La investigación histórica constituye un punto de partida adecuado para examinar la violencia ejercida por el Estado en su función de disciplinar la sociedad y evitar el conflicto. Las preguntas acerca de los límites y la naturaleza del delito y acerca de qué hacer con el delincuente son constantes, pero las sociedades cambian, y al ritmo de ese cambio también varían las respuestas a esas preguntas y -en consecuencia- las políticas de inter