresas con mucho éxito en todas ellas. Era una persona autoritaria y exigente, tanto con él mismo como con sus colaboradores y subordinados.
Igualmente me remitió la Secuencia de Codificaciones y el Sumario Estructural, por el Sistema Comprehensivo que tanto él como yo usábamos
Me sorprendió que de la documentación recibida, (concretamente en el Sumario Estructural, en el cluster Ideación, la variable a:p tenía un valor de 4:7 y Ma:Mp valía 0:3) se deducía que nuestro sujeto era una persona claramente pasiva, supeditada a las opiniones de los demás y que tendía sobremanera a refugiarse en la fantasía. Estas dos características eran excesivamente destacadas y contradecían el conocimiento que de la persona teníamos (empresario emprendedor, con éxito, autoritario y exigente)



Mi hipótesis de trabajo fue:
O se ha producido un cambio en la personalidad del sujeto o el Rorschach está mal resuelto (administrado, codificado o calculado).

Con respecto a lo primero observé que aparecía en los resultados del test, un bajo tono de humor (DEPI = 5). Este valor que se quedaba en un umbral de depresión, no justificaba que se hubiera producido un cambio tan radical en la personalidad. También podría ocurrir que se le estuviera administrando medicación ansiolítica y que esta incidiera en exceso en su estado, o que alguna otra razón para mi desconocida estuviera afectando a su personalidad.
Me puse en contacto con mi compañero, le pregunté concretamente por estos aspectos y rechazó cualquier cambio significativo en el talante de la persona en cuestión.
De modo que según él: El caballo de Santiago seguía siendo blanco.

Revisé que los cálculos, para llegar al Sumario Estructural, eran correctos. Siendo así los errores solo podían estar en la codificación o en la administración.
Si eran en esta última la probabilidad de descubrirlos era escasa, y aun descubriéndolos no se podrían corregir, puesto que se ignoraría cuales hubiesen sido sus respuestas si la administración hubiera estado bien realizada.

De ahí la importancia de una buena administración, puesto que los errores que en ella se cometen no son enmendables.

De todos modos dada la experiencia de nuestro compañero no nos parecía esto probable.
Esperábamos pues que hubiera errores en la codificación.
Solicité que me enviase el test completo, ya que solo había recibido sus resultados.
Al recibirlo realicé una nueva y exigente codificación.
Hemos de recordar que en todo trabajo de investigación, y en este caso la nueva codificación del Rorschach lo era, existe la posibilidad de cometer un error que se conoce como sesgo del experimentador o también como sesgo confirmatorio, por el que se tiende a buscar en el experimento, en este caso en la nueva codificación, aquellas características que confirman nuestras hipótesis. Ello obliga a que la codificación en estos casos deba de ser, como hemos señalado extraordinariamente exigente.

Siempre pero con especial atención en estos casos:
Hay que codificar como si solo supiésemos codificar. Como si la codificación fuese en si misma un fin y no un medio.
Hay que codificar siempre, apoyándose en textos y tablas y no fiando a la memoria.
Hay que codificar en todos los casos, apoyándose en las Láminas originales y nunca, nunca, sustituirlas por la hoja de localización u otras representaciones gráficas de las mismas.
Hay que codificar olvidándose de la interpretación posterior o de cualquier finalidad que se persiga y que sea distinta al propio hecho de codificar.
.
Terminada la codificación, como surgieran divergencias con la que había realizado mi compañero, hicimos una puesta en común en la que se mantuvieron los resultados por mi obtenidos. Las mas importantes diferencias encontradas se referían efectivamente a los valores que me habían causado sorpresa en principio (concretamente a:p pasaba a ser 5: 5 y Ma:Mp a 2:1). Con ello desaparecía
la pasividad y así mismo la tendencia a refugiarse en la fantasía.
Con la nueva codificación, la personalidad descrita por el Rorschach se asemejaba mucho más a la descrita en su historia.
De nuevo el caballo blanco de Santiago, volvía a ser blanco (fiabilidad).

En lo visto señalamos la respuesta al ¿Qué hacer? que mencionábamos más arriba.
Si nuestro Rorschach no nos da una imagen coherente con la información del individuo de que disponíamos, nos encontramos con una contradicción que habrá que resolver.
En principio considero más fiable la información previa que las conclusiones del Rorschach, por lo que lo primero deberá de ser, cuando nuestro acceso al individuo no es procedente, revisar nuestro trabajo. Casi imposible hacerlo con la Administración, por lo que ya hemos dicho, por ello revisaremos cuidadosamente la codificación, consultando a alguien más formado, si tenemos dudas que no podemos resolver por nosotros mismos. Nuestros profesores de Rorschach suelen tener buena disposición para ayudarnos.
Si todo es correcto, conscientes de la contradicción existente, trataremos de no actuar desde las conclusiones obtenidas con el Rorschach sin antes haber realizado una devolución amplia con el paciente. Normalmente en ella suele disiparse la contradicción, bien porque el paciente admite extremos que no conocíamos o bien, si se confirma la información inicial con respecto a su personalidad, en especial en aquellos rasgos en los que habían surgido las dudas, porque , de no haber más posibilidades de investigación, deberemos aceptar nuestros errores.

