La catatonía es un síndrome conductual que se caracteriza por una disminución de la capacidad para moverse de manera normal. Ocurre en numerosos trastornos orgánicos y psiquiátricos, y la aunque la clínica es muy variada, generalmente cursa con rigidez, mutismo o negativismo entre otros síntomas. Se han descrito varios subtipos, entre los que se encuentran el subtipo retardado, excitado o la denominada catatonía maligna o letal. El diagnóstico es clínico, siguiendo a su vez los criterios del DSM-5. Aunque el tratamiento varía según el subtipo catatónico, suele iniciarse tratamiento con benzodiacepinas. Sin embargo, ante casos severos, o en casos cuya duración es mayor de una semana sin evidente respuesta o ante el subtipo catatonía maligna, ha de recurrirse a la Terapia Electroconvulsiva (TEC). En esta comunicación exponemos el caso de una paciente cuya indicación terapéutica debió ser la TEC, y en cuyo caso se desaconsejó dicha técnica.