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El trauma y el suicidio no solamente lo pueden arreglar los sanitarios



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Noticia | 04/06/2024

 


El XXII Seminario Lundbeck, con el tema central 'Trauma y depresión, la herida (in)visible', ha sido un evento clave en el avance del entendimiento y tratamiento de los trastornos asociados al trauma psicológico. Los expertos han discutido cómo los síntomas intrusivos y de evitación caracterizan estos trastornos, y cómo frecuentemente se solapan con los síntomas de trastornos depresivos. Además, se ha resaltado la relación entre experiencias traumáticas en la infancia y un incremento trifold en el riesgo de desarrollar trastornos mentales en la adultez.


También se subrayó la conexión entre el trauma y el riesgo de suicidio, enfatizando que la solución a estos problemas no recae únicamente en el sector sanitario, sino que requiere un esfuerzo conjunto de toda la sociedad.Eva Perea, Business Unit Director en Lundbeck Iberia, enfatizó que el propósito de la jornada era proporcionar información fiable y combatir el estigma asociado a la depresión.


Los especialistas discutieron aspectos como la cronificación de la depresión vinculada al trauma y el incremento del riesgo de suicidio asociado.Alicia Valiente, psiquiatra y coordinadora de la Unidad de Investigación del Centro Fórum del Hospital del Mar, ha comentado que las personas expuestas a traumas psicológicos son aquellas que han vivido eventos que resultan física o emocionalmente dañinos o que amenazan su vida, dejando un impacto prolongado en su funcionamiento mental, físico y social.


Ella recuerda que hasta el 70% de las personas experimentarán un trauma en su vida, pero sólo un 3% desarrollará un trastorno relacionado con este trauma, dependiendo de varios factores.


Alicia Valiente ha desglosado los diferentes tipos de traumas psicológicos en dos grandes categorías, diferenciándolos por las etapas de la vida en las que suelen ocurrir. Traumas infantiles y adolescentes suelen incluir abuso físico, emocional y sexual, además de negligencia física y emocional. Por otro lado, los traumas en adultos están más relacionados con experiencias como violencia de género, separación, pérdida de seres queridos, partos complicados, o grandes catástrofes como guerras o pandemias.


El trastorno de estrés postraumático (TEPT) se caracteriza por una serie de síntomas que se manifiestan en cuatro esferas principales, según explica Valiente. La primera esfera incluye síntomas de intrusión, donde la persona reviviría pensamientos, recuerdos y sueños del evento traumático.


La segunda se centra en la evitación, evitando lugares, personas o pensamientos que recuerden al evento. La tercera implica una alteración del estado de ánimo, donde el afectado puede no recordar partes del evento traumático.


La última esfera, reactividad alterada, puede manifestarse en sobresaltos, arrebatos de ira, entre otros síntomas. Además, en casos de TEPT complejo, se añade la desregulación del estado de ánimo y persistentes connotaciones negativas que dificultan las relaciones interpersonales.


En cuanto a la detección temprana del TEPT, Valiente enfatiza la importancia de preguntar correctamente sobre el trauma en un entorno cómodo, utilizando escalas clínicas que ayudan a detectar y cuantificar los síntomas para un diagnóstico más preciso.


Sobre los tratamientos, durante los primeros tres meses tras el evento traumático, Valiente recomienda iniciar un tratamiento psicológico centrado en el trauma. Respecto al uso de fármacos, señala que no hay evidencia concluyente de que algún medicamento pueda prevenir el TEPT de manera efectiva.


Por último, Guillermo Lahera, jefe de sección de Psiquiatría en el Hospital Universitario Príncipe de Asturias, ha hecho una distinción entre experiencia traumática y adversa.


Mientras que una adversidad puede ser enfrentada utilizando los recursos personales, un trauma se produce cuando estos recursos son insuficientes para gestionar la situación, llevando a una ruptura en la capacidad de afrontamiento del individuo.


En su análisis sobre la epidemiología de las experiencias traumáticas, Guillermo Lahera destaca las diferencias de género en la incidencia y tipo de traumas. Menciona que los hombres tienden a sufrir traumas relacionados con lesiones, la guerra o agresiones físicas, mientras que las mujeres enfrentan más comúnmente agresiones sexuales, situaciones de ser refugiadas, y el dolor asociado a la muerte de sus hijos.


Además, apunta que las personas más vulnerables a estos traumas son generalmente jóvenes de bajo nivel socioeconómico y pertenecientes a minorías raciales.


Lahera profundiza en las consecuencias de la violencia sexual, un tipo de trauma estrechamente vinculado al trastorno de estrés postraumático (TEPT). Subraya que este trauma es frecuentemente acompañado de emociones de vergüenza y culpa por parte de las víctimas. Destaca que en Estados Unidos, el 13% de las mujeres y el 1.2% de los hombres han experimentado penetración forzada, y en el 75% de los casos, el agresor es alguien cercano a la víctima, como un esposo, exmarido, amigo o conocido.


Los principales detonantes del TEPT en estos casos incluyen atribuciones negativas sobre la causa del trauma y la evitación de situaciones que puedan recordar al evento traumático.


Lahera también explica cómo el trauma puede influir en la genética de los afectados. Estudios han mostrado que niños que han sido víctimas de abusos sexuales pueden presentar acortamiento de los telómeros de sus cromosomas a los 10 años, evidenciando el impacto biológico duradero de las experiencias traumáticas.


Finalmente, el especialista cita un metaanálisis australiano que muestra resultados impactantes, sugiriendo que la eliminación del abuso infantil podría reducir la incidencia de trastornos mentales en un 20% a 40%.


Este análisis resalta la importancia crítica de la prevención en la reducción significativa de la prevalencia de la depresión y las tasas de suicidio, con potenciales reducciones de hasta el 20% y 40%, respectivamente. Estos datos enfatizan la necesidad urgente de intervenciones preventivas efectivas en la infancia para mitigar el desarrollo de problemas de salud mental en el futuro.


 

Fuente: Redacción Médica
Palabras clave: suicidio, trauma, sanitarios
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