Las variables del Rorschach tienen significado.

El proceso en el Rorschach empieza con la administración y continua con la codificación.
Codificar es traducir el lenguaje normal, en que han sido verbalizadas las respuestas del test, a códigos preestablecidos.
Con esos códigos se realizan los cálculos precisos para obtener los valores de las variables en la prueba. Y con ellos y con las propias respuestas se realiza la interpretación.

Como aclaración y a título de ejemplo diremos que el número de respuestas obtenidas se codifica mediante una R; las respuestas Globales con una W, las de Detalle con D; las respuestas de Forma, se codifican como F, las de Color, en sus tres acepciones, con C, CF o FC; para las de movimiento humano, se usa la M, si es animal, el código es FM y cuando se trata de un objeto inanimado m; además todos los movimientos se subdividen en activos, que se codifican con una a o pasivos con una p.
Son muchas variables más las existentes en el Rorschach, con sus correspondientes códigos.

Los cálculos que hemos nombrado son el recuento, en la totalidad de la prueba, de los códigos para obtener las variables sencillas, como R, F, C, …etc. etc., y otras formulaciones para las derivadas de aquellas, por ejemplo: a:p, que nombramos al principio, FC+CF+C; FC: CF+C; etc. etc.

La Interpretación la podríamos considerar como una decodificación de las variables, mediante la que se traducen sus valores al lenguaje capaz de describir los rasgos y/o estados psicológicos del sujeto. Un buen manejo de la interpretación requiere, claridad en los conceptos de rasgos y estados así como buenos conocimientos de psicopatología.

Saber a qué rasgo se refieren las F, las M, las FC, las FM o cualquier otra variable del Rorschach es un conocimiento cualitativo, que debe de ser adquirido en la formación previamente a cualquier intento de interpretación.
Interpretar un Rorschach en particular requiere además un conocimiento cuantitativo que permita comparar los valores de cada variable con los valores esperados para el grupo de población al que pertenece la persona estudiada.
Esto fue lo que nos permitió considerar como inadecuados los valores en las relaciones a:p y Ma: Mp , en el caso que hemos relatado al principio.

Ampliamos pues lo dicho al empezar este apartado diciendo:
Cada variable del Rorschach tiene un significado y los distintos valores de las variables en un Rorschach concreto lo tienen en relación con el grupo de pertenencia del sujeto estudiado.
Por ejemplo la R se refiere entre otras cosas a la productividad o interés por la tarea del sujeto (aspecto cualitativo), que serán altos o bajos en función directa de como es su valor comparado con el normal (aspecto cuantitativo). Las W se refieren a la capacidad de generalización o visión de conjunto (aspecto cualitativo) que será mayor o menor en función de su numero (aspecto cuantitativo), etc., etc.

Al ser cada variable la que describe un rasgo, hemos de ser muy insistentes en la importancia que adquieren la validez y la fiabilidad en la interpretación de cada una de ellas.
Nuevamente el caballo blanco debe verse blanco y si nuestra lente, nuestro Rorschach, nos hace ver una mancha negra en algún punto, ha de ser porque esa mancha exista.

Esto nos lleva a varias conclusiones:
1ª. La Interpretación del Rorschach, exige un previo y profundo conocimiento de todas sus variables:
–De los rasgos de personalidad a que se refieren cada una de ellas.

–Del grado de estabilidad de sus valores, tanto a lo largo del tiempo, (algunas variables varían a lo largo del ciclo vital, especialmente en la niñez), como por cambios experimentados.
Las variables más estables explican cómo es la persona puesto que definen rasgos más permanentes, inalterables y duraderos de la personalidad.
Las menos estables señalan cómo está, en el momento de la prueba y se refieren más a estados. .
Pese a lo dicho, tanto unas como otras varían ante importantes acontecimientos vitales o patologías (depresión, manía, psicosis, etc.).

–Del grado de independencia o interrelación de unas variables con respecto a otras.
La independencia nos permite el conocimiento de varias características de personalidad simultáneamente.
Conocer la interrelación entre algunas variables nos va a dar más seguridad en nuestras descripciones o diagnósticos, al observar la convergencia de indicios.

Empezaremos a adquirir estos conocimientos desde el Sistema con el que habitualmente trabajemos (en nuestro caso el Comprehensivo). Cuando consideremos nuestros conocimientos suficientemente consolidados podremos leer autores de otras escuelas.
En mor de la validez y fiabilidad y para evitar confusiones no deberíamos hacerlo de otro modo.

