Introducción
La carga global de los trastornos mentales es alta, representando el 16% de los años de vida ajustados por discapacidad (DALY) en 2019. En EE. UU., uno de cada cinco adultos vive con alguna enfermedad mental, pero solo la mitad recibe tratamiento. A pesar de que los problemas diagnósticos se resuelven en el ámbito académico, el públic...
Introducción
La carga global de los trastornos mentales es alta, representando el 16% de los años de vida ajustados por discapacidad (DALY) en 2019. En EE. UU., uno de cada cinco adultos vive con alguna enfermedad mental, pero solo la mitad recibe tratamiento. A pesar de que los problemas diagnósticos se resuelven en el ámbito académico, el público general enfrenta confusión sobre los términos y conceptos, y la psiquiatría está aislada de otras especialidades médicas, lo que reduce su valor y perpetúa el estigma.
Métodos
El artículo es un análisis de perspectiva que revisa diversas fuentes teóricas y datos sobre la carga global de enfermedades, los sistemas de clasificación actuales (DSM-5, RDoC, HiTOP), la historia de la separación entre neurología y psiquiatría, y modelos de flujo de pacientes y gestión de servicios de salud mental.
Resultados
El análisis revela varios puntos críticos:
- Falta de validez diagnóstica: Los criterios del DSM mejoran la fiabilidad pero no siempre reflejan procesos patológicos claros.
- Confusión en la nomenclatura: Términos como "antidepresivos" o "antipsicóticos" se usan para diversas afecciones, y diagnósticos como la "anorexia nerviosa" generan confusión.
- Consecuencias para los pacientes: La falta de protocolos claros lleva a elecciones aleatorias de tratamiento, lo que aumenta la cronicidad, explotación y pobreza.
- Solapamiento con la neurología: Existe intersección entre trastornos psiquiátricos y neurológicos, pero el estigma es mayor cuando se clasifica como "mental".
- Fragmentación del sistema: La desconexión entre salud física y mental empeora los resultados, ya que ambas están profundamente interrelacionadas.
Conclusiones
El autor sugiere varios cambios esenciales:
- Centralidad de la psiquiatría: La psiquiatría debe estar en el centro del sistema de salud mental, regulando el flujo de casos y colaborando estrechamente con otras especialidades.
- Modelo médico-social: Se debe combinar el diagnóstico formal y el tratamiento profesional con un enfoque social que garantice una atención segura y continua.
- Uso de la neurociencia: La psiquiatría debe actualizarse y aplicar avances de la neurociencia en investigación, diagnóstico y terapia.
- Claridad y desmitificación: Es fundamental usar términos claros y evitar estigmas para mejorar la comunicación.
- Gestión del flujo de casos: La mala coordinación de los programas actuales es una de las causas de los fracasos; el psiquiatra debe ser el referente en el proceso terapéutico del paciente.
Resumen y adaptación editorial: María Dolores Asensio Moreno (Cibermedicina / Psiquiatria.com)
Fuente original: Psychiatry in the real world
https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12313670/
Este contenido es un resumen adaptado. La autoría científica corresponde a los autores originales. Artículo distribuido bajo licencia Creative Commons según la fuente original.