Se considera probada la existencia de personas con trastornos de conducta alimentaria en la antigüedad, gracias al testimonio recogido en fuentes escritas. En la actualidad asistimos a un aumento exponencial de estos trastornos, cuya prevalencia se ha disparado en las últimas décadas. Con respecto a los orígenes del fenómeno, no debemos caer en reduccionismos ni simplificaciones lineales causa-efecto. Existe una interacción de factores psicológicos