Al empezar puede encontrarse cierta dificultad en la lectura de algunos autores que dan explicaciones excesivamente complejas, puesto que la materia en si misma lo es.
Nosotros hemos intentado resolver este problema, y creo que lo hemos conseguido, en las 40 páginas que ocupan nuestras Bases para la Interpretación (Fúster 1998)&. También la profesora Pilar Ortiz (U.Complutemse) presenta unas pautas de interpretación sencillas como parte del texto Evaluación Psicológica II (Avila 1990).

2ª.- La Interpretación de un Rorschach concreto, requiere además conocer los valores de las variables esperados para el grupo de pertenencia de la persona a estudiar.
Desde ellos se puede establecer su posición relativa con respecto a cada variable y observar si son los esperados o se separan de ellos. En este último caso la cuantía de sus desviaciones podrán señalar si solo indican la presencia de rasgos peculiares dentro del ámbito de la normalidad o si alguna de ellas llega a situarse en un nivel que indique patología

3ª.- La Interpretación, tal y como la acabamos de explicar, abarca la idea de diagnóstico.
En el Sistema Comprehensivo existen una serie de Constelaciones, de valores de las variables que se refieren a patologías concretas (depresión, esquizofrenia o trastorno del pensamiento, estilo obsesivo o paranoide, inhabilidad social). Como generalmente las más acusadas y frecuentes pueden ser diagnosticadas con pruebas mucho más simples, o con la observación del especialista experto, consideramos que:
El Rorschach es excesivo para usarlo con el único objeto de diagnosticar patologías.

Pese a ello lo consideramos especialmente útil, dada la riqueza de la información que proporciona para:
–Confirmar diagnósticos dudosos.
–Resolver diagnósticos diferenciales.
–Facilitar el planeamiento y la programación de una terapia adecuada para cada caso en particular, en función de los rasgos que más estén influyendo en el desencadenamiento y mantenimiento del trastorno de que se trate.

4ª.- El conocimiento de lo necesario para realizar una buena Interpretación, debería permitir que se pudiese actuar en forma bidireccional.
–Lo visto hasta ahora permite desde los valores de las variables realizar la interpretación, o conocer los rasgos definitorios de una personalidad, o diagnosticar la patología que la afecta.
–La dirección contraria sería la de conocido un rasgo o un conjunto de rasgos, un síntoma o un síndrome saber qué variables deberían de aparecer, y con qué valores.
Debemos de aclarar que conseguir esto demuestra un profundo conocimiento del Rorschach pero requiere haber estudiado mucho en la primera de las direcciones señaladas.

La importancia de los valores locales

Los métodos del Sistema Comprehensivo, las formas de actuar, el como administrar, codificar e interpretar, los consideramos aplicables a cualquier país y cultura.
En principio las tablas de los valores de las variables que presentaba el Sistema eran consideradas como de valor universal, pese a estar obtenidas de una muestra norteamericana. Incluso hubo estudios en los que se usaron sus valores como si de un grupo de control se tratara.
Sin embargo en nuestra práctica empezamos por encontrar que entre aquellos a quienes habíamos administrado el Rorschach no aparecía la respuesta de textura, que Exner daba como casi obligatoria en cualquier protocolo (Fúster, 1993).
Antes (Danilo, 1990) ya había surgido la duda: ¿Los datos normativos del Rorschach presentados por Exner son válidos para la población europea in extenso?
Después han sido numerosos los estudios que han ido demostrando la necesidad de aplicar valores normativos locales, como valores esperados, en las distintas poblaciones normales, dadas las grandes diferencias existentes en algunos de los más significativos con respecto a los presentados por el Sistema Comprehensivo.

Quizás el término locales sea en exceso reduccionista y haya que usar uno más amplio, como culturales. En cualquier caso interesa disponer de esos valores esperados de la población en la que estemos actuando. Sería conveniente disponer de valores europeos cuando menos.

Refiriéndonos en concreto a la población española podemos hacer las siguientes consideraciones:

1ª.- Las tablas de la Calidad Formal

El Sistema Comprensivo las construye desde sus muestras (norteamericanas) como tablas de referencia para poder codificar la Calidad Formal de las respuestas.
La importancia de la calidad formal es conocida, en todos los sistemas del Rorschach, pues desde ella es desde la que se aprecia el control de la realidad del sujeto y desde ella se puede señalar, o descartar, con la máxima probabilidad la presencia de una psicosis.
En aquellas tablas se incluyen como respuestas de calidad formal ordinaria (otros sistemas hablan de buena calidad formal) las que se han formulado determinado número de veces (determinado valor porcentual). Las que no llegan a estos valores se codifican como únicas (u) o menos (-) según que se alejen menos o más de los valores señalados.
De todos modos hemos de recordar que estos criterios proceden de la muestra de la población norteamericana.
El Sistema define las respuestas de calidad única, como de escasa frecuencia, pero que el observador (el psicólogo) puede ver con rapidez y facilidad (Exner, 1994)

