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En Navidad no todo son luces; también hay sombras: así es la 'depresión blanca'



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Noticia | Noticia PUBLICO GENERAL | Fecha de publicación: 29/12/2025
Artículo revisado por nuestra redacción

  Reencuentros, alegría, magia… así sienten la Navidad muchas personas. Pero, no todas. Las ausencias de seres queridos, -temporales o absolutas-, las malas relaciones con la familia, la soledad no deseada, el estrés que ocasionan los viajes y celebraciones e incluso la sensación imperiosa de consumir en esta época del años pueden originar&nbs...

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Reencuentros, alegría, magia… así sienten la Navidad muchas personas. Pero, no todas. Las ausencias de seres queridos, -temporales o absolutas-, las malas relaciones con la familia, la soledad no deseada, el estrés que ocasionan los viajes y celebraciones e incluso la sensación imperiosa de consumir en esta época del años pueden originar rechazo y, en el peor de los casos, estado de ánimo depresivo y tristeza. ¿Cuántos no han pronunciado, alguna vez, en estas fechas la típica frase de "me acostaría y no me levantaría hasta pasado Reyes"? Es lo que se ha llamado, según Javier García Campayo, catedrático de Psiquiatría de la Universidad de Zaragoza, 'blues navideño' o 'depresión blanca' y que sin llegar a constituir un trastorno psiquiátrico como tal, se caracteriza por la aparición de síntomas entre los que se incluyen la tristeza, el insomnio, la ansiedad o el mal humor. "Realmente está considerada como un síndrome, puesto que la mayor parte de manuales de diagnóstico psiquiátrico no la reconocen". 


Las causas de su aparición son múltiples, hecho que diferencia por qué algunas personas se sienten deprimidos en esta época de año y otras no. A juicio de este especialista, "cualquier malestar o enfermedad hay que entenderla desde una perspectiva bio-psico-social. En la depresión, y sin llegar a ese nivel, en la tristeza navideña, por supuesto hay factores biológicos". Explica que unos son generales, como la menor exposición a la luz del sol típico del invierno, lo que favorece la depresión. Pero, también los hay individuales. "Si tenemos antecedentes de depresión en la familia el riesgo aumenta, aunque para nada es determinante".


En lo que se refiere a los factores psicológicos, el también psiquiatra en el Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza, incluye nuestro modelo de crianza en los primeros años de vida. "De nuestros padres o cuidadores hemos aprendido cómo gestionar las emociones, como relacionarnos a nivel interpersonal, el hecho de si nos sentimos seguros y queridos o no, o si confiamos en la gente o no".  


Reencuentros, alegría, magia… así sienten la Navidad muchas personas. Pero, no todas. Las ausencias de seres queridos, -temporales o absolutas-, las malas relaciones con la familia, la soledad no deseada, el estrés que ocasionan los viajes y celebraciones e incluso la sensación imperiosa de consumir en esta época del años pueden originar rechazo y, en el peor de los casos, estado de ánimo depresivo y tristeza.


 


Junto a estas causas de personalidad existen otras derivadas de la propia navidad: "para algunas personas era el momento más feliz de la vida, para otros de los más tristes porque se sentían más solos. Y eso configura la imagen que tenemos cada uno de nosotros de estas fiestas". 


Finalmente, subraya que los factores sociales han cambiado. "Hace décadas las Navidades eran un momento familiar con fuerte connotación religiosa. Actualmente es un momento de gran consumo y una expectativa social con toque hedonista ('hay que ser feliz'). Si tienes problemas económicos o estás solo, la sociedad te confronta y te deprimes”, sin olvidar, por último, que el exceso de actividad organizando celebraciones y la  sobreexposición a familiares y personas con las que no tenemos tanto  trato, "facilita los conflictos interpersonales".


Pero, no todo está perdido. Existen algunas fórmulas para vivir la Navidad, y cualquier otra situación, de la forma 'más saludable' posible para nuestra salud mental. En primer término, tener pocas expectativas ante ella; "sobre todo, no sentir que tenemos que adaptarnos a lo que se espera de nosotros. Por un lado, no estresarnos por las expectativas sociales de felicidad, como ya hemos dicho, sino simplemente estar abierto a pasárnoslo lo mejor que podamos".  


¿Autoexigencias? No, gracias!


También es importante, según este experto, "no generarnos autoexigencias que también producen mucho sufrimiento: no cargar con todo el peso de las celebraciones. Algunos ejemplos: madres que se autoimponen responsabilizarse de la organización y preparación de comidas multitudinarias, realizar regalos a familiares que están muy por encima de nuestros presupuestos o exigirnos una armonía familiar entre parientes que no se ven habitualmente, lo cual puede resultar poco realista".  


Evidentemente, como puede resultar casi imposible aislarse de todo y de todos en las fechas navideñas, García Campayo señala algunas medidas que pueden minimizar la 'depresión blanca'. El primer paso se centraría en el autocuidado preventivo físico y psicológico: "Si estamos siguiendo un tratamiento farmacológico, es importante mantenerlo durante las fiestas, así como seguir con los hábitos saludables y las rutinas que nos hayan ayudado durante el resto del año".


En esta misma línea, insiste en que mantener una alimentación saludable fuera de las celebraciones y evitar el consumo de alcohol y sustancias también es una buena estrategia.


El autocuidado preventivo, físico y psicológico, debe convertirse en una prioridad para afrontar situaciones navideñas de la forma 'más saludable' posible Para el psiquiatra, el autocuidado debe convertirse en una prioridad. "Como cada persona es diferente, hay que valorar qué nos ayuda a sentirnos mejor y buscar el tiempo para cuidarnos.


El sueño adecuado y limitar la relación con personas que puedan ser tóxicas para nosotros, es importante". Subraya además que ante la aparición o un empeoramiento de la depresión en estas fechas "hay que pedir ayuda siempre que sintamos que es necesario".


En lo que se refiere al manejo de las relaciones interpersonales, el experto insiste en "ser claros sobre nuestros sentimientos y necesidades con las personas de nuestro entorno. Si no podemos ser nosotros mismos, tendríamos que plantearnos qué nos aportan esas relaciones". De la misma forma, si se prevén conflictos familiares, reflexionar con antelación sobre cómo queremos manejar estas situaciones. "No tenemos por qué celebrar todos los años de la misma manera".


En cuanto al manejo de los sentimientos de soledad, recomienda que "si nos sentimos solos en estas fechas, hablarlo con familiares, amigos y conocidos, para pedir de forma clara ayuda y compañía. Algunas organizaciones sociales ofrecen encuentros en estas fechas; por lo que no estaría de más averiguar si existe alguna de estas opciones en nuestro ayuntamiento o centro social y que puedan ser una alternativa que nos resulte satisfactoria".  


 

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