La relación entre la depresión y la enfermedad inflamatoria intestinal (EII) es bidireccional y multifactorial, mediada por mecanismos biológicos (eje intestinocerebro, inflamación), psicológicos (estrés, emociones negativas) y sociales (aislamiento, estigma). Estudios epidemiológicos revelan que hasta el 63% de los pacientes con EII presentan ansiedad y el 40% depresión, cifras que aumentan durante los brotes. Esta comorbilidad impacta la calidad de vida, incrementa el riesgo de recaídas y dificulta la adherencia al tratamiento.Un enfoque multidisciplinar, que integre atención psicológica, apoyo social y manejo médico, es esencial para abordar ambas condiciones.La EII, que incluye la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, es una patología crónica con manifestaciones inflamatorias gastrointestinales. Además de sus síntomas físicos, se asocia con trastornos mentales como la depresión y la ansiedad, generando un círculo vicioso que agrava la enfermedad. Esta monografía explora la interacción entre ambos trastornos, sus mecanismos y estrategias de manejo integral.