En 1996 escribimos sobre este asunto (Fúster, 1996) que en apoyo de la validez y fiabilidad de la prueba administrada a sujetos españoles, considerábamos:
–Que era muy interesante que los psicólogos que administran fueran también españoles, y añadíamos que aun mejor si ambos eran castellanos, gallegos, valencianos...
La razón estaba precisamente en las respuestas únicas, para las que el criterio de codificación debe de ser el del que administra (según el S.C.). La probabilidad de que una respuesta resulte aceptable o no por igual, para dos personas normales, entrevistador y entrevistado, será mayor si ambas pertenecen a una misma cultura.
Desde este enfoque, decíamos y repetimos de nuevo:
Puede existir una respuesta que en las tablas citadas figure como menos (–), pero que al codificador le parezca única (u).

En ese caso consideramos que se debe codificar dando primacía al criterio del codificador.

Aunque estos criterios fueron aceptados en general, los que se consideraban muy reglamentaristas sostenían que en buena lid para ajustarse al S. C. había que respetar sus normas y sus tablas.
Hoy el Sistema ha evolucionado, e incluso en consulta personal y pública realizada por mi, en un reciente seminario del profesor Erdberg (del Consejo Superior de Rorschach Workshops) se ha aceptado plenamente este criterio.

2ª.- Las tablas de valores normativos españoles

Se publica en 1993 en la revista de la SERYMP, un estudio relativo a la población de Barcelona, sobre 250 casos (Diez y otros,1993).
En 1997 presentamos un estudio en Valencia, con 51 protocolos, que confirmó en toda su extensión los valores obtenidos en aquel (Fúster y otros, 1997).
El año pasado en el XVI Congreso Internacional de Rorschach y otros Métodos Proyectivos, se presentó, también por el grupo catalán, otro estudio sobre población española con 520 casos que también confirma en todos sus extremos las conclusiones anteriores.

Consideramos que a efectos de diagnóstico es imprescindible usar estas tablas como referencia toda vez que el uso de la originales del sistema van a producir errores significativos.
Las dos primeras están publicadas en las revistas citadas. La última, que consideramos la de más interés, aun no lo está, que sepamos, pero esperamos que se haga pública pronto.


3ª.- Las Constelaciones

Como hemos mencionado, en el Sistema Comprehensivo existen esas constelaciones formadas por una serie de valores de las variables que con su presencia indican la de varias psicopatologías, incluso hay una para detectar el riesgo de suicidio.
Como es lógico todos sus valores proceden de las muestras americanas, por lo tanto, a la vista de lo dicho en el apartado anterior, deberemos ser muy prudentes en su uso, ya que los valores de numerosas variables de las que las integran varían considerablemente en la población española.
De no tener en cuenta estas variaciones y usar las constelaciones tal y como vienen en los textos del S.C. se puede dar lugar a gran número de falsos positivos en casi todas las patologías señaladas.

Aplicaciones actuales del Rorschach

Por más que se quiera innovar el uso ideal del Rorschach es como ya hemos señalado el de ser el mejor descriptor de la personalidad.

Es desde ahí, como hemos dicho, desde donde pasar al diagnóstico de patologías por las modificaciones que estas introducen en los rasgos de la personalidad de las personas.
Insistimos en que el Rorschach es excesivo para usarlo exclusivamente en diagnosticar las más frecuentes patologías. Sin embargo hay algunos trastornos neurológicos menos graves, como las ausencias por foco irritativo, para las que es un buen auxiliar, toda vez que su presencia no suele ser detectada por los métodos clásicos y si que se reflejan en las perseveraciones del Rorschach.
Desde luego si que es útil para los diagnósticos diferenciales.

En Peritaciones Judiciales, en Selección de Personal y en todas aquellas ocasiones en las que la prueba tenga un objeto distinto a la mera descripción de personalidad o diagnosis, tiene la ventaja de que el entrevistado no puede falsear resultados respondiendo aquello que le interesa, ni aun de forma involuntaria caer en el error de deseabilidad social.

Insistimos en que consideramos el Sistema Comprehensivo, como el más fiable y válido, pero que eso debe de ir acompañado del esfuerzo en tal sentido del propio psicólogo para en todo su proceso de elaboración, por cierto bastante complejo, no cometer errores.
De todos modos y para tranquilizar a los que menos lo conocen, repetiremos también que en el Rorschach siempre actuamos por convergencia de indicios, cosa muy factible dado el elevado número de variables con las que trabajamos. Y aun más, recomendamos su uso junto con otras pruebas para tal fin, como expresamos en nuestro texto Practicar el Rorschach (Fúster, 1998).

Bibliografía

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