La medicina se ha visto obligada, prácticamente desde sus comienzos, a ocuparse de las enfermedades mentales. Sin embargo, durante mucho tiempo ha tenido que ver cómo la religión le disputaba este terreno, por considerar que las enfermedades del espíritu pertenecían a su jurisdicción. La respuesta por parte de la medicina, en los casos en que llegó a plantearse, consistió en presentar las enfermedades mentales como desórdenes en la economía del cuerpo. Esta somatización, basada, ade