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Actualizaciones en psicogeriatría

Autor/autores: Eduardo Mas Colombo
Fecha Publicación: 01/01/2003
Área temática: Neurocognitivos, Trastornos neurocognitivos .
Tipo de trabajo:  Resumen de Mesa Redonda

RESUMEN

Creo necesario como introducción a esta mesa de Psicogeriatría, diferenciarla de su hermana más cercana la Psicogerontología; ya que la primera apunta a los aspectos mórbidos y sus posibles abordajes, en tanto la segunda a la temporalidad de la existencia.

La temporalidad de la existencia es más que tiempo cronológico, es tiempo biofísico vivencial y simbólico. Ese tiempo biofísico guarda estrecha relación con los síntomas y signos que se presentan en la vejez, pero es fundamental el cómo es vivido y simbolizado por cada humano, ya que en ello va de suyo la creatividad, el proyecto y la experiencia de una etapa de la vida que puede ser tan productiva desde lo emocional como desde lo socio-cognitivo.

 

Palabras clave: Resumen


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Actualizaciones en psicogeriatría

Eduardo Mas Colombo

Dr. En Psicología
Vicedecano A cargo del Depatamento de Biología Area Humansitica.
Presidente de la Asociación Arg. de Ciencias Psicofisiológicas

Creo necesario como introducción a esta mesa de Psicogeriatría, diferenciarla de su hermana más cercana la Psicogerontología; ya que la primera apunta a los aspectos mórbidos y sus posibles abordajes, en tanto la segunda a la temporalidad de la existencia.

La temporalidad de la existencia es más que tiempo cronológico, es tiempo biofísico vivencial y simbólico. Ese tiempo biofísico guarda estrecha relación con los síntomas y signos que se presentan en la vejez, pero es fundamental el cómo es vivido y simbolizado por cada humano, ya que en ello va de suyo la creatividad, el proyecto y la experiencia de una etapa de la vida que puede ser tan productiva desde lo emocional como desde lo socio-cognitivo.

La creatividad pone de manifiesto que el hombre aún no ha perdido su libertad y que como bien lo exponen Rosana Peirano y Enrique Lombardo en su comunicación “El relato en la vejez como instrumento de evaluación psicológica” es a través de la palabra y lo que ella simboliza que permite evocar la historia; pero no debemos olvidar que recordar la historia es la posibilidad de proyectarnos en el futuro. Esta dialéctica es la que deben conocer todos aquellos que se encuentren en con-vivencia con las personas de edad avanzada, como familiares o cuidadores, siendo imprescindible “Despojarse de prejuicios. . . . . . no generalizar sobre la vejez, aceptando la singularidad de cada anciano y la multideterminación de este proceso que nos lleva a plantear la posibilidad de muchas modalidades de envejecer” como nos relata Mirta Lidia Sánchez en su trabajo "Temores y ansiedades que despierta la tarea de cuidar ancianos”. Esta singularidad que nos pertenece como humanos desde que nacemos, se mantiene a través de toda nuestra existencia. Sólo cuando el sentido de la misma carece de valor, es decir de “libertad creativa” deviene la demencia.

Esa incapacidad del “yo” de operar la integración lógica de la conducta, con la pérdida de la función de juicio, se muestra al mundo con una nueva organización (después de su desorganización) como “Yo Demencial”. A pesar de la existencia de un yo vigilante su estado de alerta se halla esencialmente alterado. El demente se muestra a su mundo y en su mundo profundamente alienado en su juicio, carente de autocrítica; se encuentra viviendo una existencia vacua sin sentido porque ha perdido el rumbo del mañana. Un mañana sin proyecto, atrapado en el disvalor, que en el constante devenir con los otros ha construido; el hombre enferma como ha vivido; este momento no es ajeno a su biografía existencial y parte de ella.

Con una historia detenida, instalado en el presente, ha dejado de ser artesano de su propia existencia, ha perdido la posibilidad de elegir entre lo que quiere, puede y debe. Es ahí cuando afloran los trastornos de conducta; el trabajo de Marqués, Sánchez y Amores: “Mejora de los trastornos de conducta sexual en demencia, con antiandrógenos. A propósito de un caso”, ejemplifica una forma de tratamiento, confirmando una vez más que el hombre es una unidad “biopsicosocial”.

Para el abordaje del hombre que transita la vejez, cada exposición aporta lo suyo desde distintos aspectos; se deberá evaluar en cada caso la pertinencia de implementación terapéutica: desde el cuerpo que disfunciona, desde la estructura psíquica o desde el medio social que “cuida”; ya que cualquiera de los tres aspectos que pierda su ordenamiento, indefectiblemente aquejará a los otros.

Quedamos a disposición de los participantes a este IV Congreso para intercambiar ideas que fortalezcan la comprensión de esta etapa de la vida.

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