El retraso mental, llamado también retardo mental, abarca un amplio grupo de pacientes cuyas limitaciones en la personalidad se deben, esencialmente, a que su capacidad intelectual no se desarrolla lo suficiente para hacer frente a las necesidades del ambiente y poder, así, establecer una existencia social independiente1. Se presenta el caso de un paciente de 37 años de edad, el cual padece retardo mental evaluado como severo actualmente, causado por una hipoxia perinatal; este manifiesta cuadros de ansiedad, agresividad y descontrol, frente a determinantes que el percibe como ofensivos hacia su integridad física, social y emocional. Se instaló tratamiento con instrucción pedagógica virtual desde casa, que condujo a una evolución clínica satisfactoria.